TEMAS DE HOY:

Ensayo clínico de DIALOG+ en Bolivia busca evidencia sobre salud mental y calidad de vida

En Bolivia, la investigación busca generar evidencia en el contexto local. Y es que, si bien una intervención haya mostrado resultados en otros países no significa automáticamente que produzca el mismo efecto cuando se incorpora a otro sistema de salud, con otras condiciones sociales, culturales y organizativas.

Unifranz Online: Ensayo clínico de DIALOG+ en Bolivia busca evidencia sobre salud mental y calidad de vida
Bolivia

Escuchar esta nota

Cinco centros de salud de Santa Cruz, Bolivia, ponen a prueba DIALOG+ en el marco de un ensayo clínico del Centro NIHR Latam, del que la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) es parte. La investigación evalúa el impacto de esta herramienta digital, que estructura la conversación entre pacientes y médicos, en  personas con enfermedades no transmisibles o con síntomas de depresión y ansiedad.

“Buscamos saber si DIALOG+ ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con enfermedades crónicas no transmisibles y condiciones de salud mental. Pero también exploramos la posibilidad de que pueda mejorar los síntomas de la depresión y ansiedad, lo que llamamos desenlaces secundarios”, señaló Juan Camilo Marín, clinical trial manager de la Queen Mary University of London para el Centro NIHR LatAm.

Marín llegó a Bolivia para realizar el seguimiento del ensayo clínico de DIALOG+. El estudio forma parte de una investigación internacional que también involucra a Guatemala, mientras que Colombia cuenta con experiencia previa con la intervención.

El registro público ISRCTN41577200 lo define como un ensayo clínico aleatorizado de tipo híbrido de efectividad e implementación. Su objetivo principal es evaluar si puede mejorar la calidad de vida de personas adultas con enfermedades crónicas no transmisibles -diabetes, hipertensión y obesidad- y condiciones de salud mental como ansiedad, depresión y consumo de alcohol.

Para la investigación clínica, la respuesta no puede darse por supuesto

En Bolivia, la investigación busca generar evidencia en el contexto local. Y es que, si bien una intervención haya mostrado resultados en otros países no significa automáticamente que produzca el mismo efecto cuando se incorpora a otro sistema de salud, con otras condiciones sociales, culturales y organizativas.

“Los ensayos clínicos son la forma que tenemos de saber si las intervenciones funcionan o no en las poblaciones específicas en las que estudiamos”, explica Marín.

La importancia de producir evidencia desde el propio territorio está relacionada con el contexto. Los sistemas de salud, los recursos disponibles, las prácticas profesionales, las barreras tecnológicas y las condiciones socioculturales pueden influir en la implementación de una intervención.

“Intervenciones que funcionan en otros países, en otras regiones, no necesariamente funcionan en países como los nuestros. Por eso es importante  saber si funcionan en nuestros contextos, para enfocar los recursos a aquellas intervenciones que funcionan”, señala Marín.

El propio protocolo plantea la necesidad de adaptación y evaluación local, e identifica factores como las creencias culturales, las barreras tecnológicas y la preparación de los proveedores de salud como elementos que pueden influir en la implementación del modelo.

¿Qué es DIALOG+ y cómo se aplica?

DIALOG+ es una intervención digital diseñada para hacer más estructuradas y terapéuticas las conversaciones rutinarias entre pacientes y profesionales de salud. Utiliza una escala para que la persona valore distintos aspectos de su calidad de vida y, a partir de esas respuestas, orienta una conversación sobre las áreas que necesita abordar y las posibles soluciones disponibles en su entorno.

La herramienta no se limita a recoger una puntuación. De acuerdo con la Queen Mary University of London, el paciente valora ocho dimensiones de calidad de vida y tres aspectos relacionados con el tratamiento. Posteriormente, profesional y paciente identifican las áreas que desean conversar y utilizan un enfoque centrado en soluciones para identificar recursos y posibles acciones.

