La Organización Meteorológica Mundial estima que existe una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027. El aumento de las temperaturas del océano podría intensificar las lluvias, sequías y episodios de calor extremo en distintas regiones.
03/09/2026 10:04
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El planeta vuelve a encender las alarmas climáticas. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas, advirtió que el fenómeno de El Niño continuará intensificándose durante los próximos meses y podría alcanzar una magnitud muy fuerte, con efectos que se extenderían hasta febrero de 2027.
Según la OMM, existe una probabilidad “extraordinariamente alta, cercana al 100%” de que el actual episodio persista hasta febrero. Además, sus repercusiones climáticas podrían sentirse durante buena parte del próximo año.
El Niño se caracteriza por un aumento anormal de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental, un fenómeno que altera los vientos, la presión atmosférica y los patrones de lluvia en diferentes partes del planeta.
“El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses”, señaló la OMM, que advirtió sobre mayores riesgos de inundaciones, sequías y calor extremo.
“El planeta está en aguas desconocidas”
La preocupación también fue expresada por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien utilizó una contundente frase para describir la evolución del fenómeno.
“El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos”, alertó.
Guterres agregó que la evidencia científica muestra que el planeta atraviesa una situación inédita y que las temperaturas de los océanos continúan aumentando, elevando el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.
Más lluvias, sequías y calor extremo
Los primeros impactos ya generaron medidas de emergencia en algunos países. Panamá y El Salvador declararon emergencias, mientras que en Ecuador se decretó una alerta roja ante la intensificación del fenómeno.
Uno de los indicadores que preocupa a los especialistas es el calentamiento del Pacífico. La temperatura de la superficie del mar en la zona ecuatorial centro-oriental pasó de 1,5 °C por encima de lo normal entre mayo y julio a registros semanales de entre 2,2 °C y 2,6 °C sobre la media entre finales de julio y mediados de agosto.
El calentamiento también se ha observado debajo de la superficie. Durante julio y los primeros días de agosto, algunas áreas del océano registraron temperaturas más de 8 °C por encima del promedio.
Los efectos no serán iguales en todas las regiones. Los episodios fuertes de El Niño suelen relacionarse con sequías en sectores de la Amazonía, Indonesia y Australia, además de alteraciones de los monzones en India y cambios en los patrones de lluvia de la franja tropical.
¿El Niño es causado por el cambio climático?
La OMM aclara que El Niño no es provocado por el cambio climático. Sin embargo, el fenómeno puede intensificar temporalmente el calentamiento global y favorecer condiciones meteorológicas extremas.
Además, el calor acumulado en los océanos puede tardar meses en trasladarse a la atmósfera. Por eso, aunque El Niño suele alcanzar su máxima intensidad hacia finales de año, sus efectos sobre las temperaturas globales pueden prolongarse durante los meses posteriores.
El fenómeno aparece generalmente cada dos a siete años y suele durar entre nueve y 12 meses. Su fase opuesta es La Niña, mientras que entre ambos episodios existen períodos de condiciones neutrales.
Para el trimestre de septiembre a noviembre, la OMM prevé una mayor probabilidad de temperaturas superiores a las habituales en casi todas las regiones terrestres.
“Debemos ganar esa carrera”
La directora de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que la intensificación de El Niño podría tener consecuencias importantes para comunidades y economías.
El organismo llamó a los gobiernos y a sectores clave como agricultura, salud, energía y agua a prepararse ante posibles impactos.
Guterres resumió el desafío con una advertencia: la respuesta dependerá de la rapidez con la que se adopten medidas de prevención y protección.
“La carrera ahora es entre los riesgos crecientes y nuestro compromiso de tomar medidas climáticas y proteger a las personas. Debemos ganar esa carrera”, sostuvo.
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