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22/10/2019 - 20:00

Bebé sin rostro pone entre la espada y la pared a junta médica

Marlene Simao se niega a separarse de su hijo, que nació sin ojos, sin nariz y sin parte del cráneo

Redacción

Red Uno de Bolivia

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Portugal

Rodrigo, un bebé nacido hace dos semanas en Portugal sin nariz, ni ojos, ni parte del cráneo, ha puesto en jaque no solo al obstetra que siguió el embarazo que no vio las malformaciones, sino también al Colegio de Médicos luso, que desde 2013 acumula otros seis reclamos presentados por diferentes familias contra el mismo profesional, que hasta la fecha no han sido analizadas.

El colegio, que en ningún momento alertó a los hospitales públicos ni a los privados, no ha dado explicaciones de por qué no se investigó al doctor. En una reunión mantenida este martes entre los colegios de médicos y de obstetras se ha decidido analizar dichas denuncias.

Marlene, la madre del niño sin rostro, nacido en el Hospital de Sao Bernardo, en la ciudad portuguesa de Setúbal, se enteró de las malformaciones de su hijo después del nacimiento, al igual que el equipo médico que atendió el parto, pues el embarazo de la mujer no se había seguido en ese centro público.

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Las tres ecografías pertinentes se habían realizado en una clínica adyacente privada, Eco Sado, por el obstetra Artur Carvalho, que asistió al parto y también se quedó sorprendido. “Toda la responsabilidad es mía”, han contado los padres que dijo el médico. La familia ha presentado una denuncia ante la Fiscalía.

Miguel Guimarães, presidente del Colegio de Médicos, ha asegurado ante la prensa que iniciarán una investigación de forma inmediata como respuesta a la alarma social creada y ha reconocido que acumulan denuncias presentadas desde el año 2013 hasta el actual, y que solo una de ellas se investigó y se cerró. En ese caso, el bebé nació con las piernas del revés. El Colegio de Médicos dictaminó que el obstetra no había cometido ninguna negligencia profesional y quedó sin sanción. El del niño sin cara será el séptimo caso contra Carvalho.

En las tres ecografías realizadas en Eco Sado, la gestante nunca fue informada de ninguna malformación, pese a que en el caso del cráneo se pueden apreciar a las 12 semanas de embarazo. Los padres solo fueron alertados de la posibilidad de alguna anomalía cuando fueron a una clínica privada a realizar, como recuerdo, una ecografía en 5D, después de las otras. Pero, tras consultar a su obstetra Carvalho, este les tranquilizó, confirmando que no había nada irregular.

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Desde que nació Rodrigo, Marlene no se separa de su él, que sigue en una sala especial del hospital de Setúbal, a la espera de conocer las consecuencias de su estado físico. El lunes, el bebé comenzó a respirar sin sonda y a beber del biberón, aunque el hospital señala que cada día pierde peso. Mientras, la clínica Eco Sado ha suspendido las consultas de obstetra.

El pasado martes, el médico anunció que dejaba de realizar ecografías hasta que el Colegio de Médicos analice los casos que tiene pendientes. De momento se acumula una denuncia de los padres contra el médico, una investigación de la Fiscalía, otra del Ministerio de Salud, otra del hospital y otra del Colegio de Médicos. Para Daniel Torres Gonçalves, abogado especializado en salud, el hospital público no tiene ninguna responsabilidad en el caso. El obstetra Carvalho tenía consulta en el hospital pero no realizaba ecografías allí ni tenía cargo alguno.

Efectivamente, Carvalho realizaba las ecografías en la clínica privada adyacente, Eco Sado, de la que es socio y gerente. Un procedimiento nada extraño en la sanidad portuguesa, según el parecer del abogado, quien ve posibles responsabilidades del médico y de la clínica privada.

No hay mucha jurisprudencia en Portugal sobre negligencias médicas. Las escasas sentencias nunca fueron por la vía penal. Existirían indemnizaciones y, según la jurisprudencia, siempre para los padres, nunca para el nasciturus”.

En la última década la justicia portuguesa ha condenado dos veces a hospitales por fallos en la detección de malformaciones. Las sentencias fijan indemnizaciones a los padres de entre 80.000 y 200.000 euros, además del pago de los gastos médicos hasta la mayoría de edad del paciente.

 

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