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Vendió sus pertenencias y viajó más de 2.000 km por amor, pero descubrió que la mujer no existía

Un albañil brasileño de 49 años gastó sus ahorros y vendió sus pertenencias para encontrarse con la mujer de la que se había enamorado por redes sociales.

Imagen captura RR.SS.
Brasil

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Una historia que parece sacada de una película terminó en desilusión para un albañil brasileño que lo apostó todo por amor. Edimar Rocha Martins, de 49 años, vendió sus pertenencias y gastó sus ahorros para viajar más de 2.000 kilómetros con la ilusión de conocer a la mujer con la que soñaba compartir su vida. Sin embargo, al llegar a su destino, descubrió una dolorosa verdad: ella era un personaje creado mediante inteligencia artificial.

Edimar, oriundo de Imperatriz, en Brasil, emprendió un viaje de más de 36 horas en autobús hasta Belo Horizonte para conocer a Jéssica Oliveira, también conocida en redes sociales como Jessica Fazendeira. Su intención era encontrarse con ella e incluso casarse.

Según los detalles difundidos sobre el caso, Edimar había comenzado a comunicarse con el perfil en 2020 y mantuvo el contacto durante años sin sospechar que detrás de aquellas fotografías y videos no existía la mujer que imaginaba.

La cuenta acumulaba más de 300.000 seguidores en plataformas como Instagram y TikTok. En sus publicaciones aparecía una supuesta mujer que vivía en una granja y que invitaba a hombres a mudarse con ella.

Sin embargo, las imágenes y los videos que daban vida a ese personaje habían sido generados mediante inteligencia artificial, según la información del caso.

La decisión de viajar llegó después de una etapa personal difícil, marcada por la soledad y la pérdida de su madre. Convencido de que finalmente podría conocer a la mujer con la que llevaba años hablando, Edimar vendió sus pertenencias y utilizó sus ahorros para emprender el recorrido.

El 9 de octubre llegó a Belo Horizonte, pero no tenía una dirección exacta para encontrarla. Desesperado por dar con ella, recorrió las calles mostrando fotografías de la supuesta mujer y preguntando por su paradero. Nadie la conocía.

Fue entonces cuando la ilusión comenzó a desmoronarse y Edimar descubrió que había sido víctima de un engaño virtual. Además de la decepción emocional, se quedó sin dinero y lejos de su hogar.

Ante la difícil situación en la que quedó, los servicios municipales de asistencia social de Belo Horizonte le brindaron apoyo y lo ayudaron a gestionar su regreso.

La historia expone los riesgos de los vínculos que se construyen en internet cuando la identidad de la otra persona no ha sido verificada. Detrás de una fotografía convincente y de conversaciones que parecen auténticas puede esconderse un perfil ficticio capaz de despertar sentimientos reales.


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