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¿Cada cuánto debe actualizar sus claves? Los expertos revelan el secreto de la seguridad

Descubra por qué actualizar constantemente sus accesos no siempre garantiza protección y cuáles son las mejores herramientas de resguardo.

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Los accesos breves y fáciles de descifrar dejan cuentas personales, financieras y laborales al alcance de herramientas capaces de probar combinaciones a gran velocidad. Plataformas de trabajo, servicios bancarios, redes sociales y aplicaciones con información sensible requieren contraseñas únicas, robustas y difíciles de descifrar, según Infobae.

De acuerdo con Eset, el cambio periódico puede ser útil, aunque no existe una regla única para todos los usuarios y servicios. La empresa de ciberseguridad recomienda analizar la composición de la contraseña, la importancia de la cuenta y la existencia de posibles filtraciones antes de decidir cuándo renovarla.

Durante años se extendió la recomendación de modificar las contraseñas cada 90 días, pero esta práctica no garantiza por sí sola una mejora relevante de la seguridad. El especialista Lance Spitzner, en un análisis publicado por Sans, considera que el beneficio es reducido frente al costo que implica para las empresas obligar a sus usuarios o empleados a renovar las claves con frecuencia.

Un estudio de la Universidad Carnegie Mellon también observó una conducta repetida: cuando los usuarios deben cambiar sus claves con demasiada frecuencia, suelen aplicar variaciones mínimas. En lugar de crear combinaciones complejas, cambian el mes, el año o un número final, una solución sencilla de recordar pero previsible para quien intenta vulnerar la cuenta.

La empresa de seguridad digital plantea una orientación basada directamente en la complejidad de cada contraseña. Una clave de 10 caracteres que solo combina letras mayúsculas y minúsculas debería cambiarse cada mes, pues ese sería el periodo estimado en que podría ser vulnerada.

Por su parte, Spitzner plantea que los recursos dedicados a rotaciones forzadas podrían emplearse en enseñar a utilizar contraseñas únicas y seguras, además de facilitar gestores y sistemas de verificación en dos pasos. La idea central es que una clave sólida y exclusiva para cada servicio ofrece una barrera más efectiva que cambios periódicos que no modifican realmente la estructura de la contraseña.

Herramientas avanzadas para blindar el acceso

La prioridad debe centrarse en la calidad de la credencial y la capacidad del usuario para administrarla sin recurrir a anotaciones inseguras como papeles, notas adhesivas u hojas de cálculo. La alternativa indicada es un administrador de contraseñas, que permite proteger todas las claves mediante una única contraseña maestra y no guardarlas en el navegador.

El otro gran aliado es el doble factor de autenticación o 2FA, el cual dificulta el acceso de terceros mediante algo que la persona sabe, posee o una característica biométrica. La revisión periódica de las credenciales, el uso de gestores y la activación del 2FA permiten proteger de manera integral las cuentas en la actualidad.


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