Las largas filas obligan a los ciudadanos a perder jornadas laborales y a pernoctar en sus vehículos junto a sus familias.
19/06/2026 15:56
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La escasez de combustible no da tregua en la ciudad de Cochabamba. El panorama en las diferentes estaciones de servicio de la capital valluna continúa marcado por kilométricas filas de vehículos, conductores exhaustos y un ambiente de profunda molestia e incertidumbre ante el temor de que la gasolina se agote antes de alcanzar el surtidor. Para muchos, la única garantía de abastecerse se reduce ahora a una opción extrema: pasar toda la noche en la calle.
La frustración es colectiva. Los usuarios denuncian que los cupos que llegan a las estaciones son insuficientes y se despachan con demasiada rapidez, obligando a los choferes a peregrinar de un punto a otro de la ciudad sin éxito.
Testimonios de una jornada perdida
El calvario de los conductores se traduce en horas de trabajo perdidas, un perjuicio económico directo y un desgaste físico evidente. El descontento generalizado se refleja en las historias de quienes se ven obligados a ser parte de las filas.
"Ayer a las 8 de la mañana fui a la Av. Tadeo Haenke y la gasolina se terminó a las 11. De ahí me vine a este surtidor a las 12 y a las 3 de la tarde se volvió a acabar. Hice fila dos veces el mismo día. Hoy tuve que volver; estoy aquí desde las 4 de la mañana y recién estoy logrando llegar al surtidor. Esto es terrible", relató con indignación un conductor afectado.
Para los trabajadores independientes y asalariados, la crisis golpea directamente a sus bolsillos. "Ahorita debería estar trabajando, pero estoy aquí haciendo fila. En mi empleo me han dado permiso, pero hasta mediodía nomás; de ahí en adelante ya corre por mi cuenta y es descuento", lamentó un joven en la fila.
Madres con niños y comercio improvisado
El drama humano se extiende a familias enteras. En el interior de los motorizados es frecuente observar a madres con sus hijos pequeños soportando esperas de hasta medio día dentro de los vehículos para asegurar un tanque lleno.
Ante la imposibilidad de abandonar el lugar para comer, el comercio informal ha comenzado a volcarse a los surtidores. "Estoy aquí atrapada con mi bebé; al menos algunas personas han venido a vender desayuno hasta los autos", comentó una madre de familia. Los choferes reportan que los camiones cisterna llegan a deshoras, prolongando la agonía. "La gasolina recién llegó entre las 9:30 y 10 de la mañana. Recién estamos avanzando", señaló otro afectado.
El clamor hacia las autoridades de hidrocarburos es unísono y contundente en todas las estaciones de servicio: la población exige una solución definitiva e inmediata. Los cochabambinos aseguran estar cansados de un perjuicio logístico y económico que ya se ha convertido en un auténtico "dolor de cabeza" cotidiano.
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