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Papanicolaou: por qué las mujeres postergan el control en El Alto

La prevención no depende solamente de que exista una prueba. También requiere información, acceso a servicios y condiciones que faciliten que las mujeres puedan realizarse el tamizaje.

Unifranz Online: Papanicolaou: por qué las mujeres postergan el control en El Alto
Bolivia

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Un grupo de estudiantes de octavo semestre de la carrera de Enfermería de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) desarrolló una investigación sobre los factores que influyen en la poca afluencia al examen de Papanicolaou entre mujeres de 20 a 45 años del consultorio vecinal Elizardo Pérez, ubicado en el distrito 2 de la ciudad de El Alto.

El estudio busca comprender por qué algunas mujeres postergan este control y qué factores pueden dificultar el acceso a una práctica de prevención del cáncer de cuello uterino, entre ellos el desconocimiento, la vergüenza, el miedo al resultado, la desconfianza ante el personal de salud y las responsabilidades laborales y familiares.

¿Por qué el Papanicolaou y el tamizaje son importantes?

El cáncer de cuello uterino es en gran medida prevenible. La OMS señala que la vacunación contra el VPH, el tamizaje periódico y el tratamiento oportuno de las lesiones precancerosas permiten reducir el riesgo y avanzar hacia su eliminación como problema de salud pública. En 2022 se estimaron unos 604.000 casos y 280.000 muertes por esta enfermedad en el mundo.

La prevención no depende solamente de que exista una prueba. También requiere información, acceso a servicios y condiciones que faciliten que las mujeres puedan realizarse el tamizaje conforme a las recomendaciones y programas de salud de su país.

El Alto: ¿qué factores explican que algunas mujeres posterguen el control?

Con esa preocupación, estudiantes de octavo semestre de Enfermería de Unifranz El Alto desarrollaron la investigación “Factores que influyen en la poca afluencia al examen de Papanicolaou de mujeres de 20 a 45 años en el consultorio vecinal Elizardo Pérez del distrito 2”.

El estudio partió de una pregunta concreta: ¿por qué algunas mujeres, aun teniendo la posibilidad de acceder al control, deciden postergarlo? Para responderla, las estudiantes aplicaron encuestas a 40 mujeres y analizaron los factores que podían influir en esa decisión.

El 77,5 % de las participantes señaló haberse realizado alguna vez el examen, mientras que el 22,5 % nunca se había sometido a un Papanicolaou. Entre las principales barreras identificadas aparecieron el desconocimiento, la vergüenza, el miedo al resultado y la desconfianza frente a la atención por parte de personal masculino.

“Una de las causas principales es el desconocimiento: muchas mujeres no saben exactamente quiénes deben hacerse la prueba ni entienden su importancia”, explica Riveros.

Dina Sonco, otra integrante del equipo, identifica otros factores presentes en las respuestas de las participantes: “Hay vergüenza al momento del examen y desconfianza cuando el personal de salud es masculino (…) incluso encontramos que, en algunos casos, la pareja desaprueba que la mujer se realice el examen, lo que se convierte en una barrera adicional”.

¿Qué barreras, además del miedo, influyen en la prevención?

La investigación también encontró que el tiempo y las responsabilidades cotidianas influyen en la decisión de postergar el control. Jornadas laborales extensas, tareas domésticas y responsabilidades familiares pueden dificultar que una mujer encuentre un momento para acudir a un establecimiento de salud.

A esto se suman factores culturales y sociales. Hablar sobre salud sexual y reproductiva todavía puede resultar incómodo en determinados entornos, por lo que las investigadoras plantean que la prevención también debe considerar la realidad social en la que viven las mujeres.

Los resultados no apuntan principalmente a problemas de infraestructura u horarios del consultorio, sino a la necesidad de fortalecer la información, la confianza y la educación comunitaria. La conclusión apunta la mirada a que no basta con decirle a una mujer que debe realizarse el Papanicolaou, también es necesario crear condiciones para que pueda hacerlo sin miedo y con información suficiente.

¿Qué propone la investigación para aumentar la prevención?

A partir de los resultados, las estudiantes plantearon campañas educativas y comunitarias con lenguaje accesible, trabajo conjunto con líderes barriales y medios locales, y capacitación del personal de salud para fortalecer una atención empática y respetuosa de la privacidad.

También proponen involucrar a los hombres y a las familias en la educación preventiva, además de generar jornadas móviles, horarios extendidos y espacios donde las mujeres puedan acudir con mayor confianza. Estas acciones buscan responder a las barreras identificadas durante el levantamiento de información y acercar la prevención a la vida cotidiana.

La propuesta de las estudiantes coincide con un principio de la OMS, el de mejorar la información, el acceso al tamizaje y el tratamiento oportuno. La estrategia mundial plantea las metas 90–70–90 para 2030: vacunar contra el VPH al 90 % de las niñas antes de los 15 años; lograr que el 70 % de las mujeres sea examinado con una prueba de alto rendimiento a los 35 y nuevamente a los 45 años; y garantizar tratamiento al 90 % de las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer.

De una investigación de aula a un espacio científico nacional

El trabajo de las estudiantes no quedó solamente en el espacio académico. Después de ser reconocido entre los mejores trabajos de las V Jornadas de Investigación de Unifranz, fue presentado en el V Congreso Nacional Científico de la Organización para las Mujeres en Ciencia en Países en Desarrollo (OWSD-Bolivia), realizado recientemente en La Paz.

La investigación representó a la carrera de Enfermería de Unifranz El Alto en este encuentro científico nacional, donde se abordaron distintas áreas del conocimiento, entre ellas Medicina y Salud. La presentación permitió llevar a un espacio de discusión científica una problemática identificada en un consultorio vecinal de El Alto.

Este paso amplía el alcance de una investigación que comenzó con 40 encuestas. Para las estudiantes, investigar significó acercarse a una problemática de su entorno, escuchar a las mujeres y convertir esas respuestas en evidencia para plantear alternativas de prevención.

Prevenir también es escuchar

El tamizaje permite detectar alteraciones precancerosas antes de que puedan progresar a cáncer invasivo y, cuando esas lesiones se tratan oportunamente, puede prevenir el desarrollo de la enfermedad. La OMS subraya que las lesiones precancerosas suelen no producir síntomas, por lo que la detección periódica es importante incluso en mujeres vacunadas contra el VPH.

Pero detrás de cada porcentaje existen decisiones, temores y experiencias personales. La investigación de las estudiantes de Enfermería pone sobre la mesa que para aumentar la prevención no alcanza con disponer de un examen; también hay que comprender por qué una mujer decide no hacerlo.

Una investigación que comenzó mirando una realidad concreta de El Alto llega así a un espacio científico nacional con una pregunta que sigue siendo urgente: ¿qué podemos hacer para que ninguna mujer postergue un control que puede ayudar a prevenir el cáncer?

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