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Aulas que incluyen: cómo transformar las prácticas docentes para reducir las brechas de género en la educación

En Bolivia, la desigualdad no se explica solamente por quién accede a la educación.

Unifranz Online: Aulas que incluyen: cómo transformar las prácticas docentes para reducir las brechas de género en la educación
Bolivia

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Una estudiante puede compartir el aula con sus compañeros y, aun así, recibir menos oportunidades para participar, liderar un equipo o imaginarse en una carrera científica. Estas desigualdades no siempre responden a decisiones explícitas: también pueden reproducirse mediante expectativas, ejemplos, formas de evaluar y hábitos que pasan inadvertidos. Frente a este desafío, el programa Aulas que incluyen, impulsado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) y UNICEF, busca transformar las prácticas docentes para construir entornos de aprendizaje más equitativos.

Alejandro Zegarra, vicerrector adjunto de Unifranz en Santa Cruz, explica que la iniciativa parte de una preocupación concreta: la persistencia de estereotipos que condicionan las trayectorias educativas y la permanencia de las mujeres en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

“Tres de cada 10 mujeres van a ir por carreras STEM. Lastimosamente solamente una va a concluir”, señala Zegarra al describir el problema que busca abordar el programa. El objetivo no es únicamente ampliar el acceso a estas disciplinas, sino crear condiciones para que las estudiantes participen, desarrollen confianza y continúen su formación.

La preocupación coincide con los datos de UNICEF para América Latina y el Caribe sobre habilidades digitales y STEM, que indican que menos del 30% de las personas graduadas en estas áreas son mujeres. La organización identifica entre los factores asociados las normas sociales y los estereotipos que influyen en las experiencias educativas y en la elección de estudios.

La brecha comienza antes de elegir una carrera

En Bolivia, la desigualdad no se explica solamente por quién accede a la educación. El informe de UNICEF Infancia, niñez y adolescencia en Bolivia: avances y desafíos 2000-2020 advierte sobre la persistencia de patrones culturales que condicionan las expectativas educativas de las adolescentes. La distribución de responsabilidades domésticas y de cuidado también puede convertirse en una barrera para su desarrollo.

Ana Cárdenas, viceministra de Educación Superior, considera que abordar esta realidad requiere sumar capacidades institucionales y fortalecer la preparación de quienes enseñan. “Lo importante considero que es abordar esta temática”, afirma, al destacar que las alianzas entre el Estado, las universidades y la cooperación internacional permiten identificar brechas y desarrollar herramientas para reducirlas.

La autoridad remarca que los desafíos educativos actuales exigen incorporar tecnología y nuevos recursos, pero también garantizar que los maestros puedan responder a las necesidades de sus estudiantes. “Los maestros constantemente están capacitándose, pero también necesitamos el apoyo de lo que es la cooperación y las universidades”, sostiene.

En este contexto, Aulas que incluyen propone una pedagogía sensible al género: una forma de planificar, desarrollar y evaluar la enseñanza considerando cómo las expectativas, los roles y los estereotipos influyen en las oportunidades de aprendizaje.

¿Qué busca cambiar el programa dentro del aula?

Zegarra señala que el primer paso es reconocer los sesgos inconscientes que pueden influir en la práctica docente. La manera de distribuir la palabra, asignar responsabilidades o presentar referentes profesionales transmite mensajes sobre quién puede desempeñar determinadas funciones.

“Como docentes uno tiene que hacerse consciente de estos sesgos, porque uno ha crecido en una sociedad que ha moldeado cuáles son los roles y expectativas que tiene”, explica.

El programa también aborda el denominado efecto Pigmalión, relacionado con la influencia que las expectativas de los educadores pueden ejercer sobre el desempeño de sus estudiantes. Revisar esas expectativas permite evitar que las ideas preconcebidas sobre las capacidades de niñas y niños limiten sus oportunidades.

La formación contempla cuatro módulos, distribuidos en una ruta de cuatro semanas:

  • Reconocer: identificar sesgos inconscientes, estereotipos y mensajes del currículo oculto que se transmiten mediante ejemplos, imágenes, lenguaje y roles.
  • Diseñar: incorporar prácticas inclusivas desde la planificación, con distintas formas de presentar contenidos y facilitar la participación.
  • Equilibrar: distribuir la palabra y los roles de liderazgo, aplicar criterios transparentes de evaluación y utilizar el error como una oportunidad de aprendizaje.
  • Transformar: fortalecer el bienestar emocional, la convivencia y la protección de los estudiantes, además de definir acciones de mejora para el aula.

En el segundo módulo se incorpora el Diseño Universal para el Aprendizaje, un enfoque que propone ofrecer alternativas para acceder a la información, participar y expresar lo aprendido. Las directrices de CAST desarrollan estos principios como herramientas para reducir barreras y responder a la diversidad de quienes aprenden.

¿Cómo inscribirse en Aulas que Incluyen?

“Este es un programa completamente gratuito, asincrónico, que tiene estimada una duración de cuatro semanas”, explica Zegarra. El proceso incluye videos de especialistas, libros electrónicos, glosarios, bibliografía complementaria y evaluaciones. Al concluirlo, los participantes reciben un certificado emitido por Unifranz.

El programa ya despierta interés entre los educadores: más de 300 docentes se han inscrito hasta el momento, de acuerdo con los datos proporcionados para esta nota. La capacitación es gratuita, virtual y asincrónica, por lo que cada participante puede avanzar a su propio ritmo durante las cuatro semanas previstas.

Las maestras y los maestros interesados pueden registrarse a través de la página oficial de Aulas que Incluyen, donde encontrarán información sobre los objetivos, los contenidos y los cuatro módulos de la formación.

La convocatoria está dirigida a docentes de unidades educativas y universidades, tanto de educación regular como superior. De acuerdo con la información disponible, no se detallan requisitos adicionales de titulación, antigüedad o especialidad para participar. Tras completar el registro, los inscritos reciben acceso a la plataforma de formación y pueden desarrollar los contenidos de manera autogestionada. Al finalizar, obtienen un certificado de participación.

La iniciativa es impulsada por Unifranz y UNICEF, con el apoyo del Ministerio de Educación, y se enmarca en el propósito de fortalecer las capacidades docentes para promover la inclusión, la igualdad de género y el bienestar en el aula.

Más allá de la capacitación, el desafío será llevar estas herramientas a la práctica cotidiana: revisar quién participa, cómo se distribuyen las responsabilidades, qué expectativas influyen en el aprendizaje y qué condiciones necesita cada estudiante para sentirse seguro. Como plantea Alejandro Zegarra, transformar la educación exige cambiar la mirada de quienes enseñan. La inclusión no consiste solamente en reconocer las diferencias, sino en diseñar experiencias educativas que permitan a cada estudiante desarrollar sus capacidades y construir su propio proyecto de vida.


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