El calor residual de hornos y placas puede aprovecharse durante un tiempo limitado, mientras que algunas alternativas portátiles permiten cocinar cuando el suministro eléctrico se interrumpe.
13/08/2026 9:34
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Un apagón puede convertir una tarea tan cotidiana como preparar la comida en todo un desafío. Sin embargo, si el corte ocurre cuando el horno o la cocina eléctrica todavía están calientes, es posible aprovechar durante un tiempo parte de ese calor acumulado.
La clave está en actuar rápido, evitar pérdidas innecesarias de temperatura y, sobre todo, elegir métodos seguros para cocinar durante la interrupción del servicio.
El horno todavía puede tener calor: aprovéchalo
Los hornos eléctricos cuentan con paredes y materiales diseñados para conservar parte de la temperatura alcanzada. Por eso, si ocurre un corte de electricidad mientras el horno está caliente, el interior no se enfría inmediatamente.
Si el horno se encontraba alrededor de los 180 °C al momento del corte, algunos alimentos que ya estaban prácticamente cocidos pueden terminar su proceso gracias al calor residual. La utilidad dependerá del tipo de horno, cuánto tiempo llevaba encendido, la cantidad de alimento y el recipiente utilizado.
Durante los primeros minutos, ese calor puede ser especialmente útil para terminar gratinados, mantener preparaciones calientes o completar la cocción de alimentos delgados. A medida que la temperatura disminuye, puede servir principalmente para conservar el calor o templar alimentos.
Un detalle que puede marcar la diferencia
No abras la puerta del horno innecesariamente. Cada vez que se abre, una cantidad importante de aire caliente escapa y la temperatura interna puede caer rápidamente.
También es posible aumentar la capacidad de almacenamiento térmico utilizando, antes de un corte programado, elementos como una bandeja gruesa de metal o una piedra para pizza, siempre que sean compatibles con el horno y se utilicen correctamente.
¿Y las cocinas eléctricas?
Las placas también pueden conservar calor después de interrumpirse el suministro, aunque el tiempo y la intensidad varían considerablemente según la tecnología utilizada.
Las placas eléctricas radiantes y las superficies de hierro fundido pueden permanecer calientes durante varios minutos y permitir que una preparación que ya estaba avanzada continúe cocinándose.
En las cocinas de inducción, en cambio, la placa genera calor de una manera diferente y suele ser el recipiente el que conserva buena parte del calor. Una olla pesada, especialmente de hierro fundido, puede mantener una preparación caliente durante más tiempo.
Esto puede resultar útil para terminar lentamente guisos, arroces o huevos, siempre vigilando la temperatura y el estado de los alimentos.
Cuando el apagón dura varias horas, el calor residual deja de ser una solución suficiente. En ese escenario pueden existir alternativas portátiles, pero su uso requiere precauciones especiales.
Los hornillos diseñados específicamente para actividades de camping pueden funcionar con combustibles como gas o alcohol, dependiendo del modelo. También existen cocinas portátiles a gas y otros sistemas destinados a utilizarse en exteriores.
Sin embargo, no todos estos dispositivos son seguros para utilizar dentro de una vivienda. Los equipos que funcionan con combustibles pueden producir monóxido de carbono y otros gases peligrosos.
Por eso, antes de utilizarlos, hay que revisar las instrucciones del fabricante y comprobar si están diseñados para interiores. Nunca se debe improvisar una cocina con carbón, leña, alcohol u otros combustibles dentro de espacios cerrados o con ventilación insuficiente.
La seguridad es lo primero durante un apagón
Cocinar sin electricidad requiere más planificación de lo habitual. Antes de encender cualquier fuente de calor, conviene tener a mano una linterna, fósforos o encendedores y mantener despejada el área de trabajo.
También es recomendable contar con alimentos que puedan consumirse sin cocinar, como conservas, frutos secos y otros productos de larga duración.
Si se utiliza un dispositivo de combustión autorizado para exteriores, debe colocarse en un espacio abierto y bien ventilado, lejos de materiales inflamables.
La chimenea tampoco debe convertirse automáticamente en una cocina improvisada: solo debe utilizarse para cocinar si está diseñada y habilitada para ello, siguiendo las indicaciones de seguridad correspondientes.
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