La genética, ciertos medicamentos, el embarazo, el tabaquismo y hasta la frecuencia con la que se consume café pueden modificar la respuesta del organismo. El tiempo necesario para eliminar la cafeína también presenta grandes diferencias entre personas.
27/09/2026 7:05
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No todos reaccionamos igual ante una taza de café
Hay quienes necesitan un café para comenzar el día y quienes pueden beber un espresso por la noche y quedarse dormidos poco después. En el extremo contrario están las personas que, con una sola taza durante la tarde, pueden terminar con nerviosismo o dificultades para conciliar el sueño.
¿Por qué ocurre? La respuesta no depende únicamente de cuánto café se consume, sino también de la velocidad con la que cada organismo procesa la cafeína y de factores como la genética, los hábitos y algunos medicamentos.
De acuerdo con un artículo de Jim Reed para BBC News, la cafeína es la sustancia psicoactiva de mayor consumo en el mundo y está presente no solo en el café, sino también en bebidas energéticas, refrescos de cola, algunos chocolates, chicles y suplementos deportivos.
¿Qué hace realmente la cafeína en el cerebro?
Aunque suele decirse que el café “da energía”, su funcionamiento es un poco diferente. La cafeína ayuda principalmente a reducir temporalmente la sensación de cansancio.
Lo consigue al bloquear la acción de la adenosina, una sustancia que se acumula progresivamente en el cerebro durante el día y contribuye a que sintamos sueño.
Este mecanismo puede aumentar temporalmente el estado de alerta y favorecer la concentración. Sin embargo, un consumo elevado también puede provocar nerviosismo, dolor de cabeza, palpitaciones y dificultades para dormir, según explica la BBC.
La cafeína puede permanecer horas en el organismo
Una de las claves para entender por qué sus efectos varían tanto está en la velocidad con la que el cuerpo elimina la sustancia.
Después de tomar café, la cafeína pasa al torrente sanguíneo y llega rápidamente al cerebro. Paralelamente, una enzima del hígado comienza a metabolizarla para posteriormente eliminarla.
La doctora Marilyn Cornelis, profesora asociada de Nutrición de la Universidad Northwestern, explicó a la BBC que el proceso de eliminación puede tardar entre seis y 20 horas, dependiendo de cada persona.
Esto también significa que una segunda o tercera taza puede acumularse sobre la cafeína que todavía permanece en el organismo.
“Es posible tomar una primera taza de café y quizá no sentir ningún efecto”, señaló Cornelis.
Pero varias horas después todavía puede quedar cafeína circulando y una nueva dosis podría ser suficiente para provocar ansiedad o una estimulación mucho más perceptible.
La genética también tiene algo que decir
La velocidad con la que el hígado procesa la cafeína está relacionada con el gen CYP1A2, involucrado en la actividad de la enzima encargada de metabolizarla.
Esto ayuda a explicar por qué algunas personas pueden eliminarla con mayor rapidez mientras otras sienten sus efectos durante muchas horas.
Sin embargo, el ADN no es el único factor.
Fumar puede acelerar considerablemente el metabolismo de la cafeína. Según la información recogida por la BBC, este proceso podría incrementarse hasta en un 65%.
Por ese motivo, una persona que deja de fumar puede descubrir que la misma cantidad de café que consumía habitualmente comienza a producirle efectos más intensos.
Medicamentos y embarazo también pueden cambiar sus efectos
Algunos antibióticos, anticonceptivos y otros medicamentos pueden producir el efecto contrario: hacer que la cafeína permanezca durante más tiempo en el organismo.
Algo similar ocurre durante el embarazo debido a cambios hormonales que reducen la actividad de la enzima encargada de metabolizarla.
El Servicio Nacional de Salud británico (NHS), citado por la BBC, recomienda que las mujeres embarazadas limiten la cafeína a menos de 200 miligramos diarios.
¿Por qué cada vez necesito más café?
También entra en juego la tolerancia.
Quienes consumen cafeína regularmente pueden volverse menos sensibles a sus efectos debido a que el organismo se adapta a su presencia.
Si una persona abandona el café durante varias semanas, parte de esas adaptaciones comienza a revertirse. Por eso, al volver a consumirlo, la primera taza puede sentirse mucho más intensa y provocar incluso nerviosismo.
¿A qué hora conviene dejar de tomar café?
No existe una hora universal que funcione para todos debido precisamente a esas diferencias individuales.
Los especialistas en sueño suelen recomendar evitar la cafeína durante al menos seis horas antes de acostarse.
La psicóloga y especialista en sueño Lindsay Browning explicó a la BBC que la cafeína no solo puede dificultar conciliar el sueño, sino también perjudicar su calidad.
Para una persona que planea dormir alrededor de las 22:00, Browning suele recomendar evitarla después de aproximadamente las 14:00. Sin embargo, advierte que establecer una regla idéntica para todos puede resultar poco útil.
La clave está en observar cómo responde el cuerpo
Para la mayoría de los adultos, los especialistas ponen el foco en la moderación y la sensibilidad individual. Una taza que apenas produce efectos en una persona puede alterar durante horas a otra.
Por eso, más allá de contar cuántos cafés se consumen al día, prestar atención a la hora de consumo, los problemas para dormir, el nerviosismo o las palpitaciones puede ayudar a identificar cómo responde cada organismo.
