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15/08/2019 - 16:00

Internacionales

El principado de Liechtenstein celebra 300 años de existencia

Este año como parte de las celebraciones de sus 300 años, este país inaugurará la Liechtenstein Trail, una ruta senderista entre picos y prados

Liechtenstein

El pequeño principado de Liechtenstein celebró el jueves 300 años como una isla de paz y prosperidad en un mundo inestable, un lugar donde los ciudadanos pueden ir a tomar una cerveza con su monarca.

"Para mí es un privilegio poder hacer eso", dijo Johannes Allgaeuer, de 26 años, después de probar una cerveza fría con el príncipe Juan Adán II en una fiesta realizada en un hermoso jardín afuera de su castillo, sobre la capital Vaduz.

Allgaeuer dijo que no era tan inusual como en otros países, "Aquí somos una gran familia. Nos vemos mucho. Te cruzas mucho con los demás".

Lo que hizo que el feriado del jueves fuera tan especial es que Liechtenstein celebra su aniversario número 300. La nación se ubica en los Alpes, entre Suiza y Austria, y es el sexto país más pequeño del mundo, con una población de 38.000 personas.

Algunos habitantes de Liechtenstein tuvieron un problema con la dinastía gobernante cuando Juan Adán, cuya adinerada familia es propietaria de LGT Bank, amenazó en 2013 con abdicar si sus súbditos no otorgaban más poderes constitucionales y por supuesto ganó la votación fácilmente.

La mayoría de los ciudadanos respalda la monarquía, dijo Manfred Frick, de 39 años, vestido con el uniforme de una banda musical. "Los políticos van y vienen pero la dinastía principesca está aquí para siempre".

El príncipe Luis con 51 años, jefe de Estado interino y heredero al trono, usó el mismo tono en un discurso ante miles de compatriotas reunidos en un campo alpino.

"Nuestro país se encuentra entre los lugares más seguros del mundo. El estado de derecho está firmemente establecido. Casi no hay ningún otro país donde el individuo tenga tanto peso en la política", dijo. "Disfrutamos de uno de los niveles de vida más altos del mundo".

Liechtenstein fue muy cercano al Imperio austrohúngaro durante el siglo XIX. Pero debido a la profunda crisis que marcó la caída del Imperio, derrotado en la Primera Guerra Mundial, el Principado se acercó mucho a Suiza en 1919. Cien años después, los vínculos bilaterales son aún muy estrechos.

El pequeño principado de Liechtenstein celebró el jueves 300 años como una isla de paz y prosperidad en un mundo inestable, un lugar donde los ciudadanos pueden ir a tomar una cerveza con su monarca.

"Para mí es un privilegio poder hacer eso", dijo Johannes Allgaeuer, de 26 años, después de probar una cerveza fría con el príncipe Juan Adán II en una fiesta realizada en un hermoso jardín afuera de su castillo, sobre la capital Vaduz.

Allgaeuer dijo que no era tan inusual como en otros países, "Aquí somos una gran familia. Nos vemos mucho. Te cruzas mucho con los demás".

Lo que hizo que el feriado del jueves fuera tan especial es que Liechtenstein celebra su aniversario número 300. La nación se ubica en los Alpes, entre Suiza y Austria, y es el sexto país más pequeño del mundo, con una población de 38.000 personas.

Algunos habitantes de Liechtenstein tuvieron un problema con la dinastía gobernante cuando Juan Adán, cuya adinerada familia es propietaria de LGT Bank, amenazó en 2013 con abdicar si sus súbditos no otorgaban más poderes constitucionales y por supuesto ganó la votación fácilmente.

La mayoría de los ciudadanos respalda la monarquía, dijo Manfred Frick, de 39 años, vestido con el uniforme de una banda musical. "Los políticos van y vienen pero la dinastía principesca está aquí para siempre".

El príncipe Luis con 51 años, jefe de Estado interino y heredero al trono, usó el mismo tono en un discurso ante miles de compatriotas reunidos en un campo alpino.

"Nuestro país se encuentra entre los lugares más seguros del mundo. El estado de derecho está firmemente establecido. Casi no hay ningún otro país donde el individuo tenga tanto peso en la política", dijo. "Disfrutamos de uno de los niveles de vida más altos del mundo".

Liechtenstein fue muy cercano al Imperio austrohúngaro durante el siglo XIX. Pero debido a la profunda crisis que marcó la caída del Imperio, derrotado en la Primera Guerra Mundial, el Principado se acercó mucho a Suiza en 1919. Cien años después, los vínculos bilaterales son aún muy estrechos.