Un router antiguo puede recuperar su utilidad como punto de acceso o repetidor y ampliar la señal de Internet en habitaciones donde la cobertura es débil, sin necesidad de comprar otro dispositivo.
27/08/2026 11:57
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Ese router que llevas años guardando en un cajón todavía puede tener una segunda vida. Si el WiFi no llega bien a una habitación, al despacho o a otra planta, puedes utilizar un router viejo para ampliar la cobertura sin necesidad de comprar un repetidor nuevo.
Eso sí, hay varias formas de hacerlo y no todas ofrecen el mismo resultado. La mejor consiste en conectar ambos routers mediante un cable Ethernet y convertir el antiguo en un punto de acceso. Si tirar cable no es posible, algunos modelos también disponen de Modo Repetidor, Bridge o WDS para enlazar al router principal por WiFi.
Si todas estas palabras te han confundido o no entiendes muy bien qué significan, ¡no te preocupes! En este artículo iremos directamente al grano, explicándote ambas posibilidades paso a paso y qué deberías hacer si tu router no incluye ninguna opción automática.
Antes de empezar: repetidor WiFi y punto de acceso no son exactamente lo mismo
Aunque solemos decir que vamos a utilizar el router viejo “como repetidor”, es importante distinguir las dos posibilidades porque una es bastante mejor que la otra en cuanto a estabilidad y velocidad.
Si tienes forma de llevar un cable hasta el router antiguo, nuestra recomendación es utilizarlo como punto de acceso o Access Point (AP). El router principal le entrega Internet por Ethernet y el viejo se encarga de crear una nueva zona de cobertura WiFi.
El modo AP es una conexión cableada al router principal que está destinada a ampliar la cobertura. O sea, en este modo se desactivan funciones que ya gestiona el router principal, como NAT o su propio servidor DHCP.
Por otro lado, si no puedes utilizar un cable, deberás comprobar si el equipo antiguo admite el modo repetidor, Wireless Bridge o WDS. En ese caso, recibe el WiFi del router principal y vuelve a emitirlo.
Lo bueno de esto es que no necesitas pasar un cable por toda la casa. La única desventaja es que el rendimiento suele ser inferior y WDS no garantiza compatibilidad entre routers diferentes, incluso aunque ambos fabricantes digan que admiten esta función.
En resumen, si tienes las dos opciones, lo mejor es que te quedes con el famoso punto de acceso, ya que una conexión cableada ofrece mayor estabilidad.
¿Cómo convertir un router viejo en un punto de acceso WiFi?
Este es el método que recomendaríamos a primera para aprovechar un router antiguo, siempre que puedas conectar físicamente ambos equipos. No importa demasiado que estén separados por varios metros: puedes utilizar una toma Ethernet instalada en la vivienda o llevar directamente un cable desde una habitación a otra.
Eso sí, si necesitas comprar un cable, te recomendamos prestarle atención a la categoría del mismo, pues hay varias categorías de cable Ethernet y no todas sirven para lo mismo.
1. Enciende el router antiguo y entra en su configuración
Una vez conectado, abre el navegador y prueba con estas direcciones:
192.168.1.1
192.168.0.1
La dirección y contraseña de administración suelen aparecer en una pegatina situada debajo del router. Si no consigues acceder, puedes echarle un vistazo a nuestra guía sobre cómo entrar en 192.168.1.1 y configurar un router.
Si el router pertenecía anteriormente a una operadora y modificaste muchos ajustes, puede ser necesario restablecerlo de fábrica antes de empezar (presionando el botón “Reset”). De esta forma partirás de una configuración limpia.
2. Busca un modo Punto de acceso o Access Point
Una vez dentro, tienes que buscar opciones como:
Operation Mode.
Modo de funcionamiento.
Access Point.
Modo AP.
Punto de acceso.
Si aparece una opción específica para Access Point, estás de suerte. Selecciónala y sigue el asistente del fabricante.
En la gran mayoría de routers comerciales, aquellos que compras tú mismo en Amazon u otras tiendas, no deberías tener que configurar manualmente DHCP, NAT y otros parámetros, pues el propio modo AP se ocupa de ello.
