El indicador EMBI saltó de 378 a 605 puntos en menos de un mes debido a la tensión política. El economista Fernando Romero advierte que esta situación frena inversiones, encarece el crédito externo y empuja la inflación.
26/05/2026 15:05
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Los conflictos sociales y los bloqueos comienzan a deteriorar la imagen internacional de Bolivia. Así lo refleja el indicador EMBI de JP Morgan, que pasó de 378 puntos del 1 de mayo a 605 puntos el 22 de mayo, ubicando nuevamente al país entre los de mayor riesgo de la región, solo por detrás de Venezuela.
La percepción internacional sobre la economía boliviana volvió a deteriorarse en medio de la creciente tensión política, los bloqueos y la incertidumbre financiera que atraviesa el país. En las últimas semanas, el riesgo país registró un fuerte repunte, reflejando la preocupación de los mercados sobre la estabilidad económica y la capacidad del Estado para sostener sus compromisos financieros.
El analista económico Fernando Romero explicó que actualmente los mercados internacionales observan principalmente cinco factores: la duración de los bloqueos, la estabilidad política, el nivel de reservas internacionales, la disponibilidad de dólares y la capacidad del Gobierno para mantener estabilidad fiscal.
“Cuando los inversionistas ven conflictos prolongados, menor generación de divisas y debilidad institucional, automáticamente aumentan la percepción de riesgo. Por eso el EMBI Bolivia subió con tanta fuerza en mayo”, señaló Romero.
El economista advirtió que la crisis política está deteriorando significativamente la confianza de inversionistas nacionales e internacionales, afectando proyectos productivos, expansión empresarial y llegada de nuevos capitales.
“Ninguna empresa quiere invertir en un entorno donde existen bloqueos prolongados, incertidumbre cambiaria y dudas sobre estabilidad institucional”, sostuvo.
Romero agregó que el incremento del riesgo país también encarece el acceso al financiamiento externo, debido a la caída en el valor de los bonos soberanos bolivianos.
“La crisis política está acelerando el deterioro económico porque afecta directamente la percepción de estabilidad futura”, afirmó.
Sobre las consecuencias para la población, el analista alertó que un riesgo país elevado puede traducirse en más inflación, menor inversión privada, reducción del empleo y mayor volatilidad del dólar paralelo.
“Cuando un país es visto como más riesgoso, se encarece el crédito, cae la inversión y se vuelve más difícil sostener el crecimiento económico y la estabilidad social”, explicó.
En criterio de Romero, el Gobierno debería priorizar tres acciones urgentes para evitar un mayor deterioro económico: recuperar la gobernabilidad y la libre circulación, presentar un programa económico sólido y fortalecer el diálogo político e institucional.
“Hoy el principal activo que Bolivia necesita recuperar es la confianza, porque sin confianza los mercados seguirán castigando al país con mayor riesgo y menor inversión”, concluyó.
El indicador de riesgo país, que mide el costo de financiamiento y la confianza de los mercados, se convirtió en uno de los termómetros más sensibles del actual escenario boliviano. Cuanto más alto se ubica, más difícil y costoso resulta para un país acceder a crédito externo.
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