El observatorio se desintegró sobre Sumatra tras casi 22 años en órbita, en un reingreso marcado por la actividad solar y sin reportes oficiales de daños ni heridos.
05/11/2026 9:21
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Después de casi 22 años detectando algunas de las explosiones más violentas del universo, el histórico telescopio espacial Neil Gehrels Swift de la NASA reingresó a la atmósfera terrestre y se desintegró sobre el norte de la isla de Sumatra, en Indonesia, el miércoles 4 de noviembre de 2026. Aunque la mayor parte de su estructura se quemó durante el descenso, todavía no se confirmó si algunos restos llegaron a la superficie.
La NASA informó que la Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó la reentrada a las 7:39 de la mañana, hora del Este estadounidense. El punto fue registrado en las coordenadas 3,4 grados de latitud norte y 98,6 grados de longitud este.
El observatorio tenía una masa aproximada de 1,4 toneladas métricas. Según las previsiones de la agencia espacial, el calor y la fricción generados al atravesar la atmósfera provocaron la desintegración de la mayor parte de sus componentes, aunque algunas piezas de mayor densidad podrían haber sobrevivido.
Hasta el momento, no existen reportes oficiales de impactos en tierra, personas heridas o daños materiales, según la información difundida por Infobae.
¿Por qué cayó el telescopio de la NASA?
El descenso fue consecuencia del deterioro progresivo de su órbita, acelerado por la intensa actividad solar de los últimos años. Este fenómeno calentó y expandió las capas superiores de la atmósfera terrestre, aumentando la resistencia y el rozamiento que experimentaba el telescopio.
La NASA intentó prolongar su funcionamiento mediante una operación de rescate desarrollada junto a la empresa Katalyst Space. El plan contemplaba utilizar una nave robótica llamada LINK para sujetar el observatorio y elevarlo a una órbita más alta.
Sin embargo, la misión de rescate fue cancelada debido a problemas en el sistema de orientación de la nave, que había despegado en julio de 2026.
Finalmente, Swift dejó de realizar observaciones científicas el 20 de octubre, cuando alcanzó una altura de 275 kilómetros y ya no podía mantener una órbita estable para continuar sus operaciones.
Un legado de casi 22 años de descubrimientos
Lanzado en noviembre de 2004, el telescopio Swift había sido diseñado para funcionar durante apenas dos años, pero superó ampliamente su vida útil prevista.
Su principal misión era detectar estallidos de rayos gamma, considerados entre los fenómenos más energéticos y violentos del universo. Gracias a sus instrumentos, podía identificar estas explosiones y orientar rápidamente sus observaciones para estudiar los acontecimientos.
Durante casi dos décadas también investigó supernovas, agujeros negros, galaxias activas, cometas y otros fenómenos astronómicos.
Su reentrada marca el final de una misión que contribuyó al conocimiento del universo y dejó un importante registro de observaciones para futuras investigaciones científicas.
