En el Día del Perro, recordamos a Rex, Petardo, Angelino y Hachi, cuatro canes cuyas historias conmovieron a Bolivia y demostraron que la lealtad también puede convertirse en memoria.
16/08/2026 12:07
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San Roque, una fecha para celebrar a los perros
Cada 16 de agosto, Bolivia celebra una tradición que tiene como protagonista a uno de los animales más cercanos a las familias: el perro. La fecha coincide con la festividad de San Roque, santo católico considerado protector de los enfermos y asociado también con los canes.
La tradición cuenta que San Roque contrajo la peste mientras ayudaba a personas enfermas y decidió retirarse a un bosque para no contagiar a otros. Allí, un perro comenzó a visitarlo y a llevarle alimento. Según algunas versiones, el animal también lamía sus heridas. La historia de aquella compañía quedó vinculada para siempre con la imagen del santo.
Con el paso del tiempo, la celebración adquirió en Bolivia un fuerte carácter popular. Cada 16 de agosto, familias aprovechan la jornada para consentir a sus mascotas, llevarlas a bendecir, organizar actividades, comprarles algún regalo o simplemente compartir más tiempo con ellas.
Pero más allá de la celebración, existen perros cuyas historias trascendieron las calles y quedaron en la memoria de los bolivianos.
Rex, el perro que encontró un hogar entre policías
Rex llegó a la zona de Parotani, en Cochabamba, durante las jornadas de bloqueo y los operativos policiales. El can comenzó a acompañar a los efectivos mientras cumplían sus labores en las carreteras.
Su presencia se volvió habitual entre los uniformados. Caminaba junto al contingente, permanecía en los puntos de vigilancia y llegó incluso a ser visto avanzando al frente de los policías.
Las imágenes de Rex se viralizaron y despertaron el cariño de ciudadanos y efectivos. Su carácter amigable, energía y lealtad hicieron que la Policía decidiera darle una segunda oportunidad.
El can fue incorporado al Comando Regional del Valle Bajo, en Quillacollo, donde encontró un hogar permanente. Con el tiempo, Rex pasó de ser un perro que acompañaba a los policías en las carreteras a convertirse en uno de los integrantes más queridos de la institución.
Este año, además, Rex volvió a ser protagonista al recibir la bendición junto a sus camaradas de cuatro patas, vestido con su traje de gala, durante una ceremonia por San Roque.
Petardo, el perro que marchó más de 500 kilómetros y se convirtió en símbolo de Potosí
En 2015, otro can se convirtió en símbolo de una movilización social. Su nombre era Petardo y acompañó a los marchistas del Comité Cívico Potosinista durante su recorrido desde Potosí hasta La Paz.
Los manifestantes lo encontraron en Caracollo, Oruro, y desde entonces el perro no se separó del grupo. Caminó junto a ellos durante más de 530 kilómetros, compartió alimentos y permaneció en medio de las movilizaciones.
Petardo soportó las condiciones de la marcha y estuvo presente durante enfrentamientos con la Policía. Su valentía hizo que los manifestantes lo bautizaran con ese nombre, debido a que no se inmutaba ante las detonaciones de dinamita utilizadas durante las protestas.
A su llegada a Potosí fue recibido como un héroe. Su imagen se difundió ampliamente y llegó a convertirse en un símbolo de la lucha y la dignidad potosina. Incluso se planteó la posibilidad de levantarle una estatua y se crearon comunidades en redes sociales dedicadas al can.
Diez años después de aquella histórica marcha, Petardo volvió a ocupar titulares, esta vez por una noticia que entristeció a quienes habían seguido su historia. El can falleció en agosto de 2025, a los 14 años, dejando atrás una vida que ya formaba parte de la memoria colectiva de Potosí.
Su muerte fue recibida como la despedida de un personaje que, sin pertenecer a ninguna organización ni tener voz en las demandas de los movilizados, terminó convirtiéndose en uno de los rostros más queridos de aquella protesta.
Angelino, el perro que se volvió protagonista del Carnaval
En 2022, las cámaras del Carnaval de Oruro captaron repetidamente a un perro callejero que parecía decidido a ser parte de la fiesta.
El can aparecía frente a las cámaras fotográficas y de video durante la entrada, convirtiéndose rápidamente en una de las imágenes curiosas y más compartidas de aquella jornada.
Las fotografías y videos hicieron que los usuarios de redes sociales comenzaran a identificarlo como “Angelino Carnavalero”.
La historia no terminó con la fama. Tras hacerse viral, la Alcaldía de Oruro decidió adoptarlo. El animal fue trasladado para recibir atención veterinaria y tratar las heridas que presentaba.
Zoonosis quedó a cargo de su evaluación y tratamiento. La adopción convirtió a aquel perro callejero, que inesperadamente se había robado las cámaras durante el Carnaval, en parte de la familia municipal.
Angelino dejó una de esas historias que nacen de manera inesperada: un perro que simplemente apareció en medio de una celebración y terminó ganándose el cariño de miles de personas.
Hachi, el perro que esperó a su dueño hasta el final
En Oruro también ocurrió una de las historias más conmovedoras de lealtad animal.
Hachi, un perro de aproximadamente ocho años, vivía junto a su dueño, un hombre en situación de calle. Ambos compartían las dificultades de la vida en las calles y, según los testimonios recogidos en ese momento, el hombre acostumbraba compartir su comida con su compañero.
Cuando su dueño murió, Hachi permaneció junto a él. La escena del perro acompañando el ataúd y acercándose a la tumba conmovió a quienes presenciaron el momento.
Su historia recordó a muchos la conocida historia de Hachiko, el perro japonés famoso por esperar durante años el regreso de su amo.
Pero Hachi tuvo también un final distinto. Un ciudadano que conocía a la pareja decidió hacerse cargo de él. Tras recibir atención de Zoonosis, el animal fue estabilizado y posteriormente entregado a su nuevo dueño, quien decidió adoptarlo.
Hachi perdió a su compañero, pero encontró una nueva familia.
Cuatro historias, una misma huella
Rex, Petardo, Angelino y Hachi protagonizaron historias completamente diferentes. Uno encontró un hogar entre policías; otro acompañó una marcha de cientos de kilómetros y se convirtió en símbolo de Potosí; uno se volvió inesperadamente protagonista del Carnaval y otro conmovió al país por su fidelidad.
Sin embargo, los cuatro tienen algo en común: dejaron de ser simples animales para convertirse en parte de la memoria de quienes los conocieron.
Sus historias también recuerdan que la relación entre las personas y los perros va mucho más allá de la compañía. Puede convertirse en solidaridad, lealtad, protección y, en algunos casos, en una historia capaz de permanecer durante años en la memoria colectiva.
¿Cómo celebrar San Roque junto a tu mascota?
El Día del Perro no requiere grandes gastos ni celebraciones. Lo más importante es dedicar tiempo y atención a la mascota.
Una caminata, juegos, una comida especial apta para perros o simplemente pasar más tiempo juntos pueden ser buenas formas de celebrar. También es una oportunidad para verificar que tenga sus vacunas y desparasitación al día, mantener una buena alimentación y programar controles veterinarios cuando corresponda.
Si se decide vestir al animal, debe hacerse únicamente si se siente cómodo y sin utilizar prendas que dificulten su movimiento o respiración. Del mismo modo, es mejor evitar obligarlo a participar en actividades con mucha gente o con otros animales si demuestra miedo o incomodidad.
Y quizá la mejor manera de celebrar San Roque sea recordar el mensaje que dejaron estos cuatro perros: darles cuidado, respeto y una vida digna también es una forma de devolverles la lealtad que ellos ofrecen cada día.
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