Sentir un sismo no significa necesariamente que la alerta deba activarse. La decisión depende de factores como la ubicación, la energía estimada, la distancia y la cobertura del sistema.
15/09/2026 11:39
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Sentir un temblor y no recibir una alerta sísmica puede generar preocupación, pero no necesariamente significa que el sistema haya fallado. Los sistemas de alerta evalúan automáticamente las características del movimiento para determinar si representa un riesgo para una determinada zona.
¿Cómo decide el sistema si activa la alerta?
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex) cuenta con sensores que detectan las primeras ondas de un sismo y realizan una estimación rápida de su posible intensidad.
Entre los factores considerados están la energía estimada del movimiento, la ubicación del epicentro y la distancia respecto de las ciudades que podrían recibir el aviso, de acuerdo con Yahoo Noticias.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) explica que, después de detectar el movimiento, el sistema calcula las intensidades que podría generar y determina qué ciudades deben ser alertadas. Posteriormente, la señal es transmitida mediante ondas de radio.
Por esta razón, un mismo sismo puede activar la alerta en una ciudad y no hacerlo en otra.
Un temblor puede sentirse y no activar la alarma
La magnitud final registrada después del evento no es el único parámetro utilizado. La alerta debe tomar decisiones en los primeros segundos, mientras el sismo todavía está ocurriendo.
Los sistemas evalúan la energía y los posibles efectos del movimiento en cada ubicación. Por ello, un sismo perceptible para las personas puede no alcanzar los parámetros necesarios para activar una alerta, según los portales El Economista y UnoTV.
También influye la distancia y la ubicación del epicentro. Los movimientos que ocurren fuera de la zona de cobertura del sistema no pueden generar un alertamiento a través de esa red.
¿Qué ocurre con los sismos locales?
Los llamados microsismos o movimientos locales pueden sentirse con claridad, especialmente cuando ocurren cerca de una ciudad, pero no necesariamente generan una alerta.
En estos casos, la cercanía del epicentro puede reducir considerablemente el tiempo disponible para que los sensores detecten el movimiento, procesen la información y emitan el aviso.
El Cenapred explica que la alerta no predice un terremoto. El sistema detecta un sismo que ya comenzó y aprovecha la diferencia entre la velocidad de transmisión de la señal y la propagación de las ondas sísmicas.
Cuando el movimiento ocurre lejos, la señal de alerta puede llegar antes que las ondas sísmicas, proporcionando algunos segundos para reaccionar. Si el epicentro está muy cerca, las ondas pueden llegar antes o prácticamente al mismo tiempo que el aviso.
¿Y las alertas en celulares?
Los teléfonos Android cuentan con el sistema de Alertas de Terremotos de Android, que utiliza información sísmica para advertir a los usuarios en determinadas circunstancias. Google señala que el sistema está diseñado para detectar terremotos y enviar alertas cuando se cumplen los criterios establecidos.
Por ello, sentir un movimiento y no recibir una notificación en el celular tampoco significa necesariamente que haya una falla. El funcionamiento depende de los parámetros del evento, la ubicación y las condiciones de detección y comunicación.
En conclusión, sentir un temblor no implica que la alerta necesariamente deba sonar. La activación depende de la energía estimada, la ubicación del sismo, la distancia respecto de la ciudad, los posibles efectos y si el evento se encuentra dentro de la cobertura del sistema
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