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Cochabamba apuesta por la tecnología: empresas de software impulsan una nueva economía

Cochabamba ya no solo produce alimentos: también exporta talento, software y conocimiento. Su creciente industria tecnológica mira al mundo, pero enfrenta desafíos que podrían definir su futuro. ¿Está la “Llajta” ante el salto que podría convertirla en el polo tecnológico de Bolivia?

Cochabamba en transición: de sus raíces agropecuarias al desarrollo de un ecosistema tecnológico. Imagen generada con IA. Red Uno.
Cochabamba, Bolivia

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Cochabamba pasó de una economía identificada históricamente con la agricultura a desarrollar un creciente ecosistema de empresas de software y servicios tecnológicos.

El sector ya exporta conocimiento, genera empleos calificados y atiende principalmente mercados internacionales. Sin embargo, la falta de capital, el acceso limitado a dólares, la fuga de profesionales, las brechas educativas y la ausencia de una infraestructura tecnológica articulada amenazan con frenar su consolidación.

Del “granero de Bolivia” a la economía del conocimiento

Durante décadas, Cochabamba fue conocida como el “granero de Bolivia” por su tradición agrícola. Sin embargo, esa identidad productiva comenzó a modificarse con el tiempo.

Desde la década de 1980 Cochabamba empezó a buscar nuevas actividades económicas debido a la pérdida de peso de su aporte al Producto Interno Bruto (PIB). En ese proceso cobraron importancia sectores como la gastronomía, la salud y la educación, mientras el desarrollo de software crecía de manera casi silenciosa.

La expansión tecnológica no desplazó a la agricultura, pero sí diversificó la economía de Cochabamba al impulsar una nueva actividad productiva basada en el conocimiento, según la investigación titulada  “la programación de software en Bolivia” de Alex Ojeda y Valeria Peredo, del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres).

240 empresas de software 

El crecimiento puede observarse en la evolución del número de empresas formales. Cochabamba pasó de 69 empresas formales de software en 2010 a 240 en 2022, de acuerdo a datos de Fundempresa. Esto significa que el número de empresas formales prácticamente se cuadruplicó en poco más de una década.

Asimismo, estimaciones del ecosistema y estudios recientes señalan la presencia de más de 200 empresas de informática y tecnología con capacidad exportadora en el país (de las cuales entre 50 y más de 161 operan directamente en Cochabamba), concentrando 6 de las 8 principales firmas exportadoras de software a nivel nacional, tales como Jalasoft, Truextend, Connaxis, Jalmeco, Assuresoft, entre otras.

Datos sobre el crecimiento de la industria del sofware en Cochabamba

¿Cuánto dinero mueve el sector?

Una de las principales dificultades para medir el impacto económico de la industria tecnológica es que existen diferentes estimaciones y no todas contabilizan lo mismo.

  • El estudio analizado estima que el sector del software genera 54,7 millones de dólares anuales, equivalentes al 0,7% del PIB departamental de Cochabamba y al 1,7% del PIB de la ciudad. Según esa estimación, la mayor parte de esos recursos se destina al pago de salarios.

  • Otra medición, basada en estudios de la Fundación Novus y el Cluster Tecnológico de Cochabamba, señala que más de 161 empresas generan más de 38 millones de dólares anuales en exportaciones de servicios tecnológicos.

  • Esta actividad representa aproximadamente 12% de las exportaciones de Cochabamba y beneficia directamente a más de 3.500 trabajadores, de acuerdo a datos del Centro de Investigaciones de Nuevas Tecnologías Informáticas de la Universidad Privada Boliviana (UPB).

Las dos cifras no deben sumarse. La primera estima los ingresos del sector del software, mientras la segunda se refiere específicamente a exportaciones de servicios de empresas consideradas en ese estudio.

Datos sobre el crecimiento de la industria del software en Cochabamba

El mapa del mundo: ¿para quiénes trabajan los cochabambinos?

La industria tecnológica cochabambina tiene una característica que la diferencia de muchas actividades económicas tradicionales: buena parte de su producción está destinada al exterior.

Estados Unidos es el principal consumidor de los servicios informáticos desarrollados en Cochabamba. También existen exportaciones hacia Países Bajos, Bélgica, República Checa, Panamá y otros países europeos.

La orientación internacional también aparece en el perfil laboral del sector. La investigación señala que 60% de los desarrolladores produce exclusivamente para mercados internacionales, mientras alrededor del 20% trabaja exclusivamente para el mercado nacional.

En otras palabras, Cochabamba no solamente vende productos físicos al exterior. También exporta servicios y conocimiento producido por profesionales que pueden trabajar desde la ciudad para clientes ubicados en otros continentes.

Datos sobre el crecimiento de la industria del software en Cochabamba

La historia de una industria que nació con talento local

La expansión del software cochabambino puede dividirse en varias etapas.

Según el análisis de los investigadores, entre 1995 y 2010 surgió una generación de ingenieros que viajó al exterior para trabajar y posteriormente regresó al país con experiencia internacional. Entre los casos mencionados está Jorge López, presidente y fundador del Grupo Jala. Este proceso permitió demostrar la capacidad de los profesionales bolivianos para competir en mercados internacionales, aunque también dejó en evidencia las deficiencias de la formación académica nacional.