En la práctica, esto modifica el foco habitual de una consulta. La conversación deja de concentrarse exclusivamente en la enfermedad y abre espacio para hablar también de bienestar, funcionamiento social, relaciones, vivienda, trabajo y otros aspectos de la vida cotidiana.

Salud mental: una dimensión que el estudio también quiere observar

La calidad de vida es el resultado principal que se medirá en el ensayo. Para hacerlo, los investigadores utilizarán la Manchester Short Assessment of Quality of Life (MANSA) al inicio del estudio y durante el seguimiento. Entre los resultados secundarios están el contexto de implementación, el funcionamiento social y los síntomas de depresión y ansiedad.

“También estamos explorando la posibilidad de que esta herramienta nos ayude a mejorar los síntomas de la depresión, los síntomas de la ansiedad”, explica el investigador.

La dimensión de salud mental también tiene una lectura social. Para Marín, hablar de estos temas durante la atención puede ayudar a reducir el silencio que todavía los rodea en los países donde trabaja el Centro NIHR LatAm.

“Creo que todavía sigue siendo un tabú en los tres países dentro de nuestras poblaciones. Haciendo este tipo de ejercicios también les permitimos a las personas conversar y hablar sobre la salud mental y naturalizar este proceso”, sostiene Marín.

Una investigación internacional que se ejecuta desde Bolivia

La iniciativa forma parte del trabajo del Centro de Investigación en Salud Global NIHR Latam, un consorcio internacional que desarrolla investigaciones para mejorar el manejo comunitario de enfermedades no transmisibles y salud mental en la región.

El centro, impulsado por la Queen Mary University of London y financiada por el National Institute for Health and Care Research (NIHR), reúne a equipos de investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, la Universidad Rafael Landívar de Guatemala y  Unifranz de Bolivia.

“No cabe ninguna duda que Unifranz se siente muy honrada en formar parte de un grupo de trabajo con universidades de mucho destaque.El propósito que nos une es trabajar de forma concertada y, de esta manera, proyectarnos hacia la comunidad con el único objetivo de ir desarrollando programas y planes que puedan satisfacer las inquietudes y demandas, en este caso, de nuestro país”, afirma Carlos Dabdoub, vicerrector de Unifranz.

El alcance que la universidad busca darle a esta experiencia va más allá del ensayo clínico en curso. La apuesta también está en construir capacidades para que la investigación científica continúe en Bolivia después del proyecto. Esa dimensión coincide con la estrategia del Centro NIHR LatAm de fortalecer competencias locales y generar una base sostenible para nuevos estudios.

Del monitoreo a la generación de capacidades

Para que los resultados de un ensayo puedan convertirse en evidencia útil, el proceso exige controles rigurosos. Durante su visita a Bolivia, parte del trabajo de Marín consiste en revisar cómo avanza el estudio en los centros participantes y cómo se gestiona la calidad de la investigación y los datos.

“Lo que buscamos es garantizar primero la seguridad de los participantes, segundo,  la confiabilidad de los datos”, explica.

La vigilancia de estos aspectos es parte de la lógica de las buenas prácticas de investigación clínica, como proteger a los participantes, mantener procedimientos consistentes y producir datos que puedan ser evaluados con rigor. En paralelo, el trabajo cotidiano del ensayo se convierte en una experiencia formativa para los equipos locales.

“Ese aprendizaje crea capacidad y deja al equipo capacitado para generar nuevos procesos de investigación. Todos como equipo, desde Colombia, Bolivia, Guatemala, incluso el Reino Unido, hemos crecido. Hemos crecido juntos, aprendiendo unos de otros”, afirma Marín.

La doble ruta del estudio

Mientras DIALOG+ avanza en Bolivia, la investigación sigue una doble ruta: evaluar una intervención orientada a mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades crónicas y condiciones de salud mental y, al mismo tiempo, fortalecer la capacidad del país para producir evidencia científica propia.

El valor del proyecto, por tanto, no dependerá únicamente de los resultados clínicos que obtenga, sino también del conocimiento y las capacidades que deje instalados en los equipos que lo ejecutan.

Mira la programación en Red Uno Play

Comentarios