Los estándares internacionales de simulación en salud destacan que estas experiencias deben diseñarse con objetivos claros, preparación previa, facilitación estructurada, evaluación y un proceso planificado de debriefing.
25/09/2026 18:15
Escuchar esta nota
La simulación clínica permite que estudiantes de ciencias de la salud practiquen situaciones similares a las que encontrarán en la atención real antes de asumir responsabilidades directas con pacientes. En estos escenarios reciben un caso, asumen roles, evalúan a un paciente simulado, toman decisiones, realizan procedimientos, se comunican con su equipo y posteriormente revisan lo ocurrido mediante un debriefing.
“Una nueva forma de aprender para preservar la vida. La simulación acorta la curva de aprendizaje, mejora la calidad y humaniza la enseñanza”, afirma Carlos Dabdoub, vicerrector de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
Los estándares internacionales de simulación en salud destacan que estas experiencias deben diseñarse con objetivos claros, preparación previa, facilitación estructurada, evaluación y un proceso planificado de debriefing. La simulación no consiste solo en disponer de maniquíes o equipos: requiere una metodología que convierta la práctica en aprendizaje.
¿Qué es una simulación clínica?
Una simulación clínica es una experiencia educativa diseñada para recrear situaciones de atención en un entorno controlado. Puede utilizar pacientes estandarizados, simuladores de distinta fidelidad, escenarios virtuales o combinaciones de estos recursos.
Su objetivo es permitir que los estudiantes practiquen conocimientos, procedimientos, comunicación y toma de decisiones sin que el aprendizaje inicial dependa de una intervención directa sobre un paciente real.
La simulación tampoco busca reemplazar la experiencia clínica. Funciona como preparación para ella: permite repetir, recibir retroalimentación y reconocer errores antes de asumir mayores responsabilidades.
La experiencia comienza antes del escenario: el prebriefing
Antes de iniciar una simulación, los estudiantes necesitan conocer los objetivos, el contexto del caso, las reglas de actuación y las condiciones del entorno. Esta fase se conoce como prebriefing.
Los estándares 2025 de INACSL señalan que el prebriefing incluye preparación y briefing, y busca que los participantes estén listos para el contenido educativo y conozcan las reglas básicas de la experiencia.
En esta etapa también se distribuyen roles y se aclara qué recursos estarán disponibles. Un estudiante puede asumir funciones propias de una profesión de salud, colaborar desde otra disciplina u observar el desempeño de sus compañeros.
Los estudiantes reciben un caso y asumen roles
Con el escenario planteado, los universitarios deben recuperar conocimientos y llevarlos a la práctica. Escuchan información, se organizan como equipo y determinan qué datos necesitan para comenzar a actuar.
“La importancia de la simulación en los estudiantes de ciencias de la salud es muy valiosa, puesto que ellos pueden aprender primero sin equivocarse, primero pueden practicar en estos escenarios en los cuales se les presenta para que cuando se realicen las prácticas evitemos cometer errores. La simulación interprofesional es bastante valiosa, no trabajamos solos. Nos referimos específicamente al trabajo interdisciplinario, al trabajo cooperativo y colaborativo entre áreas”, explica Leslie Avilés, directora de la carrera de Bioquímica y Farmacia de Unifranz.
La simulación interprofesional incorpora estudiantes o profesionales de distintas áreas para trabajar sobre objetivos compartidos. INACSL reconoce esta modalidad como una vía para practicar coordinación, comunicación y responsabilidades entre profesiones de salud.
El estudiante evalúa al paciente simulado y toma decisiones
Cuando comienza el escenario, el estudiante debe observar al paciente simulado, recoger información, formular preguntas, interpretar signos o datos disponibles e identificar prioridades.
Según su nivel de formación y el objetivo del ejercicio, puede realizar procedimientos, administrar una intervención simulada, responder a una emergencia o solicitar apoyo de otro integrante del equipo.
La situación puede cambiar a medida que avanza el escenario. El estudiante necesita reevaluar, modificar prioridades y adaptar sus decisiones a nueva información. Esta secuencia convierte el conocimiento teórico en razonamiento aplicado.
“Los estudiantes que se han formado bajo el proceso en la metodología de aprendizaje de la simulación estructurada son estudiantes que pueden conectarse con mayor facilidad con un entorno real. Hay que tomar en cuenta que estos estudiantes tienen mejor recepción y mejor actuar en el momento de saber qué hacer, cómo hacer, qué priorizar, qué acciones tomar”, señala Jimmy Venegas, médico y decano académico de Unifranz.
