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13/05/2019 - 14:43

Notivisión

Graban a una tortuga defecando grandes cantidades de basura

El ejemplar peligro de extinción fue encontrado por un pescador en las playas de Buenos Aires.

Buenos Aires, Argentina

La juvenil tortuga verde fue rescatada luego de ser atrapada por unas redes de pesca hace casi dos semanas el 30 de abril en Sam Clemente, Argentina.

Una vez admitida en la Fundación Mundo Marino, los veterinarios estaban preocupados por el bajo peso del reptil, pero el análisis de sangre no reveló nada extraño. Horas más tarde, la tortuga enferma comenzó a defecar una gran cantidad de basura casi igual a la longitud de su cuerpo.

El caso, dado a conocer en las últimas horas, es un llamado de atención sobre la contaminación del agua.  

Todo comenzó cuando Roberto Ubieta, un pescador de la localidad costera de San Clemente del Tuyú, encontró al reptil atrapado entre sus redes. Acto seguido, le realizó tareas de primeros auxilios que había aprendido con los expertos de aquella organización, y lo trasladó al Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Marina, perteneciente a la misma institución. 

Luego, los profesionales le realizaron varios estudios, que dieron resultados normales. Sin embargo, al poco tiempo el animal comenzó a defecar muchos residuos, situación que alarmó a los especialistas.

"Es muy preocupante encontrar basura de este tipo dentro del sistema digestivo de una tortuga marina. Hay que tener en cuenta que la acumulación de basura le genera una sensación de falsa saciedad que va disminuyendo la ingesta de alimento por parte de estos reptiles", advierte el médico veterinario del Parque Educativo Mundo Marino, Juan Pablo Loureiro. A su vez, detalla: "Esto, claramente, las va debilitando y puede condicionar su supervivencia". 

Por su parte, la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Victoria González Carman, alerta: "La ingesta de gran cantidad de plástico genera una cantidad de gases en el tracto digestivo del animal que pueden afectar su capacidad de buceo, de buscar alimento y de escapar de predadores". 

Así, tras realizarle una placa radiográfica, se comprobó que ya no quedaban cuerpos extraños en el organismo del animal, y después de chequear el buen estado físico de aquella tortuga marina, este domingo 6 de mayo fue regresada a su hábitat natural. Con este caso, en lo que va del año la institución registra 24 tortugas rehabilitadas y colocadas otra vez en el mar, de las cuales 11 defecaron algún tipo de plástico.

La juvenil tortuga verde fue rescatada luego de ser atrapada por unas redes de pesca hace casi dos semanas el 30 de abril en Sam Clemente, Argentina.

Una vez admitida en la Fundación Mundo Marino, los veterinarios estaban preocupados por el bajo peso del reptil, pero el análisis de sangre no reveló nada extraño. Horas más tarde, la tortuga enferma comenzó a defecar una gran cantidad de basura casi igual a la longitud de su cuerpo.

El caso, dado a conocer en las últimas horas, es un llamado de atención sobre la contaminación del agua.  

Todo comenzó cuando Roberto Ubieta, un pescador de la localidad costera de San Clemente del Tuyú, encontró al reptil atrapado entre sus redes. Acto seguido, le realizó tareas de primeros auxilios que había aprendido con los expertos de aquella organización, y lo trasladó al Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Marina, perteneciente a la misma institución. 

Luego, los profesionales le realizaron varios estudios, que dieron resultados normales. Sin embargo, al poco tiempo el animal comenzó a defecar muchos residuos, situación que alarmó a los especialistas.

"Es muy preocupante encontrar basura de este tipo dentro del sistema digestivo de una tortuga marina. Hay que tener en cuenta que la acumulación de basura le genera una sensación de falsa saciedad que va disminuyendo la ingesta de alimento por parte de estos reptiles", advierte el médico veterinario del Parque Educativo Mundo Marino, Juan Pablo Loureiro. A su vez, detalla: "Esto, claramente, las va debilitando y puede condicionar su supervivencia". 

Por su parte, la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Victoria González Carman, alerta: "La ingesta de gran cantidad de plástico genera una cantidad de gases en el tracto digestivo del animal que pueden afectar su capacidad de buceo, de buscar alimento y de escapar de predadores". 

Así, tras realizarle una placa radiográfica, se comprobó que ya no quedaban cuerpos extraños en el organismo del animal, y después de chequear el buen estado físico de aquella tortuga marina, este domingo 6 de mayo fue regresada a su hábitat natural. Con este caso, en lo que va del año la institución registra 24 tortugas rehabilitadas y colocadas otra vez en el mar, de las cuales 11 defecaron algún tipo de plástico.