Bolivia tiene un precio del diésel cercano al de Canadá y Estados Unidos, pero una enorme diferencia en salarios mínimos.
29/09/2026 8:41
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1. Precio del diésel Vs Salario Mínimo Nacional
El cuadro muestra que el precio del diésel no guarda una relación directa con el nivel del salario mínimo, y que la diferencia más importante aparece cuando se compara el costo del combustible con la capacidad de compra del trabajador. En Canadá y Estados Unidos, el diésel cuesta prácticamente lo mismo que en Bolivia: $us. 1,73 por litro en ambos países, frente a $us. 1,63 en Bolivia. Sin embargo, sus salarios mínimos estimados alcanzan $us. 1.743 y $us. 1.264 mensuales, respectivamente, mientras Bolivia registra aproximadamente $us. 277,31. Esto permite comprar alrededor de 1.007,51 litros en Canadá, 730,64 en EE.UU. y solo 170,13 litros en Bolivia. En México, el diésel cuesta $us. 1,55 y el salario mínimo $us. 278,80, permitiendo adquirir 179,87 litros. En Sudamérica también existen diferencias importantes: Chile alcanza $us. 546 y 398,54 litros, Uruguay $us. 567 y 373,03 litros, mientras Perú llega a $us. 312,10 y 160,05 litros. Argentina registra $us. 322 y 270,59 litros, Brasil $us. 254,30 y 195,62 litros, y Venezuela, debido a su precio excepcionalmente bajo de $us. 0,13, alcanza 1.053,85 litros. Por tanto, el indicador más ilustrativo no es solamente cuánto cuesta el litro, sino cuántos litros puede adquirir el salario mínimo de cada país.
2. El caso particular de Bolivia
En Bolivia, con un precio de $us. 1,63 por litro y un salario mínimo de Bs. 3.300, equivalente aproximadamente a $us. 277,31 bajo el tipo de cambio oficial de Bs. 11,90 (21/01/26), el trabajador puede adquirir alrededor de 170,13 litros de diésel al mes. Esto contrasta fuertemente con Canadá, donde el combustible cuesta apenas $us. 0,10 más por litro, pero el salario mínimo estimado es de $us. 1.743, es decir, aproximadamente 6,29 veces el salario boliviano, permitiendo comprar 1.007,51 litros, casi seis veces más. En EE.UU., el diésel cuesta también $us. 1,73, mientras el salario mínimo estimado llega a $us. 1.264, unas 4,56 veces el boliviano, con capacidad para comprar 730,64 litros. La diferencia evidencia que el problema económico no está únicamente en el precio nominal del combustible, sino en la relación entre ese precio y el ingreso disponible. Para un hogar boliviano, un combustible de precio similar al de economías con salarios considerablemente mayores representa una carga relativa mucho más elevada. Si además se considera el escenario planteado de un salario mínimo que permaneciera congelado hasta 2027 y eventualmente aumentara alrededor de 20%, hasta unos $us. 332,77 manteniendo constante la cotización utilizada, la capacidad de compra seguiría siendo sustancialmente inferior a la observada en Canadá y EE.UU.
El incremento señalado de aproximadamente 83% en el precio del diésel debe entenderse como una comparación con el precio subsidiado anterior y no como una diferencia entre países: $us. 1,63 es el precio actualmente vigente en el país (Bs. 17,95), mientras el salario mínimo continúa en Bs. 3.300. Esto significa que, ante un aumento tan significativo del costo del combustible, el ingreso laboral necesita crecer proporcionalmente para evitar una pérdida de capacidad adquisitiva, especialmente porque el diésel incide en transporte, producción, distribución y, finalmente, en los precios de numerosos bienes. Un eventual aumento salarial de 20% no compensaría matemáticamente un incremento previo de 83% en el precio del combustible, aunque el impacto efectivo sobre cada hogar dependerá de cuánto combustible utilice directa e indirectamente. Por ello, la comparación debe realizarse mediante indicadores de poder adquisitivo y costo relativo, no únicamente mediante precios nominales. Además, los salarios mínimos expresados en dólares son estimaciones, porque pueden variar según la cotización utilizada, diferencias regionales, modalidades salariales, jornadas laborales y normativa específica de cada país. Las cifras presentadas, por tanto, deben interpretarse como referenciales y comparativas, no como una medición exacta y homogénea del ingreso de todos los trabajadores de la región.
3. Conclusión general
La comparación evidencia que un diésel barato en términos nominales no necesariamente significa mayor capacidad económica para las familias, porque lo determinante es cuánto representa el combustible respecto al ingreso. Bolivia presenta un precio de $us. 1,63 por litro, muy cercano a los $us. 1,73 de Canadá y EE.UU., pero un salario mínimo estimado de apenas $us. 277,31 frente a $us. 1.743 y $us. 1.264, respectivamente. Por ello, la capacidad de compra boliviana alcanza solo 170,13 litros, frente a 1.007,51 en Canadá y 730,64 en EE.UU. El dato muestra una brecha importante de poder adquisitivo frente al combustible. La eliminación de una subvención y el aumento del precio del diésel pueden trasladarse además hacia transporte, producción y precios finales.
Si los salarios crecen más lentamente (como el caso de Bolivia) que estos costos, se produce una presión sobre el ingreso real de los hogares; por lo tanto, si bien tenemos un "diésel de mercado" los ingresos de gran parte de las familias bolivianas son de "tercer mundo".
El costo de la eliminación de la subvención del diésel y el alivio fiscal al gobierno, puede representar no solo mayor inflación y contracción económica, sino también mayor informalidad y pobreza.
