Expertos en meteorología y energía prevén que el fenómeno climatológico pueda registrar las temperaturas más altas de los últimos 140 años, afectando directamente la demanda eléctrica y el bolsillo de los ciudadanos.
29/08/2026 16:56
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Bolivia se prepara para enfrentar uno de los eventos climáticos más severos de su historia reciente. La llegada del fenómeno de El Niño —impulsada por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico a temperaturas de hasta 30 grados centígrados— amenaza con desatar olas de calor extremas que impactarán en la producción de alimentos, el gasto de las familias y la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
Especialistas del sector advierten que las condiciones globales actuales podrían transformarlo en un "Super Niño", perfilándose como uno de los más intensos registrados desde que se tienen mediciones.
"Vamos a tener un Niño fuera de serie, un Niño potente y eso nos obliga a tomar previsiones (...) Va a impactar en el sector productivo, va a impactar en todo ámbito, transversalmente, de octubre a diciembre principalmente", advirtió el meteorólogo Luis Alpire.
Riesgo de colapso eléctrico y facturas triplicadas
El aumento paulatino de las temperaturas —con proyecciones que superan los 40 grados centígrados— detonará un uso masivo de equipos de refrigeración como aires acondicionados, heladeras y congeladores. Este incremento en la demanda no solo encarecerá el costo del servicio mensual para la población, sino que pondrá a prueba la infraestructura eléctrica del país.
Jorge Choque, vicepresidente de la Cámara Boliviana de Electricidad, identificó a la región oriental como el punto de mayor vulnerabilidad: "Donde más acentuado va a ser el problema energético, eléctrico, va a ser en la región de Santa Cruz. Como Santa Cruz consume prácticamente la mitad de la energía de Bolivia, entonces influye en la curva nacional (...) Se pronostica que vamos a estar por más de 40 grados en algunas temporadas y eso va a traer una demanda muy fuerte."
Por su parte, Oscar Siles, presidente de la Asociación de Ingenieros en Energía, alertó sobre las consecuencias de no prevenir el sobreconsumo: "Sin una conciencia energética, la demanda eléctrica va a incrementar, principalmente en el oriente por los aires acondicionados. Esto puede generar consecuencias más complejas como apagones en ciertas zonas, racionamiento o desabastecimiento regional."
Efecto en la macroeconomía y la producción agropecuaria
La crisis energética derivada de las altas temperaturas no se limitará al ámbito doméstico. El sector productivo depende de manera directa del suministro eléctrico, especialmente la industria agropecuaria cruceña que energiza sus procesos con este recurso.
Ante este panorama, la falta de políticas de prevención podría debilitar la economía de los hogares y la cadena productiva nacional.
Eficiencia energética como vía de mitigación
Ante la inminencia del fenómeno, los especialistas apelan al uso responsable y la eficiencia energética por parte de la población para evitar fallas masivas en el suministro y mitigar el impacto económico personal.
"En Bolivia tenemos muy poca práctica de lo que es la eficiencia energética. Con ella, el usuario hace un uso optimizado de la electricidad, cambiando el manejo de equipos y horarios", señaló Siles.
Alpire concluyó con una reflexión sobre la responsabilidad compartida ante la emergencia climática: "Nos va a cobrar la factura este Niño no solamente a los gobiernos de turno, sino a toda la población. Lo mejor siempre es prevenir que lamentar."
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