Durante esa primera etapa se establecieron entre dos y tres empresas importantes en Cochabamba. El desarrollo de software todavía era una actividad poco conocida y el trabajo de un ingeniero especializado no tenía la visibilidad que alcanzaría posteriormente.

La segunda etapa se produjo entre 2010 y 2020, periodo en el que la industria experimentó una fuerte expansión.

El modelo empresarial consistió, en muchos casos, en captar clientes en Estados Unidos y otros países, mientras el desarrollo de los proyectos se realizaba desde Bolivia. El estudio explica que la diferencia de costos laborales permitió a las empresas cochabambinas competir internacionalmente sin sacrificar la calidad del servicio.

El talento es el principal recurso

El crecimiento de la industria tecnológica depende principalmente de la disponibilidad de profesionales capacitados.

Según el perfil de desarrolladores presentado en la investigación, 76% son hombres y tienen una edad promedio de 30 años. El documento señala además que aproximadamente la mitad proviene de familias de sectores medios y la otra mitad de sectores populares vinculados al comercio, transporte, construcción y agricultura.

El salario también explica parte del atractivo de esta actividad.

El estudio estima que un desarrollador junior recibe en promedio 1.000 dólares mensuales al iniciar su carrera y que sus ingresos pueden duplicarse o triplicarse con la experiencia.

En cuanto a la modalidad de trabajo, 50% está empleado en el sector privado, cerca del 25% trabaja como freelancer y alrededor del 5% pertenece al sector público.

Una ventaja competitiva: el costo del talento

El costo laboral es uno de los factores que permitió a Cochabamba ingresar al mercado internacional.

El estudio señala que un desarrollador junior estadounidense puede ganar alrededor de 5.000 dólares mensuales, mientras un presupuesto equivalente permitiría contratar a cinco desarrolladores en Cochabamba, de acuerdo con la estimación utilizada en la investigación.

Esta diferencia permitió a las empresas bolivianas ofrecer servicios competitivos a clientes extranjeros.

Pero esa ventaja también representa un riesgo: si el desarrollo tecnológico del país continúa dependiendo principalmente de los menores costos laborales, Cochabamba podría quedar limitada a ser un centro de tercerización, en lugar de convertirse en un productor de tecnología propia.

¿Qué profesional necesita la industria?

El mercado tecnológico requiere profesionales capaces de adaptarse rápidamente a nuevas herramientas y metodologías.

El perfil no se limita a programadores. La expansión de la inteligencia artificial, la computación en la nube, la ciberseguridad, el análisis de datos, la automatización y otras áreas tecnológicas incrementa la demanda de especialistas con formación técnica.

A ello se suman competencias como el dominio del inglés, la comunicación, el trabajo en equipo, el pensamiento lógico y la capacidad de aprendizaje permanente.

La principal característica del trabajador tecnológico es precisamente su capacidad de actualizarse frente a una industria que cambia constantemente.

Imagen referencial del crecimiento del software en Cochabamba

El conocimiento como nuevo producto de exportación

El potencial no se limita a Cochabamba. Los datos presentados en el Foro Neoexportaciones Servicios de Bolivia al Mundo, organizado por la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones (Cadex) en 2025, señalan que Bolivia exportó en 2024 entre 95 y 124 millones de dólares en servicios basados en conocimiento.

El monto contrasta con los aproximadamente 7.000 millones de dólares que exportó Uruguay en ese mismo ámbito, según los datos citados en el material.

Los servicios basados en conocimiento incluyen actividades intangibles como programación, generación de contenidos, traducción, logística, turismo y promoción gastronómica.

La diferencia entre Bolivia y Uruguay muestra que existe un amplio margen para ampliar este tipo de exportaciones.

La Ciudadela Tecnológica que no llegó a concretarse

Uno de los proyectos concebidos para consolidar este ecosistema fue la Ciudadela Científica y Tecnológica.

La propuesta fue respaldada por la Ley 732 de 2015 y contemplaba una inversión estimada de 100 millones de dólares, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, diez años después, el proyecto no fue ejecutado.

La iniciativa buscaba concentrar infraestructura para capacitación, investigación, innovación y desarrollo tecnológico. El problema, según el análisis de expertos en el área, es que el concepto de una ciudadela física y aislada puede resultar poco adecuado para una industria caracterizada por el trabajo remoto y la descentralización.

¿Cochabamba ya es el ‘Silicon Valley’ de Bolivia?

Los datos permiten afirmar que Cochabamba se consolidó como uno de los principales centros tecnológicos del país, especialmente en desarrollo de software. Sin embargo, compararla directamente con Silicon Valley puede resultar prematuro.

La ciudad todavía enfrenta problemas de formación, financiamiento, infraestructura, acceso a divisas, regulación y retención de profesionales.

Empero, Cochabamba ya cuenta con una base empresarial, profesionales especializados y experiencia exportadora. El sector formal pasó de 69 empresas de software en 2010 a 240 en 2022; una estimación calcula ingresos anuales de 54,7 millones de dólares y otra registra más de 38 millones de dólares en exportaciones de servicios de más de 161 empresas. El desafío consiste ahora en convertir ese crecimiento en una política de desarrollo de largo plazo.

La “Llajta” ya no puede ser definida únicamente por su producción agrícola. También produce conocimiento, software y servicios para el mundo. La pregunta es si logrará transformar esa capacidad en empresas tecnológicas propias, empleos de alto valor y una economía capaz de competir internacionalmente.

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