La modalidad híbrida también le permitió descubrir otro valor inesperado: compartir experiencias con profesionales de distintas áreas.
13/07/2026 11:33
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A los 35 años, Vanessa Montero volvió a ser estudiante. No porque le faltara formación ni porque buscara empezar de nuevo, sino porque estaba convencida de que el aprendizaje no termina con el primer título universitario.
"Pienso que nunca dejamos de aprender. Todos los días nos reinventamos y el mercado también nos exige reinventarnos. Esa dinámica fue la que me llevó a estudiar una nueva carrera", afirma.
Su agenda difícilmente deja espacios libres. Es docente universitaria, trabaja, colabora en la clínica de su esposo y procura reservar tiempo para su familia. En medio de esa rutina, también cursa Administración de Empresas en Unifranz Online, convencida de que seguir aprendiendo es la mejor manera de responder a un mercado laboral que cambia constantemente.
Para muchos podría parecer una decisión inusual. Vanessa ya es licenciada en Comunicación Social, abogada y también estudió Marketing y Publicidad. Sin embargo, iniciar una cuarta carrera nunca fue una cuestión de acumular títulos, sino de complementar los conocimientos que necesitaba para crecer profesionalmente.
"No es lo mismo tener 18 años que tener 35. Hoy estudio desde otra madurez y con responsabilidades completamente distintas. Trabajo, doy clases y tengo muchas actividades, pero también tengo muy claro hacia dónde quiero crecer", explica.
Lejos de convertirse en un obstáculo, esa realidad encontró una respuesta en un modelo educativo pensado para personas cuya vida no gira únicamente alrededor de la universidad.
Cuando la universidad se adapta a la vida de sus estudiantes
Vanessa organiza las siete materias del semestre distribuyendo una por cada día de la semana. Dedica alrededor de una hora diaria a estudiar, aunque pocas veces lo hace desde un escritorio.
Repasa contenidos durante los trayectos en minibús, aprovecha los momentos de descanso en el trabajo para revisar documentos desde su celular y continúa avanzando cuando encuentra un espacio libre en casa.
"La modalidad online realmente es muy compatible para quienes trabajamos y tenemos una dinámica tan ajetreada. Siento que la universidad respeta mis tiempos", asegura.
Esa experiencia resume el perfil de una nueva generación de estudiantes universitarios. Según Alejandro Castellanos, director nacional de Unifranz Online, la mayoría comparte una característica: "Lo que menos tienen nuestros estudiantes es tiempo. Necesitan una opción que se adapte a su vida".
Por ello, explica, el modelo combina contenidos virtuales, talleres presenciales y acompañamiento docente para que las personas puedan compatibilizar estudio, trabajo y vida familiar.
"La universidad deja de ser un espacio exclusivo para quienes tienen tiempo completo y se convierte en una oportunidad real para quienes necesitan equilibrar múltiples responsabilidades", sostiene.
Una cuarta carrera como consecuencia, no como meta
Cuando Vanessa comenzó su vida profesional descubrió que necesitaba fortalecer habilidades que no había desarrollado durante sus estudios anteriores. Aunque su experiencia estaba orientada a la comunicación y las áreas comerciales, sentía que debía profundizar en gestión y análisis financiero.
"Siempre me gustaron los números. Tal vez cuando tenía 18 años no tenía la madurez para elegir esta carrera. Hoy quería cerrar ese círculo y tener una formación mucho más integral", cuenta.
La modalidad híbrida también le permitió descubrir otro valor inesperado: compartir experiencias con profesionales de distintas áreas.
"He encontrado un networking increíble. Tengo compañeros de todos los rubros y aprender de sus experiencias enriquece muchísimo las clases. Además, los docentes están a la altura de lo que hoy buscamos quienes ya tenemos experiencia profesional", afirma.
Para Castellanos, esa combinación entre flexibilidad y presencialidad responde a la evolución de la educación superior. "No creemos que el futuro sea cien por ciento online ni cien por ciento presencial. El mundo está avanzando hacia modelos híbridos que combinan la flexibilidad de la virtualidad con la riqueza del encuentro, el debate y la práctica".
Pero también recuerda que estudiar bajo esta modalidad implica disciplina. "La motivación dura unas semanas; después aparece el compromiso. Quien decide estudiar online debe hacer una gestión del cambio con su familia y su trabajo, porque es una decisión que transforma los siguientes años de su vida".
Vanessa está convencida de que ese esfuerzo vale la pena. Por eso, cuando alguien le pregunta por qué decidió volver a estudiar, su respuesta siempre apunta en otra dirección.
"Siempre habrá excusas para decir que no tenemos tiempo. Pero el tiempo se lo damos a aquello que realmente valoramos. Nunca dejes de creer en ti, porque no sabes de lo que eres capaz hasta que lo intentas".
Su cuarta carrera no es el aspecto más extraordinario de su historia. Lo verdaderamente significativo es que, mientras continúa viviendo su presente, encontró una manera de seguir construyendo el futuro que quiere alcanzar. Esa posibilidad, cada vez más compartida por profesionales que trabajan, confirma que aprender ya no tiene una edad determinada ni una fecha de cierre.
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