El can policial participó en una misa en Quillacollo junto a otros perros de la Policía Boliviana, en vísperas de San Roque.
14/08/2026 11:54
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Entre uniformes, ladridos y miradas curiosas, el Teniente Rex llegó a una iglesia de Quillacollo para vivir un momento diferente a sus habituales jornadas de servicio. Con su característica vestimenta de gala, el can policial recibió una bendición junto a otros perros adoptados por distintas unidades de la Policía Boliviana, en vísperas de la celebración de San Roque.
Uno a uno, los canes se acercaron acompañados por sus guías. Durante la ceremonia, permanecieron junto a las personas que diariamente los entrenan, cuidan y acompañan en las diferentes tareas que cumplen dentro de la institución. La escena dejó imágenes cargadas de ternura y reflejó el estrecho vínculo construido entre los animales y sus compañeros de servicio.
La misa se desarrolló en medio del operativo de seguridad desplegado en Quillacollo por la Festividad de la Virgen de Urkupiña, que moviliza a efectivos policiales para resguardar a peregrinos y visitantes. En medio de una intensa jornada, hubo también un momento reservado para reconocer a estos particulares integrantes de la institución.
Rex fue uno de los protagonistas que más miradas atrajo. Vestido de gala, permaneció junto a su guía mientras recibía la bendición. A su alrededor, otros canes participaron del mismo acto acompañados por los policías con quienes comparten sus jornadas.
Los canes policiales cumplen diferentes labores de apoyo en operativos, patrullajes y tareas especializadas. Detrás de ese trabajo también existe una relación cotidiana con sus guías, quienes son responsables de su entrenamiento, alimentación y cuidado.
La ceremonia realizada antes de San Roque, tradicionalmente considerado protector de los perros, permitió mostrar precisamente ese otro lado de su labor: el de animales que, además de cumplir funciones junto a los efectivos, se convierten en compañeros inseparables.
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