El programa contempla, además, mecanismos de evaluación continua y una estadía de hasta un año académico en la institución receptora, como parte del proceso de formación.
01/09/2026 13:56
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A veces, un viaje comienza con una maleta y termina cambiando la manera de mirar el mundo. El de José Manuel Pereira Vargas comenzó en Cochabamba, Bolivia, y lo llevó hasta Bucaramanga, Colombia, donde obtuvo una doble titulación en Administración de Empresas e Ingeniería Comercial.
Entre clases que comenzaban a las seis de la mañana por el clima cálido y húmedo, nuevas herramientas de simulación empresarial y una gastronomía que también despertó su curiosidad, José Manuel sumó experiencias a su proceso de internacionalización, una alternativa que desarrolla la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) junto a universidades de distintos países.
Estudiante de Ingeniería Comercial, decidió cruzar fronteras porque encontró en el convenio entre Unifranz y la Universidad de Investigación y Desarrollo (UDI) una oportunidad que iba más allá de un intercambio académico: ampliar su formación profesional con un segundo título y conocer otras formas de aprender, trabajar y relacionarse con el mundo laboral.
El acuerdo de doble titulación establece que los estudiantes deben completar el 60% de las asignaturas en su universidad de origen antes de cursar un año académico en el exterior. En su caso, el proceso le permitió obtener el título de Administración de Empresas de la UDI y el de Ingeniería Comercial de Unifranz.
«Tener dos carreras estudiadas me favorece para cualquier postulación laboral, sea en Bolivia, Colombia o el exterior», afirma.
Una universidad, otra mirada
El programa de doble titulación busca complementar la formación académica mediante la experiencia en otra institución, el intercambio cultural y el desarrollo de competencias para desenvolverse en contextos internacionales. Para ello, las universidades homologan asignaturas y permiten que los estudiantes completen parte de su formación en el exterior.
Para José Manuel, la experiencia también significó encontrarse con otra manera de enseñar y aprender. En la UDI, explica, percibió una formación más teórica, mientras que en Unifranz encontró una dinámica diferente. La comparación le permitió reconocer que ambas experiencias podían complementarse.
Durante su estadía también tuvo contacto con herramientas de simulación empresarial, una experiencia que le permitió acercarse a situaciones relacionadas con la administración y comprender desde otra perspectiva cómo funcionan las organizaciones.
El programa contempla, además, mecanismos de evaluación continua y una estadía de hasta un año académico en la institución receptora, como parte del proceso de formación.
Bucaramanga también fue parte del aprendizaje
La experiencia no terminó en las aulas. Vivir en Bucaramanga significó adaptarse a un clima diferente, conocer nuevas personas y asumir responsabilidades que antes compartía con su familia.
«Uno se hace más independiente que cuando vive con sus padres», recuerda.
El deporte también lo acompañó durante su estadía. El vóley, que practica como hobby, siguió formando parte de su rutina, mientras que la gastronomía colombiana se convirtió en otra manera de conocer el país. Entre sus recuerdos está una experiencia sencilla, pero que todavía destaca: «probé las mejores hamburguesas».
Aun así, la distancia también reforzó su vínculo con Bolivia. Nacido en La Paz el 20 de marzo de 2002, llegó a Cochabamba a los siete años y reconoce que, después de tanto tiempo, el sillpancho ocupa un lugar especial entre sus recuerdos.
Volver no significa regresar igual
Al regresar, sus amigos y familiares notaron cambios. José Manuel había ganado independencia, seguridad y una perspectiva diferente sobre su futuro.
«Esta experiencia te desarrolla más como persona», sostiene.
Ahora estudia inglés en un instituto y proyecta su futuro profesional hacia el sector bancario, un ámbito que le atrae por la estructura y organización de sus instituciones.
Para él, la doble titulación representa una ventaja al momento de buscar oportunidades laborales, pero también el compromiso de aplicar los conocimientos adquiridos en dos experiencias universitarias diferentes.
Su historia muestra que la internacionalización puede ir más allá de cursar materias en otro país. También implica adaptarse, comparar perspectivas, desenvolverse en nuevos entornos y regresar con herramientas que amplían la manera de entender la profesión y el mundo.
Quizá ahí radique una de las mayores riquezas de estudiar en otro país: no se trata solamente de irse, sino de volver con nuevas experiencias, mayor independencia y una mirada más amplia sobre lo que es posible construir.
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