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11/10/2019 - 19:35

Salud y belleza

Nódulos tiroideos: síntomas y causas

Hablamos de nódulos tiroideos para referirnos a crecimientos de células en la glándula tiroides en forma de protuberancias, puntos o turgencias

Mundo

Algunas de células en la glándula tiroides son detectables por la simple palpación, aunque la gran parte de los nódulos son pequeños y no se palpan desde el cuello. Los nódulos tiroideos pueden ser sólidos o quísticos. Un nódulo quístico es aquel que contiene líquido en su interior y está recubierto por una cápsula que lo contiene. Los nódulos sólidos, en cambio, son macizos en toda su estructura.

Se pueden localizar en diferentes porciones de la glándula tiroides, la cual se constituye de dos lóbulos unidos por un segmento menor central. La glándula está en el cuello y en condiciones normales no es posible sentirla palpando desde el exterior. Como la tiroides tiene entre sus funciones la de fabricar las hormonas T3 y T4, puede resultar que un nódulo de la glándula sea funcional. Esto quiere decir que es capaz de secretar hormonas como el resto del tejido normal. En estos casos aparecen síntomas vinculados a esa sobreproducción hormonal.

La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos y, entre ellos, muchos no se detectan más que accidentalmente en una consulta médica por otro motivo. De todas maneras, en razón del pequeño porcentaje de nódulos que responden al cáncer de tiroides, se deben realizar los métodos complementarios necesarios para el diagnóstico.

Las causas detrás de los nódulos tiroideos son variadas, desde alteraciones en la dieta hasta la proliferación de células malignas. Veamos algunas de las más importantes: falta de yodo en la dieta, Tiroiditis, proliferación de células tiroideas normales, acumulación de líquido. Los nódulos en la tiroides pueden aparecer por falta de yodo, tiroiditis, acumulación de líquidos o crecimiento anormal de las células. Aunque a menudo son benignos, lo mejor es recibir un diagnóstico con todas las pruebas necesarias.

La forma más peligrosa de los nódulos tiroideos es el cáncer de tiroides. Por suerte es una mínima porción de los casos. Con una detección temprana es abordable con tratamientos y cirugía para evitar su progresión. Cuando el nódulo es detectable desde el exterior palpando el cuello, entonces estamos ante la presencia de una formación suficientemente grande. Estas situaciones pueden ser percibidas por un médico al realizar el examen físico o por el mismo paciente.

Si junto al nódulo detectado hay otros síntomas como pérdida de peso, episodios de sudoración profusa, cambios en los latidos cardíacos o dificultad para tragar, entonces se sospecha malignidad del nódulo. Aunque finalmente el diagnóstico definitivo pueda ser benigno, la presencia de esos signos obliga a acelerar la realización de los métodos complementarios.

Por otro lado, si estamos ante nódulos tiroideos funcionales capaces de producir hormonas y volcarlas al torrente sanguíneo, entonces los síntomas serán los del hipertiroidismo. Habrá taquicardia, falta de fuerzas, cambios en las uñas y en los cabellos, diarrea, irritabilidad y falta de aumento de peso a pesar del incremento de la ingesta de alimentos.

En algunos casos, cuando los nódulos alcanzan un tamaño considerable, el médico o el propio paciente consigue detectarlos con una exploración física. Los nódulos tiroideos pueden aparecer como consecuencia de varias enfermedades que afectan la glándula tiroides. Si bien suelen ser de tipo benignos, se requiere un diagnóstico adecuado para descartar que no suponen un problema grave. Por tanto, ante cualquier señal, es necesario consultar.

 

 

Algunas de células en la glándula tiroides son detectables por la simple palpación, aunque la gran parte de los nódulos son pequeños y no se palpan desde el cuello. Los nódulos tiroideos pueden ser sólidos o quísticos. Un nódulo quístico es aquel que contiene líquido en su interior y está recubierto por una cápsula que lo contiene. Los nódulos sólidos, en cambio, son macizos en toda su estructura.

Se pueden localizar en diferentes porciones de la glándula tiroides, la cual se constituye de dos lóbulos unidos por un segmento menor central. La glándula está en el cuello y en condiciones normales no es posible sentirla palpando desde el exterior. Como la tiroides tiene entre sus funciones la de fabricar las hormonas T3 y T4, puede resultar que un nódulo de la glándula sea funcional. Esto quiere decir que es capaz de secretar hormonas como el resto del tejido normal. En estos casos aparecen síntomas vinculados a esa sobreproducción hormonal.

La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos y, entre ellos, muchos no se detectan más que accidentalmente en una consulta médica por otro motivo. De todas maneras, en razón del pequeño porcentaje de nódulos que responden al cáncer de tiroides, se deben realizar los métodos complementarios necesarios para el diagnóstico.

Las causas detrás de los nódulos tiroideos son variadas, desde alteraciones en la dieta hasta la proliferación de células malignas. Veamos algunas de las más importantes: falta de yodo en la dieta, Tiroiditis, proliferación de células tiroideas normales, acumulación de líquido. Los nódulos en la tiroides pueden aparecer por falta de yodo, tiroiditis, acumulación de líquidos o crecimiento anormal de las células. Aunque a menudo son benignos, lo mejor es recibir un diagnóstico con todas las pruebas necesarias.

La forma más peligrosa de los nódulos tiroideos es el cáncer de tiroides. Por suerte es una mínima porción de los casos. Con una detección temprana es abordable con tratamientos y cirugía para evitar su progresión. Cuando el nódulo es detectable desde el exterior palpando el cuello, entonces estamos ante la presencia de una formación suficientemente grande. Estas situaciones pueden ser percibidas por un médico al realizar el examen físico o por el mismo paciente.

Si junto al nódulo detectado hay otros síntomas como pérdida de peso, episodios de sudoración profusa, cambios en los latidos cardíacos o dificultad para tragar, entonces se sospecha malignidad del nódulo. Aunque finalmente el diagnóstico definitivo pueda ser benigno, la presencia de esos signos obliga a acelerar la realización de los métodos complementarios.

Por otro lado, si estamos ante nódulos tiroideos funcionales capaces de producir hormonas y volcarlas al torrente sanguíneo, entonces los síntomas serán los del hipertiroidismo. Habrá taquicardia, falta de fuerzas, cambios en las uñas y en los cabellos, diarrea, irritabilidad y falta de aumento de peso a pesar del incremento de la ingesta de alimentos.

En algunos casos, cuando los nódulos alcanzan un tamaño considerable, el médico o el propio paciente consigue detectarlos con una exploración física. Los nódulos tiroideos pueden aparecer como consecuencia de varias enfermedades que afectan la glándula tiroides. Si bien suelen ser de tipo benignos, se requiere un diagnóstico adecuado para descartar que no suponen un problema grave. Por tanto, ante cualquier señal, es necesario consultar.