La retracción gingival puede instalarse sin producir una señal llamativa al inicio. El margen de la encía se desplaza y deja expuesta una porción mayor del diente, incluida la raíz.
23/09/2026 13:56
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De 150 personas consumidoras de hoja de coca, examinadas en la Clínica Odontológica de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), durante el año 2025, 112 (74,6%) presentaron retracción gingival, de acuerdo a una investigación realizada por estudiantes de Odontología. La condición fue más frecuente entre quienes acumulaban más años de consumo, utilizaban aditivos alcalinos o tenían una higiene oral deficiente.
“En estos casos la encía puede retroceder sin que una persona lo advierta de inmediato. Cuando esto ocurre, parte de la superficie de la raíz del diente queda expuesta y, en casos más avanzados, pueden aparecer movilidad dental y otras alteraciones periodontales. Con esta investigación queríamos ver qué pasaba en el caso de las personas que consumen hoja de coca mediante el masticado”, explica Ligia Choque Salvatierra, estudiante de Odontología de Unifranz.
La retracción gingival puede instalarse sin producir una señal llamativa al inicio. El margen de la encía se desplaza y deja expuesta una porción mayor del diente, incluida la raíz. Por eso, una persona puede notar simplemente que el diente parece más largo o que la encía ha cambiado de posición.
Una revisión publicada en PubMed, en 2024, describe la retracción gingival como una condición multifactorial en la que pueden intervenir inflamación, edad, daño mecánico y químico, tabaquismo, higiene oral, cálculo dental y otros factores. También señala que la exposición radicular puede asociarse con sensibilidad, caries radicular y problemas estéticos. Esto permite interpretar el hallazgo boliviano dentro de un problema periodontal que no depende de una sola causa.
Una investigación que partió de la consulta odontológica
El trabajo “Prevalencia y factores asociados a la retracción gingival en consumidores de hoja de coca” fue desarrollado por Ligia Choque Salvatierra, Kevin Rojas Aranivar, Melany Sanchez Salazar, Nicolas Lazo Pereyra, Adrian Flores Quiroga y Joseph Ventura Soto, junto con la docente investigadora Regina Guzmán Suarez.
El estudio evaluó clínicamente a 150 personas atendidas en la Clínica Odontológica Unifranz durante 2025. Los investigadores no se limitaron a preguntar por el hábito: realizaron un examen clínico y analizaron variables como edad, años de consumo, frecuencia diaria, utilización de aditivos, lado habitual de boleo o acullico y nivel de higiene oral.
El resultado central fue de 112 casos de retracción gingival, equivalentes al 74,6% de la muestra. La edad promedio de los participantes fue de 41,2 años y el tiempo promedio de consumo reportado fue de 14,5 años.
Más años de consumo, mayor frecuencia de retracción en la muestra
Una de las diferencias más marcadas apareció al comparar los años de consumo. El grupo con retracción gingival acumulaba, en promedio, 16,8 años de consumo, frente a 7,6 años entre quienes no presentaban la condición.
El dato sugiere una asociación entre una mayor exposición acumulada al hábito y la presencia de retracción gingival en la población estudiada. Sin embargo, por tratarse de una investigación observacional y transversal, el resultado debe interpretarse como una asociación y no como una prueba de causalidad.
La investigación encontró diferencias según el nivel de higiene oral. Entre quienes fueron clasificados con higiene deficiente, la retracción gingival alcanzó el 82%, mientras que entre quienes presentaban buena higiene oral llegó al 45%.
Este hallazgo es coherente con la evidencia general sobre salud periodontal. La Organización Mundial de la Salud identifica la mala higiene bucodental entre los principales factores de riesgo de las enfermedades periodontales. La cifra del estudio boliviano, sin embargo, corresponde exclusivamente a su muestra y no puede extrapolarse directamente a toda la población consumidora de hoja de coca. (Fuente: OMS).
El lado habitual del acullico coincide con las lesiones severas
Uno de los hallazgos que más llamó la atención del equipo fue la distribución de las lesiones. Según el estudio, el 91% de las retracciones gingivales severas coincidió con el lado habitual de boleo o acullico.
“Durante el acullico el bolo suele mantenerse en un solo lado de la boca. La presión producida por la masticación y el contacto prolongado con los tejidos pueden generar traumatismos locales”, explica Choque.
La coincidencia topográfica resulta relevante porque vincula el sitio de exposición habitual con la zona donde aparece la lesión dentro de la muestra. Aun así, esta observación no demuestra por sí misma un mecanismo causal: la retracción gingival es multifactorial y puede intervenir junto con otros factores locales y sistémicos.
Aditivos alcalinos: una asociación que requiere interpretación cuidadosa
Asimismo, el 86,7% de los participantes señaló utilizar algún aditivo. Dentro de ese grupo, el bicarbonato representó el 53% y la lejía el 23%, según los datos del estudio.
El análisis estadístico reportó una asociación significativa entre el uso de aditivos alcalinos y la retracción gingival. En el modelo de regresión logística, la frecuencia diaria de consumo y el uso de lejía fueron identificados como predictores independientes de la severidad periodontal, con significancia estadística.
Estos resultados son importantes para orientar nuevas investigaciones, pero no deben convertirse en una afirmación causal. El diseño cuantitativo, observacional, transversal y analítico permite detectar relaciones entre variables en un momento determinado; no establecer, por sí solo, que una práctica haya provocado una lesión. Lo que identifica son asociaciones entre las variables estudiadas en la población evaluada.
Una práctica cultural también puede ser una pregunta de salud pública
El acullico forma parte de prácticas culturales presentes en Bolivia. Investigar su relación con la salud bucal exige una mirada que combine el conocimiento odontológico con la comprensión del contexto en el que se practica.
El propio trabajo plantea que la permanencia prolongada del bolo de coca en el vestíbulo bucal y el uso de aditivos alcalinos pueden generar traumatismos mecánicos y químicos. La investigación señala, además, que la evidencia disponible sobre los factores asociados a esta condición entre consumidores crónicos todavía es limitada.
El valor del estudio no está en etiquetar una práctica cultural, sino en aportar datos sobre posibles factores asociados a una condición periodontal concreta. En ese sentido, la investigación permite formular preguntas más específicas sobre duración del hábito, frecuencia, localización del bolo, higiene oral y uso de aditivos.
De una observación clínica a evidencia local
La investigación de Choque y su equipo muestra cómo una pregunta surgida en la práctica odontológica puede transformarse en un proyecto científico: observar un patrón, definir variables, examinar a los pacientes y analizar los datos.
El trabajo fue presentado en el V Congreso Nacional Científico de OWSD Bolivia, realizado del 26 al 28 de agosto de 2026 en La Paz. La organización confirmó que el encuentro incluyó el área de Medicina y Salud y tuvo como propósito visibilizar la producción científica de investigadoras residentes en Bolivia y bolivianas en el exterior.
Como siguiente paso, los autores plantean implementar protocolos de detección precoz y consejería odontológica culturalmente adaptada. La propuesta desplaza el foco desde el dato aislado hacia la prevención. Para ello se debe buscar cómo identificar tempranamente la retracción gingival y cómo comunicar sus riesgos sin desconocer el contexto cultural de quienes practican el acullico.
