El entrenador de Curazao no pudo contener la emoción tras el primer gol mundialista de su selección. Detrás de esas lágrimas hay una historia de lucha, dolor y perseverancia.
14/06/2026 18:47
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Uno de los momentos más emotivos de la primera fecha del Mundial 2026 se vivió durante el partido entre Alemania y Curazao. Más allá del resultado, las cámaras captaron una escena que rápidamente dio la vuelta al mundo: las lágrimas del entrenador Dick Advocaat tras el histórico gol de Livano Comenencia.
El tanto significó mucho más que una anotación. Fue el primer gol de Curazao en la historia de las Copas del Mundo de la FIFA. Cuando el balón terminó en el fondo de la red para establecer momentáneamente el empate ante Alemania, el experimentado técnico neerlandés celebró con euforia antes de sentarse en el área técnica para secarse las lágrimas, visiblemente conmovido.
La emoción tenía una explicación profunda. En febrero de este año, Advocaat había renunciado a su cargo como seleccionador de Curazao debido a la grave enfermedad que atravesaba su hija. En ese momento, el sueño mundialista parecía quedar atrás para uno de los entrenadores más respetados del fútbol neerlandés.
Sin embargo, la vida le dio una segunda oportunidad. Tres meses después, su hija logró recuperarse y, tras la renuncia de Fred Rutten, quien había asumido el cargo de manera interina, Advocaat regresó al banquillo de Curazao para completar una histórica clasificación al Mundial.
A sus 78 años, el entrenador se convirtió además en el técnico más longevo de la Copa del Mundo 2026. Y aunque Curazao terminó enfrentando a una de las potencias del fútbol mundial, el histórico gol de Comenencia quedó grabado para siempre en la memoria de su país.
Las lágrimas de Dick Advocaat no fueron solo por un gol. Fueron el reflejo de meses de incertidumbre, sacrificio y esperanza. Un instante que recordó que, en ocasiones, el fútbol también cuenta las historias más humanas.
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