Una vez elegido el modo en cuestión, deberás poner el nombre y la contraseña de la red inalámbrica.
3. Conecta el router viejo al principal mediante Ethernet
Ahora es momento de unir ambos equipos. Conecta un extremo del cable Ethernet a uno de los puertos LAN del router principal y otro al router que acabas de convertir en punto de acceso.
Es importante que mires las indicaciones específicas de tu modelo. Algunos routers con un modo AP dedicado permiten utilizar el puerto WAN del equipo secundario, mientras que otros utilizan un puerto LAN.
Una vez que hayas hecho la respectiva conexión, coloca el router antiguo en la zona donde quieres mejorar la cobertura.
No tiene demasiado sentido dejar los dos routers uno al lado del otro: el objetivo es llevar el segundo hasta una habitación donde la señal principal empieza a perder fuerza.
¿Cómo configurarlo manualmente si no tiene modo Acces Point?
Muchos routers viejos, especialmente los que entregaban las operadoras hace bastantes años, no muestran ningún botón llamado “AP Mode”.
¡No te preocupes! Todavía puedes convertirlo manualmente en un punto de acceso siempre que puedas modificar la IP de la LAN y desactivar su servidor DHCP.
1. Cambia la dirección IP del router viejo
Primero necesitas saber la dirección del router principal. Imaginemos que es 192.168.1.1. El router antiguo debe estar dentro de la misma red, pero no puede usar la misma IP, porque los dos dispositivos entrarían en conflicto.
Puedes asignarle, por ejemplo: 192.168.1.2. Eso sí, conviene que esa dirección quede fuera del rango que utiliza el servidor DHCP del router principal.
Por ejemplo, si el principal reparte automáticamente direcciones desde 192.168.1.100 hasta 192.168.1.200, utilizar 192.168.1.2 para el router secundario es una buena opción.
Busca dentro del router viejo un apartado llamado LAN, LAN IP o Network -> LAN, cambia la dirección y guarda los ajustes.
A partir de ahí tendrás que entrar en el router antiguo escribiendo esa nueva IP en el navegador.
2. Desactiva el servidor DHCP
Este paso es sumamente importante, pues en una red doméstica normal queremos que sea el router principal quien entregue las direcciones IP a todos los dispositivos. Si dejamos activos los servidores DHCP de los dos routers, pueden aparecer problemas para conectarse o acceder a Internet.
Busca una opción llamada “DHCP Server” o “Servidor DHCP” y desactívala en el router antiguo. Puede que en ciertos routers tengas que asignarle una IP dentro de la misma red antes de desactivar su servidor DHCP (esto depende del modelo y del fabricante).
3. Configura el nombre y la contraseña del WiFi
Ahora tienes que entrar en el apartado Wireless, WiFi o WLAN y configurar la nueva red. En esta parte tienes dos opciones. La primera consiste en ponerle un nombre distinto, por ejemplo:
Casa_Salón.
Casa_Habitación.
Esto resulta muy útil durante los primeros días porque sabrás inmediatamente a qué router está conectado.
La segunda opción es utilizar el mismo SSID (nombre), contraseña y sistema de seguridad que en el router principal. De esta forma no tendrás dos redes con nombres diferentes.
Eso sí, un router antiguo no se convierte mágicamente en un sistema mesh por compartir el SSID. Será el móvil, portátil o dispositivo quien decida cuándo abandonar un punto de acceso y conectarse al otro, por lo que en ocasiones puede permanecer enganchado durante más tiempo de la cuenta al router que tiene peor señal.
4. Une los dos routers por sus puertos LAN
Cuando la configuración sea manual, tienes que realizar esta conexión: LAN del router principal -> LAN del router antiguo. Es importante que no utilices el puerto WAN del secundario, salvo que el fabricante indique expresamente lo contrario para ese modo.
Una vez que hayas efectuado la conexión, tendrás que reiniciar ambos routers y probar la red desde un móvil u ordenador para ver si todo va bien o si hay problemas en la conexión.
¿Cómo configurar el router como repetidor WiFi sin utilizar cables?
Si no puedes llevar un cable Ethernet hasta la otra habitación, no te quedará otra opción que comprobar si el router antiguo admite el modo repetidor, extensor de rango, Wireless Bridge o WDS.
