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Datos e inteligencia artificial fortalecen la investigación universitaria con un enfoque ético y responsable

En la educación universitaria se requiere fortalecer las competencias digitales de docentes e investigadores

Unifranz Online: Datos e inteligencia artificial fortalecen la investigación universitaria con un enfoque ético y responsable
Bolivia

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La inteligencia artificial (IA) y el análisis de datos están cambiando la forma en que se produce conocimiento en la educación superior. Hoy, los investigadores pueden procesar grandes volúmenes de información en menos tiempo, identificar patrones complejos y desarrollar soluciones para problemas sociales, ambientales y económicos. Sin embargo, este avance también plantea un desafío: usar la tecnología con ética, transparencia y criterio humano.

Cristina Aranda, consultora tecnológica especializada en Digitalización, Big Data e Inteligencia Artificial, además de speaker internacional invitada al VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026) de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), destaca que el punto de partida está en comprender el valor de la información.

Los datos son la materia prima de la inteligencia artificial. Entonces, las instituciones educativas y toda la cantidad de datos que se están produciendo, hoy, no solo las personas producen datos, sino también las inteligencias artificiales generativas. El gran desafío es conocer el origen de esos datos y garantizar el respeto a la propiedad intelectual”, explica Aranda.

La gestión responsable de la información impulsa investigaciones universitarias de mayor impacto. La calidad de una investigación depende, en gran medida, de la calidad de sus datos. Por ello, expertos recomiendan planificar desde el inicio cómo se recopilará, almacenará y protegerá la información, además de documentar el uso de herramientas de IA para garantizar transparencia y reproducibilidad.

De la misma manera, es fundamental evitar sesgos, proteger los datos personales y validar siempre los resultados con criterio humano.

Aranda sostiene que la llegada de la IA obliga a replantear la forma de generar conocimiento. “La universidad y los entornos educativos tienen un gran reto, porque la IA nos ha puesto a la humanidad a filosofar, a cuestionar totalmente cómo producimos, cómo evaluamos y cómo transferimos el conocimiento, porque estamos continuamente viendo que la IA en todo el sistema educativo”, señala Aranda, que también es cofundadora de Mujeres Tech.

Ética y formación garantizan un uso responsable de la IA

En la educación universitaria se requiere fortalecer las competencias digitales de docentes e investigadores. Conocer el funcionamiento de estas herramientas, comprender sus limitaciones y declarar su uso en artículos científicos son prácticas cada vez más importantes para preservar la integridad académica.

Por otro lado, es importante utilizar esta tecnología de manera consciente y responsable. No basta con saber cómo funciona una herramienta de IA; también es importante entender de dónde obtiene la información, qué tan confiables son sus respuestas, qué errores o sesgos puede tener y cuáles son las consecuencias éticas de su uso. Antes de aceptar una respuesta como verdadera, es necesario verificar y contrastar con fuentes confiables.

Los especialistas coinciden en que la IA puede acelerar la búsqueda bibliográfica, el análisis de grandes bases de datos y la identificación de tendencias, pero no reemplaza el pensamiento crítico ni la responsabilidad científica. La supervisión humana sigue siendo indispensable para interpretar resultados y evitar errores o información incorrecta.

Por eso, la alfabetización digital y el pensamiento crítico son esenciales para aprovechar sus beneficios de manera responsable.

Para Aranda, el mayor desafío no es tecnológico, sino cultural. “Aquí es necesario que todas las comunidades educativas decidan cómo quieren adquirir el conocimiento, y cómo lo quieren transferir, porque igual tenemos que volver al diálogo. Como dice el gran filósofo Emilio Lledó, el diálogo es el mejor camino al logos, que es el conocimiento”, concluye la especialista.

Cuando las herramientas tecnológicas se utilizan con responsabilidad, se fortalece la capacidad para generar conocimiento confiable, impulsar la innovación y ofrecer respuestas con mayor impacto para la sociedad.

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