El economista Fernando Romero advierte que el impacto de los bloqueos equivale al 4% del PIB nacional y se ensaña con un país que ya arrastra un déficit fiscal del 12,2% y una deuda cercana al 90%.
01/06/2026 10:23
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Bolivia cumple este 1 de junio un mes de bloqueos y movilizaciones en diferentes regiones del país, una situación que, según un análisis del economista Fernando Romero, habría provocado pérdidas económicas cercanas a los 2.000 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
El especialista sostiene que mayo de 2026 se convirtió en uno de los meses más costosos para la economía boliviana desde la crisis política de 2019, debido a la paralización parcial de actividades productivas, la caída de exportaciones y el incremento de los costos logísticos ocasionados por los bloqueos de carreteras.
“Las pérdidas no solo afectan a la producción nacional, sino también a las exportaciones, el abastecimiento de combustibles, la recaudación tributaria y la generación de divisas”, señala Romero en su evaluación.
El análisis advierte que el impacto se produce en un contexto económico ya complejo para el país, marcado por un déficit fiscal equivalente al 12,2% del PIB, una deuda pública cercana al 90% del PIB y limitaciones en la disponibilidad de divisas.
Exportaciones, producción e inflación
Romero identifica tres factores principales detrás de las pérdidas económicas registradas durante el último mes. El primero es la paralización parcial de la producción nacional, que afectó a industrias, productores agropecuarios, cooperativas mineras y pequeñas empresas debido a la falta de insumos, combustible y dificultades para distribuir mercancías.
El segundo factor es la caída de las exportaciones. Según datos citados de la Cámara Nacional de Exportaciones de Bolivia (Caneb), las pérdidas por ventas al exterior superaron los 690 millones de dólares en los cinco departamentos más afectados por los conflictos.
La tercera causa está relacionada con el incremento de costos logísticos y el encarecimiento de productos de consumo masivo. Los bloqueos obligaron a utilizar rutas alternas, aumentaron los tiempos de transporte y provocaron pérdidas de productos perecederos, factores que terminaron repercutiendo en mayores precios para los consumidores.
Riesgo país y confianza de inversionistas
El economista advierte que la conflictividad social también tuvo efectos sobre la percepción internacional de Bolivia. Según su análisis, durante los momentos de mayor tensión el indicador de riesgo país (EMBI) superó temporalmente los 600 puntos básicos, ubicando a Bolivia entre las economías de mayor riesgo de América Latina.
A criterio de Romero, la prolongación de los conflictos no solo genera pérdidas inmediatas, sino que también deteriora la confianza empresarial, reduce las expectativas de inversión y encarece el acceso a financiamiento externo.
“La recuperación más lenta será la de la confianza empresarial e internacional. Restablecer la credibilidad del país podría tomar entre uno y dos años si persisten los episodios de conflictividad política y económica”, señala el documento.
Tres medidas para enfrentar la crisis
Frente a este panorama, el economista plantea la implementación de un programa de recuperación productiva y alivio financiero para los sectores afectados, la puesta en marcha de un plan nacional de normalización logística y abastecimiento, además de un programa integral de estabilización macroeconómica orientado a recuperar la confianza de inversionistas y actores económicos.
Romero concluye que el costo de los bloqueos va más allá de las pérdidas económicas directas y advierte que la recuperación dependerá no solo de reactivar la producción, sino también de reconstruir la estabilidad institucional y la credibilidad económica del país.
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