El exbeisbolista mexicano, de 57 años, fue atacado a tiros en Mazatlán mientras trabajaba como conductor de una plataforma digital.
07/11/2026 19:35
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La violencia acabó con la vida de Enrique Quiñónez Garzón, un exlanzador que dejó su nombre en la historia del béisbol mexicano. El deportista, de 57 años, fue asesinado a balazos la mañana de este sábado 7 de noviembre en Villa Unión, al sur de Mazatlán, Sinaloa.
El ataque se produjo cerca de las 8:30, sobre el bulevar Niños Héroes. Según los primeros reportes, Quiñónez estaba junto a un automóvil Nissan Versa blanco que utilizaba para trabajar como conductor de transporte por aplicación, cuando fue interceptado por sujetos armados que abrieron fuego en su contra.
Los agresores escaparon después del atentado. Bomberos Veteranos de Villa Unión acudieron al lugar para auxiliarlo, pero al llegar confirmaron que ya no presentaba signos vitales.
La zona fue resguardada por efectivos del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal, mientras personal de la Vicefiscalía Zona Sur inició las investigaciones para esclarecer el crimen. Hasta el momento, no se conoce el móvil del asesinato ni la identidad de los atacantes.
UNA HAZAÑA QUE QUEDÓ EN LA HISTORIA DEL BÉISBOL
Más allá de su trágico final, Quiñónez será recordado por una de las actuaciones más importantes de los Tomateros de Culiacán. El 21 de noviembre de 2000 consiguió una marca histórica al convertirse en el primer lanzador de la franquicia en completar un juego sin permitir imparables ni carreras.
La hazaña se produjo frente a los Águilas de Mexicali, durante la temporada 2000-2001 de la Liga Mexicana del Pacífico. Quiñónez dominó durante las nueve entradas y condujo a su equipo a una victoria por 1-0. Su actuación también quedó registrada como el juego sin hit ni carrera número 42 en la historia de esa competición.
Nacido en Mazatlán el 30 de octubre de 1969, el exdeportista desarrolló una trayectoria profesional de casi dos décadas, entre 1988 y 2007. También defendió los colores de Rieleros de Aguascalientes, Sultanes de Monterrey, Leones de Yucatán, Broncos de Reynosa, Tuneros de San Luis Potosí y Dorados de Chihuahua.
Tras colgar los guantes, permaneció vinculado al deporte y volvió a los Tomateros en la temporada 2014-2015 como entrenador de lanzadores, dentro del cuerpo técnico dirigido por Benjamín Gil.
Su fallecimiento deja de luto al béisbol mexicano y vuelve a poner en primer plano el legado deportivo de un lanzador cuya actuación histórica permanece en los registros de los Tomateros de Culiacán.
