La adulta mayor vive en condiciones precarias y encuentra en su perrita rescatada a su compañera más fiel.
20/08/2026 12:19
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María Luisa Escobar guarda en su memoria el recuerdo de sus padres, a quienes acompañó hasta los últimos días de sus vidas. Hoy, pese a las dificultades y a los problemas de salud propios de su edad, sigue adelante con una sonrisa y con la compañía inseparable de Pelusa, una perrita que rescató hace varios años en El Alto y que se convirtió en parte fundamental de su vida.
“Es como un hijito”, cuenta María Luisa al hablar de su mascota, a la que encontró entre otros perros y decidió llevar a casa. Desde entonces, Pelusa se convirtió en su compañera de todos los días. Incluso cuando se escapó, María Luisa salió a buscarla hasta encontrarla cerca del mercado Yungas.
La dura realidad de María Luisa
La adulta mayor vive en un pequeño ambiente de aproximadamente dos por dos metros y enfrenta algunas necesidades materiales. Tiene un ropero prestado que ya se encuentra deteriorado y un televisor pequeño que también presenta problemas. Por ello, la campaña solidaria busca conseguirle un ropero nuevo y un televisor para mejorar sus condiciones de vida.
Pese a sus dificultades, María Luisa mantiene una actitud positiva. Padece artrosis, pero asegura que intenta no dejarse vencer por la enfermedad y encuentra en la alegría una forma de continuar adelante.
“La cura es la sonrisa”, afirma, convencida de que mantener el ánimo es fundamental para enfrentar las dificultades.
Su lugar seguro es la Casa Amandita
Una de las actividades que más disfruta es acudir a Casa Amandita, donde comparte con otras personas adultas mayores. Allí desayuna, participa en juegos y actividades, recibe atención médica y comparte una merienda con sus amigas.
“Ahí tengo mis amigas. Me distraigo, por eso salgo de mi casa”, cuenta María Luisa.
En Casa Mandita, María Luisa forma parte de un grupo cercano de cinco amigas con quienes comparte alegrías y también momentos difíciles. “Una llora, toditas lloran”, relata entre risas, reflejando el vínculo que han construido.
Verónica Dávalos, administradora de Casa Mandita, explica que el centro atiende actualmente a alrededor de 100 adultos mayores en situación de vulnerabilidad, muchos de ellos sostenidos principalmente por la Renta Dignidad.
“Nosotros queremos que se sigan sintiendo partícipes de la sociedad”, señala Dávalos, al explicar que el centro trabaja bajo un enfoque de envejecimiento activo y busca generar espacios de encuentro entre adultos mayores y jóvenes voluntarios.
La institución ofrece desayuno, merienda, actividades multidisciplinarias y atención médica. Sin embargo, sus responsables aseguran que todavía existen muchas necesidades y que el apoyo de la población resulta fundamental para mejorar la alimentación, medicamentos y condiciones de vida de los beneficiarios.
María Luis hasta el final con la pequeña Pelusa
La historia de María Luisa también refleja el vínculo especial que mantiene con Pelusa. La adulta mayor incluso expresa su deseo de que, cuando llegue el momento de partir, su querida mascota pueda seguir acompañándola.
“Cuando me muera, háganmelo dormir a ella y que me lo metan a mi ataúd”, dice conmovida.
Ahora, la campaña solidaria busca devolverle a María Luisa parte del cariño que ella ha entregado durante su vida. Un ropero y un televisor pueden parecer cosas sencillas, pero para ella representan comodidad, compañía y un motivo más para sonreír.
“Estoy feliz y agradecida a todos los que me están apoyando. Que Diosito les bendiga”, expresó María Luisa ante las muestras de solidaridad de la población.
La campaña también invita a la ciudadanía a mirar y acompañar a los adultos mayores que viven en situación de vulnerabilidad. Desde Casa Mandita recuerdan que una pequeña ayuda puede marcar una diferencia importante para quienes, después de toda una vida de trabajo y esfuerzo, necesitan ahora el apoyo de la sociedad.
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