Estas cinco erupciones dejaron algunas de las escenas más impactantes registradas por la historia y demostraron que el peligro de un volcán va mucho más allá de la lava.
03/09/2026 11:49
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Las imágenes de un volcán en erupción pueden resultar hipnóticas, pero detrás del espectáculo natural existe una fuerza capaz de arrasar ciudades enteras. A lo largo de los últimos siglos, algunas erupciones volcánicas provocaron miles de muertes y, en determinados casos, incluso alteraron temporalmente las condiciones climáticas del planeta.
Los registros de la Smithsonian Institution y la Oregon State University muestran además una realidad importante: la erupción más grande no necesariamente es la más mortal.
La cantidad de víctimas depende de varios factores: la cercanía de las poblaciones, los sistemas de alerta disponibles, la hora en que ocurre el desastre y, especialmente, la presencia de fenómenos asociados como tsunamis, corrientes piroclásticas y lahares.
1. Tambora, Indonesia — 1815
Una explosión que oscureció el cielo y cambió el clima.
El monte Tambora, en Indonesia, protagonizó en 1815 una de las erupciones más violentas registradas por la humanidad.
El Smithsonian Global Volcanism Program la considera la mayor erupción explosiva documentada y estima unas 60.000 muertes relacionadas con la devastación regional. Otros recuentos históricos elevan la cifra hasta aproximadamente 92.000 fallecidos al incluir las víctimas provocadas posteriormente por el hambre y las enfermedades.
La erupción expulsó enormes cantidades de material volcánico, destruyó cultivos y afectó gravemente a las poblaciones cercanas.
Sus consecuencias llegaron mucho más lejos: la enorme cantidad de partículas liberadas a la atmósfera contribuyó al llamado “año sin verano” de 1816, cuando distintas regiones del hemisferio norte experimentaron temperaturas anormalmente bajas y graves problemas agrícolas.
2. Krakatoa, Indonesia — 1883
El volcán que convirtió al mar en una fuerza devastadora.
Entre el 26 y el 27 de agosto de 1883, el Krakatoa, en Indonesia, protagonizó una de las erupciones más famosas de la historia.
El episodio dejó 36.417 muertos, según la cifra citada por Oregon State University. Sin embargo, gran parte de las víctimas no murió directamente por la explosión volcánica, sino por los tsunamis desencadenados por el colapso del sistema volcánico.
Las olas alcanzaron alturas superiores a los 30 metros en algunas zonas de las costas de Java y Sumatra, golpeando poblaciones costeras con una fuerza devastadora.
La tragedia dejó una de las imágenes más impactantes de la historia volcánica: un desastre en el que el mayor peligro no llegó desde el volcán, sino desde el océano.
3. Monte Pelée, Martinica — 1902
En cuestión de minutos, una ciudad quedó devastada.
El Monte Pelée, en Martinica, entró en erupción el 8 de mayo de 1902 y provocó una de las mayores tragedias volcánicas del siglo XX.
El saldo fue de aproximadamente 29.000 muertos. Oregon State University registra 29.025 víctimas.
La devastación estuvo marcada por una corriente piroclástica, una avalancha extremadamente caliente de gases, cenizas y fragmentos volcánicos que descendió a gran velocidad y alcanzó la ciudad de Saint-Pierre.
La población prácticamente no tuvo tiempo para escapar.
El desastre convirtió a Saint-Pierre en un símbolo de la velocidad y el poder destructivo de los fenómenos volcánicos, además de convertirse en un caso fundamental para el desarrollo de la vulcanología moderna.
4. Nevado del Ruiz, Colombia — 1985
La tragedia de Armero: una ciudad sepultada por el lodo.
El 13 de noviembre de 1985, el volcán Nevado del Ruiz, en Colombia, entró en erupción y desencadenó una de las mayores tragedias naturales de América Latina.
El calor de la actividad volcánica derritió parte de la nieve y el hielo de la montaña, generando enormes lahares, flujos de lodo y escombros que descendieron por los valles.
Uno de ellos alcanzó Armero y sepultó gran parte de la ciudad.
El Smithsonian registra más de 23.000 muertes, mientras que otros balances históricos sitúan el número total por encima de las 25.000 víctimas.
El desastre es recordado como una de las mayores tragedias volcánicas de la era moderna y como un caso emblemático sobre la importancia de los sistemas de alerta y prevención.
5. Unzen, Japón — 1792
Volcán, colapso y tsunami: una combinación mortal.
En 1792, el volcán Unzen, en Japón, protagonizó una catástrofe que dejó aproximadamente 14.524 fallecidos, de acuerdo con un estudio estadístico difundido por la U.S. Geological Survey.
El desastre no se limitó a la actividad volcánica. La combinación de actividad eruptiva, colapso de materiales y un posterior tsunami multiplicó el impacto sobre las poblaciones cercanas.
El episodio demuestra, una vez más, que el peligro de una erupción no depende únicamente de la cantidad de lava o ceniza expulsada.
En ocasiones, la verdadera amenaza aparece cuando la actividad volcánica desencadena otros fenómenos naturales.
Cinco volcanes, cinco formas de destrucción
Desde las enormes columnas de ceniza del Tambora hasta los tsunamis del Krakatoa y Unzen, pasando por las corrientes piroclásticas del Monte Pelée y los devastadores lahares del Nevado del Ruiz, estos desastres dejaron una misma lección:
un volcán puede convertirse en una amenaza mucho mayor cuando su actividad desencadena otros fenómenos naturales.
Y las imágenes históricas de estos episodios permiten dimensionar, aunque sea parcialmente, la fuerza de eventos que transformaron para siempre regiones enteras.
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