Don Raúl Paucara y don José Durán, son dos ejemplos de lucha, por su fortaleza y su perseverancia, y sobre todo por enseñar a sus hijos a ayudar, desinteresadamente, a las demás personas.
18/03/2024 18:16
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El 19 de marzo se conmemora el día del padre en Bolivia, y aunque esta fecha, se conoce, burlonamente, como ‘el día de la salteña’, es, en realidad, un día para expresar, el amor y la gratitud que sentimos por nuestros progenitores que, a pesar de las dificultades, luchan día a día para sacarnos adelante.
Existen muchos ejemplos de lucha y de superación, sin embargo, hoy queremos destacar a dos papás que, han peleado contra ‘lo imposible’ para dar a sus familia un futuro mejor. La historia de don Raúl Paucara y don José Durán, nos enseña que a pesar de las limitaciones, no nos podemos dar por vencidos y que luchar por el bien de los demás, es el mejor ejemplo que podemos heredarles a nuestros hijos.
Raúl Paucara: recolector de día y súper papá de noche
Raúl Paucara de 67 años de edad, es padre de cuatro hijos: Saúl (25), Ruth (22), Joselin (19), y Carmencita (14), a los que ha sacado adelante siendo padre y madre a la vez. Si bien sus hijos son mayores, es Carmencita, una niña con capacidades diferentes, el motor que lo impulsa a seguir día a día.
Llegó de La Paz a Santa Cruz, en el año 2010, con el sueño de días mejores para su familia, luego de perder a su esposa, quien falleció a causa de un cáncer. Soldador, de profesión don Raúl comenta que antes tenía un gran taller, no obstante tuvo que venderlo todo para tratar de cubrir sus gastos.
Don Raúl dejó de trabajar, luego de sufrir un accidente laboral, fue entonces cuando, una víspera de Navidad, desesperado y sin trabajo, siguió el consejo de su hijo mayor, y juntos se fueron a recolectar botellas para luego venderlas.
“Con un poco de vergüenza y miedo salimos a recoger todo el día, luego lo vendimos en el Avión Pirata y con el dinero pudimos comprar comida y un panetón. Lo pasamos bonito”, recuerda, sin sospechar que hallaría en el reciclaje la oportunidad de salir adelante con su familia.
“Es muy difícil ser papá y mamá”
Don Raúl, no puede evitar el llanto al recordar a su esposa, y asegura que desde su partida, él aprendió a realizar todas las labores del hogar, pues en ese tiempo su hija mayor era solo una niña.
“Cuando falleció mi esposa aprendí a ahorrar hasta 10 centavos. No sabía cómo hablarle a mis niñas sobre algunos temas íntimos, tenía miedo, pero acudí a la iglesia y ellos me ayudaron”, afirmó.
Comenta que tuvo que enseñarles a cocinar, a lavar la ropa y hasta cómo peinarse, mientras él salía a trabajar. En una ocasión lo desalojaron de la casa en la que vivían, y luego se mudaron al Plan 3.000, donde ‘los dueños de lo ajeno’, le robaron lo poco que tenía.
“Tuve que alzar alimentos de los contenedores del mercado. Patitas, verduras, y eso llevaba a mi casa para que podamos comer”, recuerda don Raúl con mucha tristeza.
“Es difícil ser papá y mamá”, asegura con lágrimas en los ojos y aunque aún sigue luchando, agradece la oportunidad que la vida le está dando con Amigarse, pues de ser soldador, hoy también es carpintero y sueña algún día con poder tener un taller de carpintería.
“He puesto todo mi esfuerzo en aprender y converso con mi hijita que algún día vamos a poder tener nuestro tallercito, pero esta vez como carpintero. Yo le voy a enseñar, es muy bonito, porque Jesús también fue carpintero”, señaló.Debe conseguir Bs 3.000 para realizar un estudio para Carmencita
A pesar de su extensa jornada laboral, don Raúl señala que lo que gana a penas le alcanza para vivir, por eso no ha podido tramitar el certificado que avale el problema que tiene su niña, y que le exigen en el colegio, para darle el tratamiento que le corresponde.
Todos los días sale de su casa ubicada en la Villa Primero de Mayo, a las 06:30 de la mañana y toma dos micros hasta llegar a la Fundación Amigarse, ubicada en el Parque Industrial. Comienza con el aseo, hasta las 08:30, para que las personas ingresen a trabajar, luego se pone a seleccionar el material reciclado, también diseña y arregla los carritos que ocupan sus colegas.
Es el primero en llegar y el último en salir, además debe regresar lo más rápido posible a su casa para llevar a su hija Carmencita al colegio, donde estudia en el turno de la noche.
“La peino, la ayudo a alistarse y la llevo al colegio, luego regreso a recogerla a las 10:00 de la noche y recién puedo descansar”, explicó.Don Raúl, asegura que su mayor preocupación es conseguir Bs 3.000 para poder llevar a su hija a que la evalúe un psicólogo y otros profesionales del área, para que le emitan un certificado y poder conseguir la atención que necesita en el colegio.