No todos los routers lo permiten y, cuando hablamos de WDS, la compatibilidad puede variar muchísimo entre fabricantes y modelos.
Si tiene un modo Repetidor específico
Esta es la situación más sencilla. Entra en la configuración del router viejo y busca Modo Repetidor o una opción parecida. En este escenario, normalmente tendrás que:
Activar el Modo Repetidor.
Buscar las redes WiFi cercanas.
Seleccionar la red de tu router principal.
Introducir su contraseña.
Elegir el nombre que tendrá la red ampliada.
Guardar los cambios y reiniciar.
Cuando lo hayas configurado, coloca el router secundario en un punto donde todavía reciba una buena señal del principal. Si lo llevas directamente hasta una zona donde apenas existe cobertura, tendrá muy poca conexión que repetir.
Si solamente aparece WDS
WDS o Wireless Distribution System también permite enlazar dos routers inalámbricamente, pero aquí la configuración puede resultar bastante más delicada.
Normalmente, tendrás que poner el router viejo dentro de la misma subred, activar WDS Bridging, buscar el SSID del router principal, introducir su contraseña y desactivar DHCP en el secundario. En algunos equipos también es necesario usar el mismo canal WiFi.
También hay otro inconveniente importante: algunas implementaciones antiguas de WDS tienen limitaciones con los sistemas de seguridad actuales.
Si tu router antiguo te obliga a reducir la seguridad de WPA2/WPA3 a WEP para utilizar WDS, no merece la pena. Úsalo mediante Ethernet o directamente busca otra alternativa.
¿Cómo colocar el router viejo para mejorar realmente la cobertura?
Si lo has convertido en un punto de acceso mediante cable, tienes bastante libertad. Colócalo en la zona donde necesitas WiFi, preferiblemente en alto, despejado y lejos de muebles cerrados u objetos metálicos grandes.
Si funciona como repetidor inalámbrico, en cambio, no debes colocarlo en el punto donde ya no hay WIFI. Tiene que estar aproximadamente a medio camino entre el router principal y la zona problemática.
Si la cobertura sigue siendo mala, puedes probar otras formas de mejorar el WiFi antes de seguir añadiendo dispositivos o modificando parámetros de forma manual.
También merece la pena comprobar los canales WiFi. Cuando ambos routers están conectados por Ethernet, es preferible que no estén utilizando canales de 2,4 GHz que se pisen entre sí. En esta banda, los canales 1, 6 y 11 son los que normalmente se utilizan para evitar congestiones.
¿Merece la pena aprovechar cualquier router antiguo?
La realidad es que la respuesta a esta pregunta es "no siempre". Antes de dedicar una tarde a configurarlo, tienes que mirar de forma detallada sus especificaciones.
Si únicamente tiene puertos Fast Ethernet de 100 Mbps, tu conexión cableada quedará limitada a esa velocidad aunque tengas fibra de 1 Gb. Y si solo admite WiFi 4 en 2.4 GHz, probablemente tampoco pueda acercarse al rendimiento de un router actual.
También debes comprobar que tenga acceso a WPA2 como mínimo. Un modelo muy viejo que solo ofrezca WEP debería descartarse inmediatamente, pues pondrá en riesgo tu red hogareña.
Para una habitación en la que únicamente quieres navegar, conectar una Smart TV o tener cobertura para dispositivos domésticos, un router antiguo puede seguir siendo perfectamente útil. Para aprovechar una fibra rápida, jugar online o cubrir una casa completa, quizá empiece a quedarse corto.
En ese caso, antes de seguir complicándote con la instalación, deberías ir directamente por un repetidor, un PLC o un sistema mesh. Estos dispositivos encajan mucho mejor para ampliar una red WiFi.
Sin mucho más que agregar, la mejor forma de usar un router viejo como repetidor es convertirlo en punto de acceso y conectarlo por Ethernet al router principal. Tendrás mejor velocidad, más estabilidad y podrás seguir aprovechando sus puertos de red. Deja el modo repetidor o WPS como alternativa cuando pasar un cable sea imposible y tu modelo realmente lo permita.
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