La simulación también entrena comunicación y trabajo en equipo
Una situación clínica rara vez depende de una sola persona. Durante una simulación, los estudiantes deben compartir información, asignar tareas, pedir apoyo, comunicar cambios y coordinar decisiones.
AHRQ utiliza simulación y debriefing dentro de TeamSTEPPS para fortalecer habilidades de trabajo en equipo en salud. Sus herramientas ponen atención en roles, comunicación, conciencia situacional, distribución de carga de trabajo y aprendizaje después de los eventos.
“Tenemos que tomar en cuenta que esta metodología no solamente desarrolla las habilidades técnicas, sino también las habilidades blandas. Entonces, cuando nosotros hacemos la simulación interprofesional, los estudiantes aprenden a trabajar en equipo, a comunicarse y a tomar decisiones”, sostiene Karen Lafuente, directora de la carrera de Enfermería de Unifranz.
¿Qué es el debriefing y por qué es tan importante?
El debriefing es la fase de reflexión posterior al escenario. El estudiante revisa qué observó, qué decisiones tomó, por qué actuó de determinada manera, qué funcionó y qué podría mejorar.
Los estándares 2025 de INACSL establecen que toda actividad educativa basada en simulación debe incluir un proceso planificado de debriefing, que puede integrar retroalimentación, reflexión guiada y análisis de la experiencia.
Una revisión paraguas publicada en 2025 encontró que los debriefings estructurados, apoyados en marcos teóricos o conceptos basados en evidencia, se relacionan con resultados positivos de aprendizaje. También destacó la importancia de la experiencia del facilitador y de crear un entorno psicológicamente seguro.
AHRQ señala que un debriefing eficaz revisa qué ocurrió, por qué ocurrió, qué funcionó, qué puede mejorarse y qué aprendizajes deben trasladarse a futuras situaciones. El objetivo no es asignar culpa, sino mejorar el desempeño.
El error se convierte en una oportunidad de aprendizaje
Uno de los principales aportes de la simulación es que permite analizar errores dentro de un entorno diseñado para aprender. Una decisión incorrecta puede detenerse, revisarse y discutirse antes de que el estudiante enfrente una situación equivalente con un paciente real.
Esto no significa que la simulación elimine el error clínico ni garantice por sí sola mejores resultados en pacientes. Su función educativa es ofrecer práctica deliberada, retroalimentación y reflexión para que determinadas competencias puedan desarrollarse antes y durante la formación clínica.
La seguridad del paciente conecta la simulación con la práctica profesional
La Organización Mundial de la Salud considera que los futuros profesionales sanitarios necesitan formación específica en seguridad del paciente. Su guía multiprofesional está dirigida, entre otros, a estudiantes y docentes de medicina, enfermería, odontología, farmacia y otras áreas de salud.
La simulación puede apoyar esta formación porque permite practicar identificación de riesgos, comunicación, trabajo en equipo y respuesta ante situaciones complejas sin exponer inicialmente a un paciente real.
El valor está en integrar la simulación dentro de un programa más amplio de aprendizaje clínico, con objetivos definidos, docentes preparados y conexión progresiva con experiencias reales.
¿Qué competencias desarrolla una simulación clínica?
Una simulación puede desarrollar competencias técnicas y no técnicas. Entre las primeras están procedimientos, evaluación clínica e interpretación de información. Entre las segundas aparecen comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, priorización y toma de decisiones.
El aprendizaje ocurre cuando estas dimensiones se integran. El estudiante no solo necesita saber cómo realizar una técnica; debe reconocer cuándo corresponde utilizarla, comunicar lo que está haciendo y responder a los cambios del escenario.
La simulación prepara para la práctica, pero no la sustituye
La simulación clínica ofrece un espacio para practicar, equivocarse, recibir retroalimentación y repetir. Sin embargo, la interacción con pacientes reales continúa siendo indispensable para desarrollar experiencia clínica.
Por eso, el objetivo no es crear una versión artificial de toda la práctica profesional, sino construir una transición más preparada hacia ella.
Cuando está integrada con objetivos pedagógicos claros, facilitación competente, trabajo interprofesional y debriefing, la simulación transforma una situación clínica recreada en una experiencia de aprendizaje estructurada.
El estudiante no solo practica una técnica: aprende a observar, interpretar, priorizar, decidir, intervenir, comunicar y revisar sus propias decisiones antes de enfrentar escenarios reales con mayor responsabilidad.
