El excomandante Luis Alcázar afirmó que en 2025 se pidió autorización para destruir el material, pero hasta ahora no se habría concretado.
14/09/2026 13:29
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Las investigaciones por las explosiones registradas en el Regimiento Bolívar de Viacha deberán determinar si existió una omisión en la destrucción del material pirotécnico que permanecía almacenado en la unidad militar y establecer dónde se originaron las responsabilidades.
El excomandante de la Primera División de Ejército, Luis Alcázar, señaló que un elemento importante dentro de la investigación es una solicitud presentada en septiembre de 2025 por el entonces comandante del Regimiento Bolívar, teniente coronel Amaru, para autorizar la destrucción de este material.
Según Alcázar, el oficial presentó un informe y una recomendación para que se procediera con la destrucción. Sin embargo, sostuvo que hasta el momento no se habría emitido la autorización correspondiente.
El general explicó que un comandante de unidad no puede disponer por cuenta propia de la destrucción de material que se encuentra bajo determinadas condiciones de custodia. En este caso, se requería una resolución del Ministerio de Defensa que autorizara el procedimiento.
¿Quién debía autorizar la destrucción?
Alcázar señaló que parte del material almacenado en instalaciones militares llega como resultado de comisos realizados en operativos contra el contrabando y que, cuando estos elementos forman parte de procesos judiciales, pasan a constituirse en evidencia.
Por ello, sostuvo que no solamente corresponde investigar a las instancias militares, sino también establecer qué ocurrió dentro de la cadena institucional y judicial relacionada con la custodia y disposición del material.
“Eso es lo que se tiene que determinar”, afirmó al referirse a la posible omisión y a quién correspondía tomar la decisión.
El excomandante también consideró que las investigaciones deben desarrollarse sin politización y abarcar todas las aristas del caso, para establecer si existieron responsabilidades o incumplimientos.
Cuarteles en zonas urbanas
Otro de los aspectos planteados por Alcázar es la ubicación de los recintos militares. Explicó que muchas unidades fueron construidas originalmente alejadas de los centros poblados, pero que el crecimiento urbano terminó rodeándolas.
Consideró recomendable que las instalaciones militares se encuentren a una distancia prudente de las zonas pobladas, tanto por seguridad de la población como por las características de las actividades que se desarrollan dentro de estos recintos.
Sin embargo, aclaró que un eventual traslado requeriría una importante inversión del Estado para construir nuevas instalaciones y depósitos con las condiciones de seguridad necesarias.
Finalmente, Alcázar sostuvo que la tragedia debe servir para revisar los protocolos y la normativa sobre la administración, custodia y destrucción de materiales de alta peligrosidad, con el objetivo de evitar que una situación similar vuelva a ocurrir.
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