La historia de Daniela y su madre refleja el pulso diario de los emprendedores cruceños que se niegan a bajar los brazos.
27/10/2026 18:04
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Detrás de cada mesa que se acomoda en los barrios cruceños hay historias de profundo sacrificio, resiliencia y el deseo inquebrantable de salir adelante. En medio de un escenario económico desafiante marcado por el incremento constante de los insumos, el emprendimiento familiar "El sabor de mamá" lucha incansablemente por sobrevivir.
"Hemos querido cerrar, pero no nos estamos dejando porque tenemos que seguir y seguir", confiesa Daniela, una madre emprendedora que impulsa este puesto de desayunos y jugos naturales en la acera, un negocio que sostiene junto a su madre para aportar al hogar.
El esfuerzo detrás de cada plato
La jornada para Daniela y su madre comienza mucho antes de que salga el sol. Desde las dos o cuatro de la madrugada, ambas emprenden un largo viaje desde Cotoca hasta el Abasto Antiguo para abastecerse de los productos frescos necesarios para la preparación de sus alimentos.
"Madrugamos en Abasto, pero igual, como le digo, las cosas están caritas, pero ahí vamos sobrellevando... A veces gastamos en pasajes para ir hasta allá, madrugo para poder abrir aquí e igual ayudar a mi madre", relata Daniela.
La idea de iniciar el negocio nació de una charla familiar ante la necesidad de cubrir gastos como el alquiler. Primero apostaron por los jugos naturales y, posteriormente, ampliaron el menú con opciones tradicionales y populares para el desayuno, como el revuelto de hígado, panza y el asadito.
El impacto de la crisis en los insumos
El encarecimiento de la materia prima golpea de manera directa a los pequeños emprendedores barriales. Ingredientes esenciales como la panza y la yuca han registrado alzas considerables en sus precios, lo que ha obligado a ajustar ligeramente las tarifas y a ingeniar nuevas alternativas para no perder a la clientela.
"Ya no hay tanto ingreso como teníamos primeramente, pero vamos a ir sobrellevando. Lo que hemos subido ahorita es la panza, un poquito, tanto como la yuca igual que está cara. Pero igual vamos metiéndole otras cositas con ensaladita, mezclando con arrocito, así, para que la gente igual pueda venir", explica la emprendedora.
Historias como la de Daniela y su madre reflejan la realidad de cientos de familias en Santa Cruz y el país, que desafían la adversidad diaria para hacer que los ingresos alcancen. Demuestran que, en los barrios, emprender va mucho más allá de una simple transacción comercial: es una apuesta diaria por los sueños, la dignidad y el bienestar del hogar.