“Fui a preguntar y el certificado cuesta Bs 3.000 y no estoy en condiciones para poder pagarlo, porque no me alcanza lo que gano”, manifiesta don Raúl con fe en su mirada, porque confía en que Dios jamás lo va a desamparar.
Un gran luchador
Don Raúl no solo lucha por sacar adelante a sus hijos, sino que también se esfuerza por buscar y mejor futuro para sus colegas recolectores, pues con la ayuda de la Fundación Amigarse, ha logrado organizar a todos los recicladores de la ciudad, motivo por el cuál fue invitado por la Red Latinoamericana y del Caribe de Recicladores (Red Lacre), a Brasil para compartir su experiencia.
En el año 2011, ayudó en la promoción de la Ley del Reciclador junto con Amigarse, para que la labor de los recolectores sea reconocida en el país. Tras varios años y manifestaciones, la Ley 755 fue aprobada en octubre de 2015.
“Para mí y la directiva fue un logro muy importante”, concluyó con gran orgullo.
José Durán: El sacrificio y la determinación de salir adelante
José Durán Subia, es un papá que desde niño, luchó por superarse, a través del estudio, aunque en esos años, era casi imposible para alguien que creció en un pueblito alejado del desarrollo de la ciudad.
Con 72 años de edad, comenta que nació en medio del campo, un lugar, del que asegura no tenía ni nombre, ubicado entre Camiri y Monteagudo. Sus padres dedicados a las labores del campo solo pudieron hacerlo estudiar los primeros cursos, pero él deseaba más, y sabía que quedándose allí no podría lograrlo.
“Hablé con unos párrocos alemanes que llegaron al pueblo, ellos convencieron a mi padre para que me dejara ir al Seminario en Sucre, y allí continuar mis estudios”, señaló Don José al indicar que desde ahí se embarcó en su aventura.
Dejó el seminario, y consiguió dos trabajos para poder culminar el bachillerato. Se inscribió a la Universidad, a la carrera de Ciencias Económicas, que fue cerrada, tras el Golpe de Estado del General Hugo Banzer Suárez en el año 1970.
Estudió alemán en el Dach Institut, y luego fue becado para continuar sus estudios en Córdoba-Argentina, pero tras enterarse que en Bolivia, nuevamente abrieron las universidades, se volvió a su país.
“Nunca me importaron las fiestas, ni nada, solo me obsesionaba ayudar a mis padres”, afirmó don José.
En ese tiempo sus padres estaban viviendo en Santa Cruz. Logró ingresar a la carrera de Administración de Empresas en la universidad estatal y alternaba sus estudios con dos trabajos: ayudante de albañil en el día y sereno por la noche.
“Soy muy sobreprotector con mis hijos”
Don José Durán, es padre de 5 hijos, José Luis (48), David (46), Lorena (44), Rodrigo (36) y Pablo (15), y asegura ser muy sobreprotector con sus hijos, a quienes les ha tratado de enseñar la firmeza de salir adelante, el auto aprendizaje y encontrar su verdadera pasión.
“No hay que obligar a los hijos a repetir lecciones solo por una buena nota, cada niño es diferente y tiene dones; lo mejor es ayudarlo a encontrar su camino”, aconsejó don José, quien asegura que la educación actual, solo educa a mentes conformistas que esperan un salario para sobrevivir, sin saber que hay un sinfín de oportunidades.
“La clave para salir adelante es tener más de una fuente de ingreso. Además hay que ser servicial con las personas”, sostiene don José a quien le gusta ayudar a los demás, como una forma de agradecer a las personas que lo apoyaron en su juventud.
Don José, se describe como un padre sobre protector, porque a pesar que, 4 de sus hijos ya son mayores de edad, no puede evitar continuar apoyándolos en sus errores y aciertos. “Sé que debo dejar que ellos aprendan solos a solucionar sus problemas, pero como padre uno siempre se preocupa”, afirmó.
“La lucha por un Hospital Geriátrico, ha comenzado”
Don José, se dedicó durante 25 años, a administrar diferentes hospitales en Santa Cruz y, tras recibir su jubilación, se propuso luchar por la construcción de un Hospital Geriátrico, pues, conocedor de la real situación del sistema de salud, asegura que son las personas de la 3ra edad las más desprotegidas. Luego de reunirse con la Federación Departamental del Adulto Mayor, puso su plan en marcha.
“No estoy pidiendo nada para mí, es más, tal vez ni siquiera esté en su inauguración”, comentó al indicar que ha realizado las gestiones en la Alcaldía del Municipal, para que les pueda ceder un terreno para la construcción del nosocomio y, a la Gobernación, para que realice el proyecto desde el inicio hasta la puesta en marcha, así como solicitar, al Estado Central la dotación de ítems para el personal.
Según explica don José, luego de ir y venir con las autoridades del Municipio se acercó a la Gobernación donde el gerente de Planificación en Salud de la Gobernación, Franz Hinojosa, aseguró haber sido instruido para dar viabilidad a la construcción el Hospital Geriátrico.
“Me indicó que en un plazo de 15 días, se entregaría el informe de justificación del hospital para Santa Cruz, y sería interesante si esto puede ser replicado en Cochabamba y La Paz”, finalizó don José.
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