El cochabambino, finalista de La Gran Batalla – Duelo de Voces, abrió su corazón y contó cómo pasó del seminario, las misiones y el trabajo en una panadería, hasta encontrar en la música el camino que lo llevó a la gran final.
26/05/2026 21:35
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Esteban Garnica, el cochabambino que logró llegar a la gran final de La Gran Batalla – Duelo de Voces, abrió su corazón y compartió parte de su historia de vida, marcada por la fe, la búsqueda de su vocación, el trabajo, la música y el recuerdo permanente de su madre.
Antes de convertirse en uno de los finalistas del programa, Esteban confesó que en su juventud inició un camino completamente distinto: estudió para ser sacerdote.
“Primero empecé en La Paz como seminarista, y luego fui de misionero por algunos países y por algunos departamentos del país, como Tarija y Santa Cruz”, relató.
Sin embargo, con el paso del tiempo, comenzó a descubrir que su vida tomaba otro rumbo. Esteban contó que siempre tuvo el deseo de formar una familia, inspirado por el ejemplo de sus padres.
“Yo siempre he deseado y anhelado tener una familia, porque he visto a mis padres en familia. En el camino he ido encontrando mi vocación y cuando estaba en el seminario vi eso, quería tener mi familia y empezar a trabajar para formarla”, expresó.
Fue así que dejó atrás el seminario y comenzó una nueva etapa. Su hermano abrió una panadería y Esteban se sumó al trabajo, aprendiendo a preparar panes, tortas, empanadas y también a atender al público.
“Mi hermano empezó con su panadería y he aprendido a hacer panes, tortas, empanadas y también atendía”, recordó.
Pero la música nunca dejó de estar presente. Esteban contó que, aunque sacaba alguna canción cada cierto tiempo, sentía la necesidad de estar en un escenario, de vivir las luces y la energía del público.
“Sacábamos alguna canción por año, pero me desesperaba, quería hacer cualquier cosa que tenía que ver con un escenario. Me gustaba eso, las luces”, confesó.
También recordó con cariño su paso por una banda llamada “Vitamina Queso”, proyecto musical que intentó retomar en varias ocasiones, aunque cada integrante fue tomando caminos distintos.
“Hubo intentos de volver a tocar, pero muchos de ellos tienen otros caminos. Nunca terminábamos de engranar y ahí decidí renunciar, y llegó el casting”, contó.
El destino parecía esperarlo de una manera inesperada. Esteban aseguró que incluso pensó en salir a tocar a la calle, hasta que se enteró del casting de Duelo de Voces apenas una hora antes.
“Yo quería ir a la calle, tocar en la calle. Cuando renuncié me dijeron que había casting y me enteré una hora antes. Primero dije que no iría, luego me animé, fui a hacer el casting y quedé. Ahora estoy en la final”, relató emocionado.
Pero uno de los momentos más sensibles de su historia llegó al hablar de su madre, Patricia, a quien recuerda todos los días y a quien dedica una de sus canciones más importantes.
“Ella ya no está, pero mi primera canción se la dedico a ella. La extraño todos los días durísimo y sé que está en el cielo moviendo todo lo que pasa”, expresó.
Esteban lleva el nombre de su madre tatuado en una costilla, como una forma de mantenerla siempre cerca.
El finalista aseguró que, si ella estuviera presente, estaría feliz y orgullosa de verlo cumplir este sueño.
“Yo creo que estaría feliz y sé que me estaría presumiendo, como siempre lo hacía y me apoyaba. Ella y mi padre siempre han apoyado mis locuras”, dijo.
Con la voz quebrada por la emoción, Esteban agradeció el amor, la comprensión y el apoyo que recibió de sus padres durante toda su vida.
“A mi mamá, gracias por todo el amor que me has dado, la comprensión y las sonrisas. Te amo. Y a mi papá, gracias por creer en mí, te amo”, expresó.
Hoy, Esteban Garnica llega a la final de La Gran Batalla – Duelo de Voces con una historia hecha de cambios, decisiones difíciles, sueños postergados y una promesa íntima: cantar también por quienes ya no están físicamente, pero siguen acompañando cada paso desde el corazón.
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