Agua, alimentos, medicamentos, linternas y documentos importantes forman parte del kit de supervivencia que distintos gobiernos recomiendan tener preparado.
04/11/2026 10:48
Escuchar esta nota
En distintos países, las autoridades están reforzando sus recomendaciones para que la población cuente con suministros básicos ante posibles situaciones de crisis.
Aunque para muchos esta medida puede parecer exagerada, la realidad es que una emergencia puede ocurrir en cualquier momento y dejar a miles de personas sin electricidad, agua potable, transporte o comunicación.
Por eso, gobiernos y organismos de protección civil recomiendan preparar un kit de emergencia, también conocido como mochila de supervivencia, con artículos que permitan cubrir las necesidades básicas durante las primeras horas o días de una contingencia.
¿Qué debe contener una mochila de emergencia?
La recomendación general es contar con provisiones para al menos 72 horas, aunque algunos países sugieren prepararse para periodos más prolongados, dependiendo de sus riesgos y protocolos.
Entre los elementos esenciales están:
Agua potable: aproximadamente tres litros por persona al día, como referencia para hidratación y necesidades básicas.
Alimentos no perecederos: conservas, barras energéticas, frutos secos y productos que no necesiten refrigeración.
Botiquín de primeros auxilios: vendas, gasas, desinfectantes y medicamentos de uso habitual.
Iluminación y comunicación: linterna, pilas, radio portátil y cargador externo para el celular.
Higiene personal: jabón, papel higiénico, toallas húmedas y productos de higiene femenina.
Ropa y protección: prendas abrigadas, manta térmica y calzado resistente.
Documentos y dinero: copias de documentos importantes, algo de efectivo y números de emergencia.
Elementos adicionales: silbato, encendedor, bolsas impermeables y artículos especiales para niños, adultos mayores o mascotas.
La recomendación responde a una estrategia de prevención frente a diferentes amenazas que pueden interrumpir la vida cotidiana.
Entre los principales escenarios están los desastres naturales, como terremotos, tsunamis, inundaciones y tormentas severas, que pueden destruir infraestructuras y dejar comunidades incomunicadas.
También preocupan los apagones masivos y las fallas en los servicios esenciales, especialmente cuando se interrumpe el suministro de electricidad, agua o telecomunicaciones.
A esto se suman las tensiones geopolíticas, los conflictos internacionales y los posibles ciberataques contra infraestructuras críticas, factores que han llevado a varios gobiernos a fortalecer la preparación de sus ciudadanos.
Otro aspecto importante es que, cuando ocurre una emergencia de gran magnitud, los equipos de rescate pueden verse desbordados. Por ello, tener provisiones propias permite afrontar las primeras horas mientras llegan los servicios de asistencia.
