La incorporación de estas herramientas, sin embargo, requiere algo más que aprender a utilizarlas.
21/08/2026 13:12
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La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de distintas tareas cotidianas. Ayuda a generar imágenes e ideas, organizar y resumir información, consultar datos y agilizar procesos. Su utilidad está en apoyar el trabajo de las personas y liberar tiempo para actividades que requieren análisis, creatividad y toma de decisiones, cada vez más importantes en el desarrollo de las competencias del futuro.
“Hoy tenemos Inteligencias Artificiales para todo”, afirma Miguel Velarde, coordinador de Reclutamiento y Selección de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz). A su criterio, el desafío está en “aprender a manejarlas y aprender de ellas para automatizar tareas y funciones y evolucionar en profesionales más eficaces”.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que el uso de inteligencia artificial ayuda a mejorar el desempeño laboral y las condiciones de trabajo. Tanto empleados como empleadores identifican beneficios relacionados con una mayor eficiencia y un mejor desarrollo de las tareas.
La incorporación de estas herramientas, sin embargo, requiere algo más que aprender a utilizarlas. También implica saber cuándo recurrir a ellas, revisar sus resultados y mantener el criterio profesional sobre aquello que producen.
Inteligencia artificial agiliza las tareas cotidianas
Una de las ventajas más visibles de la IA está en reducir el tiempo destinado a labores repetitivas. Elaborar un primer borrador, resumir una reunión, ordenar información, revisar un texto, clasificar documentos o generar una lista de tareas son actividades que ahora cuentan con asistencia tecnológica.
Esto permite concentrar el esfuerzo en tareas que requieren experiencia y criterio. La IA también sirve para explorar alternativas, comparar información, preparar presentaciones, organizar proyectos o generar preguntas que ayuden a profundizar una investigación.
Su uso responsable exige revisar los resultados. La herramienta entrega respuestas, pero la persona debe comprobar datos, fuentes, contexto y pertinencia antes de incorporarlos a un trabajo.
Mercado laboral transforma las competencias profesionales
La incorporación de IA ocurre en un mercado laboral marcado por la digitalización y la automatización. “El mercado laboral global está atravesando una serie de transformaciones impulsadas por el avance tecnológico, la digitalización y la automatización, lo que representa tanto una oportunidad como un desafío para empresas y trabajadores”, señala Ronald Bedregal, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) de Unifranz.
Este escenario exige profesionales dispuestos a aprender continuamente. Saber utilizar una herramienta de IA no significa únicamente conocer sus funciones: también implica formular instrucciones claras, interpretar resultados, detectar errores y tomar decisiones con criterio.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) plantea que la inteligencia artificial tiene mayor potencial para transformar y complementar el trabajo que para sustituir empleos de forma masiva. Su uso permite automatizar tareas repetitivas y liberar tiempo para que los trabajadores se concentren en actividades que requieren creatividad, criterio y habilidades interpersonales.
Por ello, la formación adquiere un papel central. Las competencias digitales deben complementarse con pensamiento crítico, comunicación, creatividad y capacidad para resolver problemas. Esta combinación permite responder mejor a los cambios en los puestos y procesos de trabajo.
La IA abre nuevas oportunidades laborales
La inteligencia artificial también amplía las posibilidades para crear, aprender e innovar. “La inteligencia artificial es una puerta súper amplia, abierta al mundo”, sostiene Fabiola Cadima, directora de la carrera de Ingeniería de Sistemas de Unifranz.
Su uso tampoco está reservado a los especialistas. Educación, comunicación, salud, administración, ingeniería y marketing son algunas de las áreas donde estas herramientas apoyan tareas relacionadas con el procesamiento de información, la generación de contenidos y la optimización de procesos.
El beneficio aumenta cuando la IA responde a una necesidad concreta y se utiliza con un propósito definido. Por eso, más que aprender una herramienta específica, el profesional necesita desarrollar la capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías y utilizarlas de manera responsable.
La IA, en ese sentido, funciona mejor como asistente que como sustituto del criterio profesional. Usarla, verificar sus resultados y asumir la responsabilidad sobre cada decisión permite aprovechar sus ventajas sin perder el componente humano del trabajo.
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