La calidad de una universidad no depende únicamente del prestigio, la oferta académica, el número de titulados o la infraestructura que posee. Cada vez cobra más importancia conocer qué ocurre con los estudiantes después de graduarse: si encuentran empleo, cuánto tiempo tardan en conseguirlo, si trabajan en áreas relacionadas con su formación y cómo evolucionan profesionalmente.


