NEC puso en marcha un experimento en el que la inteligencia artificial ocupa desde funciones directivas hasta tareas operativas. Los humanos siguen al mando de las decisiones y la supervisión, pero el resultado abre una pregunta inquietante: ¿hasta dónde puede llegar la IA dentro de una empresa?
12/08/2026 10:20
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¿Qué pasaría si una empresa tuviera un director, gerentes y empleados que no fueran humanos? Esa pregunta dejó de ser ciencia ficción en Japón.
La compañía tecnológica japonesa NEC comenzó a probar una estructura empresarial experimental en la que distintos puestos son desempeñados por agentes de inteligencia artificial.
El proyecto, denominado “Corporate AI and Workforce”, busca ir un paso más allá del uso tradicional de la IA como simple herramienta de apoyo. La intención es que estos sistemas puedan asumir funciones concretas dentro de una organización, desde tareas operativas hasta determinadas responsabilidades de gestión.
Eso sí: hay una diferencia fundamental. Los humanos todavía tienen la última palabra.
Un “equipo” de IA con directores y gerentes
De acuerdo con NEC, el departamento experimental cuenta con diferentes niveles de agentes artificiales.
La estructura incluye un director de IA, un consejo con funciones ejecutivas, gerentes de IA y otros agentes encargados de desarrollar tareas específicas.
La idea no consiste simplemente en pedirle a un chatbot que realice una tarea y esperar una respuesta.
NEC está experimentando con agentes capaces de asumir responsabilidades definidas, coordinar actividades, analizar información y proponer acciones, además de desarrollar nuevas capacidades a medida que cambian las necesidades de la empresa.
En otras palabras, la compañía está probando cómo funcionaría una organización en la que algunos de los “puestos” tradicionalmente ocupados por personas fueran desempeñados por sistemas de IA.
La IA trabaja más rápido, pero los humanos siguen al mando
Durante una prueba interna realizada en julio, los agentes de IA participaron en análisis de gestión, simulaciones empresariales y detección anticipada de riesgos.
Según NEC, estas actividades pudieron completarse en aproximadamente una séptima parte del tiempo que requerían anteriormente.
El dato muestra el potencial que la compañía ve en este modelo, especialmente para procesos que requieren analizar grandes cantidades de información o identificar patrones rápidamente.
Pero la IA no tiene carta blanca.
Los trabajadores humanos mantienen el control sobre la toma de decisiones, la evaluación de resultados, la gobernanza y el aseguramiento de la calidad.
La fórmula, al menos por ahora, parece ser: IA para ejecutar y analizar; humanos para supervisar, decidir y asumir la responsabilidad.
¿Es el comienzo de una empresa casi autónoma?
NEC sostiene que el objetivo no es reemplazar a todos los trabajadores, sino liberarlos de parte de las tareas repetitivas o altamente analíticas.
De esta manera, las personas podrían concentrarse en actividades que requieren creatividad, experiencia, criterio profesional y decisiones complejas.
El experimento también incorpora un gemelo digital, una representación que permite visualizar cómo trabajan los diferentes agentes de IA dentro de esta estructura.
La herramienta facilita el seguimiento de las actividades, ayuda a detectar problemas y permite identificar oportunidades para mejorar los procesos.
Los “empleados” de IA también tienen que rendir cuentas
Cada semana, NEC recopila los problemas detectados y las propuestas de mejora generadas por los agentes.
Cuando una situación puede resolverse dentro del propio sistema, los agentes intentan solucionarla de manera autónoma.
Pero si necesitan información adicional, permisos, conocimientos especializados o contexto externo, el caso pasa a manos de los trabajadores humanos.
Esto establece una frontera importante: aunque NEC busca aumentar progresivamente la autonomía de sus sistemas, la supervisión humana sigue siendo una pieza central del modelo.
Entonces, ¿la IA reemplazará a los trabajadores?
La experiencia de NEC no significa que las oficinas vayan a quedar llenas de “empleados digitales” de un día para otro.
El experimento plantea algo más interesante: cómo podría cambiar la organización del trabajo cuando los sistemas de IA sean capaces de asumir responsabilidades cada vez más complejas.
La inteligencia artificial ya puede analizar datos, encontrar patrones, generar propuestas y coordinar determinadas tareas. Lo que NEC está poniendo a prueba es qué ocurre cuando esas capacidades se integran directamente en la estructura de una empresa.
Por ahora, los humanos conservan el control.
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