Las compañías emplean algoritmos para proponer recetas que sus especialistas ajustan antes de comercializarlas.
05/10/2026 11:07
Escuchar esta nota
Dos de los principales comercios minoristas de Japón incorporaron inteligencia artificial en el desarrollo de nuevos productos alimentarios, con resultados que van desde un canelé de boniato hasta una tarta de limón con sabor a pepinillos. La iniciativa muestra un uso concreto y acotado de esta tecnología en la industria alimentaria: generar ideas que los equipos humanos luego convierten en productos listos para consumir.
Estos establecimientos forman parte del paisaje cotidiano del país y compiten con catálogos de productos que se renuevan con frecuencia. Según informó Euronews, ambas cadenas recurrieron a la IA para ampliar su capacidad de ideación y encontrar combinaciones que sus clientes aún no conocían, pero que podrían querer.
Una de las cadenas orientó la IA con datos de ventas para reducir el riesgo comercial
Una de las empresas introdujo sus cifras de ventas en el sistema de inteligencia artificial para guiar el proceso creativo. Con ese respaldo, desarrolló un canelé de estilo francés elaborado con una masa que contiene puré de boniato y cubierto con salsa de caramelo. La compañía buscaba un producto novedoso, pero con posibilidades reales de tener buena aceptación en el mercado.
El primer producto oficial de la cadena con esta tecnología salió en julio: un sándwich de galleta relleno de crema de leche espesa, presentado como prueba piloto. Su estrategia combina la búsqueda de innovación con el respaldo de métricas históricas para acotar el margen de riesgo en cada incorporación al catálogo.
La cadena rival apostó por combinaciones sin filtros del mercado ni de las tendencias
La competidora eligió un enfoque diferente. Le pidió a la IA que propusiera combinaciones inesperadas sin cargarle datos de ventas anteriores ni información de mercado. El objetivo declarado era generar ideas “sin las ataduras de las formas de pensar existentes ni de las tendencias del mercado”, según un comunicado de la compañía.
De ese proceso surgió la combinación más llamativa: una tarta de limón con sabor a pepino, cuyo lanzamiento estaba previsto para septiembre en Tokio y las regiones circundantes, de acuerdo con Euronews. También figuraron entre los productos inspirados por el algoritmo un bollo de pan relleno de pasta de judía roja, margarina y crema de yogur, y una ensalada de estilo japonés presentada como si fuera un parfait.
En todos los casos, especialistas humanos trabajaron en el desarrollo y ajuste de las recetas finales antes de llevarlas a la venta.
Los consumidores probaron los sabores y su reacción fue de sorpresa positiva
En este marco, Shingo Shiina, un hombre de 64 años que trabaja en el sector de la arquitectura, probó la tarta de limón con pepinos y describió su reacción inicial como de desconcierto. “Al principio pensé ‘¿eh?’, pero en realidad combina bastante bien, ¿no? Los pepinos. Me sorprendió”, declaró. Luego añadió: “Es un sabor extraño, pero está rico. De verdad que está delicioso”.
Shiina también reflexionó sobre el origen de la propuesta: “Probablemente nunca se te ocurriría esto, ¿verdad? Los pepinos y esto. No creo que a un humano se le ocurriera nunca. Eso es la IA”. Su testimonio ilustra la diferencia entre la lógica humana del sabor, basada en la experiencia y la intuición, y la lógica combinatoria de los algoritmos, que opera desde patrones de datos sin condicionamientos culturales previos.
Estas iniciativas se dan en un momento en que el debate sobre el alcance de la inteligencia artificial en el mundo laboral sigue abierto. En el caso de ambas cadenas, el papel de la tecnología fue más modesto: sugerir qué podría ir en el próximo tentempié del consumidor, con los equipos humanos siempre a cargo de la decisión final.
Fuente: Infobae.
