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"Abrí los ojos y los vi en la esquina de la cama apuntándonos", contó la víctima de atraco junto a su familia en Buena Vista

Las víctimas del atraco a una finca lechera en Buena Vista piden agilizar las investigaciones del hecho.

Terror en una finca: Víctimas de atraco en lechería piden agilizar las investigaciones
Santa Cruz, Bolivia

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Las víctimas del atraco a una finca lechera en Buena Vista piden agilizar las investigaciones del hecho. Una de las propietarias del lugar contó que estaban durmiendo cuando fueron sorprendidos por los delincuentes.

Siete sujetos fuertemente armados y con indumentaria policial irrumpieron en la propiedad, amenazaron y amordazaron a los propietarios del lugar, además de los trabajadores, todos estaban durmiendo. Les exigían información sobre dinero, pero al no encontrarlo, los golpearon. Luego, se dieron a la fuga en un vehículo de las víctimas, que abandonaron a algunos kilómetros. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) investiga el caso y continúan con los operativos para dar con los atracadores.

"Estamos a la espera igual que todos, no pueden darnos mucha información, también nos estamos resguardando. Confiamos en las autoridades y esperemos que los agarren porque, tal vez, esto es un inicio de una banda delincuencial que operará y atacará no solo a mí, puede ser a ganaderos, a hoteleros, a empresarios, a gente que trabaja en el campo", afirmó una de las víctimas en El Mañanero.

Apuntó que en el campo no hay seguridad, ya que un patrullero no puede acudir de inmediato si pasa algo. "Hay que frenar esto porque hoy me pasó a mí, mañana puede pasarle a cualquiera. Estamos muy asustados, preocupados y esperando los resultados que den la policía y las autoridades, estamos confiando en el proceso", comentó.

La víctima recordó que los atracadores le exigían que les digan dónde estaba el dinero. "Les dijimos que no tenemos dinero, éramos varias personas. Yo dije que revisen la billetera de cada uno y se lleven lo que quieran. Pero ellos buscaban un dinero fuerte, pensarían que tendríamos una gran cantidad de dinero y al no estar conformes, empezaron a torturarnos, agarraron a mi esposo y pegaron a mis hermanos", dijo.

En ese momento, ella y esposo estaban descansando en la planta de arriba de la vivienda, al igual que sus dos hermanos.

"Estábamos durmiendo, yo abrí los ojos y los vi en la esquina de la cama apuntándonos con el arma, grité y se levantó mi esposo, no sentimos nada. Directo nos bajaron de la cama, nos agarraron, nos empezaron a insultar, nos dijeron: '¿Dónde está el dinero? ¿Dónde está la plata?'. Yo le dije, 'Plata, ¿quieren plata? ¿Qué quieren?'", detalló.

Su pensamiento estaba concentrado en sus hijos, uno de ellos los acompañaba en su habitación, pero sus otras hijas descansaban en el piso de abajo y, en ese momento, no sabía cómo estaban las niñas.

"A mi esposo lo agarraron, lo enmanillaron con esposas y lo empezaban a pegar. Yo quería que me bajen con mi hijo, les di a entender que el dinero estaba abajo. Mis dos hijas estaban abajo. Quería que ver la seguridad de mis hijos, quería juntarlos, solo pensaba en ese momento en ellos. Mis hijos presenciaron todo, lo vieron todo. Eran cuatro niños y mis dos hijos que eran mayores los amarraron incluso de las manos porque tal vez pensaron que nos podían ayudar. Nos maniataron de manos y pies", relató.

Logró bajar, pero aún no entendía todavía lo que estaba pasando y hay partes que no recuerda.

"Vi a mi padre y madre, que ya son personas adultas mayores, en el piso, pero faltaban mis dos hijas, que estaban durmiendo con sus abuelos. Quería que ver la manera de juntarlos y decirles que corran al monte", añadió.

Pensó que los atracadores solo eran los tres sujetos que entraron a su habitación, pero al llegar a la planta baja vio que eran más, lo que también la confundió.

"Ellos entraron sin vehículo, estaban todos embarrados, veíamos los pies porque apenas los mirábamos y nos daban cachazos, nos golpeaban. Entonces sabíamos que ellos han entrado por el monte, por el río", comentó.

Entonces, la encerraron en el baño con sus niños. "Hubo un momento de silencio muy largo y yo no escuchaba ya ni murmuraciones ni nada. Solo estábamos rezando con los niños y de pronto escuché a mi hermano que me gritaba, le respondí y me pasaron un cuchillo por la ventana del baño para que pueda desamarrarme y desamarrar a los chicos. Salimos por la ventana y empezamos a correr hacia los potreros, hacia el monte, los niños, todos los que hemos podido, empezamos a correr, el vaquero, su familia también porque teníamos miedo de que vuelvan, de que nos disparen", dijo.

Los delincuentes dispararon a la puerta, rompieron la reja, que estaba con llave, y se llevaron un vehículo. "Mi esposo está todavía mal, le duele la cabeza, no puede dormir, está con medicamentos. Es impotencia y estrés. Gracias a Dios, estamos bien. Yo solo pido que atrapen a esos delincuentes, pido justicia porque esto no es un asalto cualquiera. Ha sido un trauma para la familia, para mis hijos, los niños en especial", complementó.

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