Especialistas del Observatorio San Calixto analizan la frecuencia de los movimientos telúricos y la vulnerabilidad en las distintas zonas del país.
30/08/2026 8:48
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Los recientes terremotos registrados en distintos países del mundo han vuelto a poner la atención sobre la actividad sísmica y una pregunta surge entre la población: ¿Bolivia es un país libre de terremotos?
Durante la gestión 2026, los terremotos han dejado trágicos saldos a nivel mundial y de manera muy dura en Sudamérica, donde Venezuela sufrió un devastador temblor de magnitud 7.5 el pasado 24 de junio con un saldo de 6.125 fallecidos. Asimismo, la región sudamericana registró otro severo evento el 10 de agosto en Colombia con un sismo de magnitud 7.4 que dejó un saldo preliminar de 111 decesos, mientras que a escala internacional se reportaron emergencias en Filipinas con 107 víctimas, Japón con 38 decesos y México con magnitud 7.4 sin pérdidas humanas, de acuerdo a lo que reporta la revista Forbes México.
Ante el impacto registrado en los países vecinos del continente, los movimientos de la tierra ponen en evidencia el choque constante de las grandes capas del subsuelo. En este contexto, mediante una entrevista exclusiva con Red Uno, el Observatorio San Calixto explicó que “el proceso de subducción entre la Placa de Nazca y Sudamérica afecta a todo el continente, la velocidad está entre 7 a 8 cm por año con dirección O-E, el ángulo de subducción puede variar entre 27 a 30 grados”.
En términos sencillos, el fondo del Océano Pacífico (la Placa de Nazca) avanza de oeste a este y se va deslizando suavemente en diagonal por debajo del continente sudamericano. Aunque este movimiento ocurre de forma imperceptible, avanzando apenas unos 7 u 8 centímetros al año, a un ritmo similar al crecimiento de las uñas, genera una presión inmensa y constante que transforma y moldea el territorio de todo el continente a largo plazo.
Origen y frecuencia de los temblores en el país
Sobre el choque de capas que ocurre en las costas de Chile o Perú, el Observatorio San Calixto detalló que “los sismos que suceden entre Perú y Chile son considerados fuentes sismogénicas lejanas, estos podrían generar magnitudes mayores a 7.0, algunos de ellos podrían ser percibidos en los municipios del occidente nacional”. Asimismo, para explicar cómo se sienten estos temblores distantes, el Observatorio San Calixto recordó que “el sismo del 01 de abril de 2014 que tuvo una magnitud de 8.1 en Iquique” fue percibido en todo el municipio de La Paz con una fuerte intensidad.
En Bolivia no tiembla de forma extrema como en Perú o Chile, pero el país registra una actividad moderada con entre 1.500 y 2.100 temblores al año. La mayoría de estos movimientos son de intensidad suave a media, con magnitudes que van desde los 2.0 hasta los 6.0 grados.
La razón de esto es que los sismos se originan a diferentes profundidades según la zona: los superficiales (a menos de 35 km) ocurren en Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz; los de profundidad intermedia (entre 100 a 350 km) se dan en Potosí, Oruro y La Paz; mientras que los más profundos (de 500 a 700 km bajo tierra) cruzan casi todo el país, desde el norte de La Paz hasta el sur de Tarija.
Respecto a la falla de Mandeyapecua en el chaco boliviano, desde el Observatorio San Calixto explicaron que “el estudio realizado por Brooks et al., (2011) y Weis et al. (2016) indican que existe un déficit de desplazamiento (zonas bloqueadas) que probablemente podrían causar un sismo de magnitud 8.0. Sin embargo, el periodo de retorno es superior a los 1.000 años”.
Sin embargo, aclararon que aún faltan estudios que permitan conocer el periodo de retorno con mayor claridad. De todas maneras, puntualizaron que “existen otros sistemas de fallas geológicas (como las de Rio Novillero, en Aiquile) que podrían causar sismos de magnitud 6.0 que podrían causar daños”.
Impredecibilidad y peligro en zonas de riesgo
Frente a la consulta sobre si se puede calcular con exactitud la fecha en que volverá a ocurrir un gran terremoto, el Observatorio San Calixto afirmó que “se debe estudiar los sistemas de fallas geológicas potencialmente activas” antes de responder a esto de manera responsable.
Para demostrar que la naturaleza no avisa ni sigue calendarios fijos, desde la institución sostuvieron que “lo sucedido en Venezuela nos muestra que a pesar de realizar estimaciones y/o probabilidades, los sismos suceden de repente”.
En cuanto a las ciudades con ciudades con topografía accidentada, el Observatorio San Calixto advirtió que “magnitudes moderadas pueden ser suficientes para desencadenar deslizamientos en zonas de alto riesgo estructural”.
Comportamiento y prevención ante emergencias
Al analizar la conducta habitual de la ciudadanía frente a un evento sísmico perceptible, el Observatorio San Calixto identificó que el principal error “sería perder la calma y olvidar lo aprendido acerca de qué hacer en caso de sismo con anterioridad”. Sobre las consecuencias inmediatas que produce este comportamiento desordenado, añadieron que “las personas se asustan y corren inmediatamente hacia una salida mientras el suelo aún se está moviendo, exponiéndolas a caídas, colapso de escaleras, y a sufrir la caída de objetos”.
Ante este tipo de contingencias en los primeros momentos del movimiento, el Observatorio San Calixto enfatizó que “si no es posible evacuar un lugar con la suficiente anticipación, lo recomendable es agacharse, cubrirse y agarrarse debajo de un objeto resistente”.
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