Correo electrónico, documentos, hojas de cálculo, plataformas colaborativas y búsqueda responsable de información son recursos que forman parte del trabajo cotidiano.
20/08/2026 17:59
Escuchar esta nota
Conseguir el primer empleo es un desafío incluso después de terminar la universidad. Hoy, las empresas no solo buscan jóvenes con un título, sino personas capaces de poner en práctica lo aprendido, resolver problemas, trabajar con otros y adaptarse a herramientas como la inteligencia artificial (IA).
Ronald Bedregal, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y director de Ingeniería Económica de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que las empresas demandan cada vez más competencias digitales y habilidades personales entre los jóvenes que ingresan al mercado laboral.
“Actualmente existe una creciente demanda de competencias, estamos hablando de competencias digitales, competencias, desde el punto de vista de las habilidades blandas como: el trabajo en equipo, todo lo que tiene que ver con la comunicación efectiva, y el fortalecimiento de las habilidades de nuestros estudiantes que salen al mercado laboral son fundamentales”, sostiene el académico.
El manejo de herramientas digitales se ha convertido en una habilidad básica para desenvolverse en buena parte de las actividades profesionales. Correo electrónico, documentos, hojas de cálculo, plataformas colaborativas y búsqueda responsable de información son recursos que forman parte del trabajo cotidiano.
No hace falta ser especialista en tecnología. Lo importante es saber aprovechar estas herramientas, formular instrucciones claras, revisar los resultados y contrastar la información antes de utilizarla. A esto se suman conocimientos básicos de seguridad digital, como proteger contraseñas, reconocer intentos de fraude y cuidar los datos personales.
“Aprender haciendo es esencial, porque permite que los estudiantes desarrollen competencias reales, graduarse con una mentalidad resolutiva y con experiencias que los preparan para integrarse con éxito al mundo laboral”, explica Erick Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz.
La práctica ayuda a demostrar lo que se sabe hacer
Las competencias técnicas adquieren mayor valor cuando pueden demostrarse en situaciones reales. Proyectos universitarios, pasantías, voluntariados, emprendimientos o trabajos independientes son oportunidades para desarrollar iniciativa, asumir responsabilidades y buscar soluciones.
La práctica permite enfrentarse a situaciones similares a las que aparecen en el mundo laboral y llegar a una entrevista con algo más que conocimientos teóricos: ejemplos concretos de lo que se sabe hacer. En esa línea, Montaño sostiene: “La mejor forma de aprender es vivir lo que se estudia”.
Pero no todo se reduce al dominio de una herramienta o programa. El pensamiento crítico, la creatividad, la organización del tiempo y la capacidad de aprender por cuenta propia también cobran importancia, especialmente en un mercado donde las tecnologías y las formas de trabajar cambian con rapidez.
Las habilidades personales también abren puertas
Saber comunicarse, escuchar, trabajar en equipo, asumir responsabilidades y adaptarse a los cambios puede marcar una diferencia al momento de buscar una oportunidad laboral. Estas habilidades permiten desenvolverse mejor con compañeros, clientes y superiores, tanto en espacios presenciales como virtuales.
Los jóvenes pueden empezar a demostrar estas capacidades incluso antes de conseguir su primer empleo. Un portafolio con proyectos académicos o personales, certificaciones, microcredenciales, experiencias prácticas y una presencia profesional coherente en internet puede ayudar a mostrar qué saben hacer y qué pueden aportar.
Bedregal también plantea que la formación debe mantenerse conectada con las necesidades del mercado: “Es fundamental promover certificaciones que fortalezcan las competencias de aprendizaje y, al mismo tiempo, revisar y actualizar los planes de estudio de las universidades para adaptarlos a la demanda laboral actual”, sostiene.
El primer empleo no depende únicamente de lo que un joven estudió, sino también de cómo demuestra lo que puede hacer. La experiencia práctica, las competencias digitales, las habilidades personales y la disposición para seguir aprendiendo pueden convertir una primera oportunidad laboral en el comienzo de una trayectoria profesional.
Mira la programación en Red Uno Play
