Bolivia acordó con el FMI una hoja de ruta económica de tres años que contempla ajustes fiscales, cambios en el tipo de cambio y reformas estructurales. Conoce las principales medidas que marcarán el rumbo de la economía boliviana.
10/09/2026 14:47
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El Gobierno de Bolivia formalizó un programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del Servicio Ampliado del Fondo (SAF), con una vigencia de 36 meses. El acuerdo contempla medidas fiscales, monetarias, cambiarias y estructurales destinadas a estabilizar la economía y reducir los desequilibrios acumulados en los últimos años.
Según el Memorando de Políticas Económicas y Financieras, el Ejecutivo sostiene que las medidas forman parte de una estrategia soberana para recuperar la estabilidad macroeconómica, garantizar la sostenibilidad de la deuda y promover el crecimiento liderado por el sector privado.
Reducir el déficit fiscal
Uno de los principales objetivos del programa es reducir de forma gradual el déficit fiscal. El Gobierno proyecta eliminar el déficit primario del Sector Público No Financiero al finalizar el programa y llevar el déficit global hasta el 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2029.
Para alcanzar esta meta se prevé un mayor control del gasto público, límites a la contratación para reducir la masa salarial en relación con el PIB y una revisión de la inversión pública considerada ineficiente.
También se plantea realizar una auditoría y transparentar las obligaciones pendientes con proveedores.
Combustibles: la subvención se eliminaría desde 2027
El acuerdo establece que los precios internos de los combustibles se mantendrán temporalmente durante 2026. Sin embargo, el Gobierno proyecta eliminar por completo las subvenciones a partir de enero de 2027.
El presupuesto de 2027 no contemplaría recursos para mantener la subvención, mientras que los precios internos avanzarían hacia un esquema de recuperación de costos.
El plan también apunta a ampliar la participación del sector privado en la importación, refinación y comercialización de combustibles, con precios determinados por el mercado.
El memorando reconoce que esta medida puede generar presiones inflacionarias y malestar social, por lo que plantea reforzar la asistencia para los sectores más vulnerables.
Tipo de cambio y política monetaria
Otro de los puntos centrales es la profundización de la flexibilidad cambiaria, con la unificación de los tipos de cambio y una transición hacia un sistema en el que las cotizaciones sean determinadas por el mercado.
El programa también plantea abandonar el tipo de cambio como principal ancla nominal y utilizar metas sobre la base monetaria, junto con tasas de interés de corto plazo, con el objetivo de reducir la inflación hasta niveles de un solo dígito.
Asimismo, se prevé impulsar cambios legales para fortalecer la autonomía, transparencia y gobernanza del Banco Central de Bolivia (BCB).
Evaluación del sistema financiero
El acuerdo contempla pruebas de solvencia y liquidez para evaluar la fortaleza del sistema financiero. También se prevé realizar evaluaciones sobre la calidad de los activos de las entidades bancarias consideradas sistémicas.
Además, se plantea establecer un plan para la liquidación gradual de los contratos de Créditos Productivos y de Vivienda de Interés Social (CPVIS) y normalizar el acceso a depósitos en moneda extranjera.
Protección para los sectores vulnerables
Ante el impacto que podrían generar los ajustes económicos, el programa contempla fortalecer la red de protección social.
Entre las medidas figura la creación de un Registro Social Unificado, previsto para marzo de 2027, con el objetivo de identificar y dirigir la ayuda estatal hacia los hogares con mayores necesidades.
Cambios en minería, hidrocarburos y exportaciones
El memorando también contempla una serie de reformas estructurales para impulsar la inversión privada y mejorar la competitividad.
Entre los principales puntos se encuentran:
Un programa para estabilizar la economía
El Gobierno sostiene que el acuerdo busca responder a los desequilibrios fiscales y externos, la reducción de las reservas internacionales, la inflación y la recesión registrados en los últimos años.
El programa con el FMI establece así una hoja de ruta de tres años, con medidas que incluyen ajuste fiscal, cambios en el sistema cambiario, eliminación de la subvención a los combustibles, reformas al sistema financiero y una mayor apertura a la inversión privada.
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