Liderada por un capo boliviano conocido como "El Padrino", la organización utilizaba amuletos de brujería para blindar sus cargamentos de droga.
28/07/2026 17:33
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Un operativo de la Gendarmería Nacional de Argentina sobre la Ruta Nacional 9, en la provincia de Jujuy, permitió desbaratar a una peligrosa organización transnacional dedicada al tráfico de cocaína. El procedimiento dejó al descubierto un inusual modus operandi que combinaba el narcotráfico internacional con rituales de magia negra y una red de conexiones locales que incluía a policías y un informante clave: un malabarista.
El cargamento y la "protección" mística
El pasado 18 de julio, efectivos de la Unidad de Investigaciones Judiciales Salta interceptaron un vehículo vinculado a la red criminal. Al requisar el automóvil, los agentes descubrieron 58 paquetes que contenían un total de 61,5 kilos de cocaína, los cuales llevaban impresos el logo de un delfín y estaban ocultos en los torpedos y zócalos.
Lo que llamó poderosamente la atención de las autoridades fue el hallazgo de diversos elementos rituales junto a la droga: una fotografía de un difunto, huesos amarrados, patas de animales, piedras envueltas en trapos y restos de sangre animal. Todo esto era dispuesto por curanderos locales como un amuleto de protección solicitado por los líderes del clan para evitar que los cargamentos fueran detectados en las fronteras, publica el portal cronica.com.ar.
La estructura de la banda: de Cochabamba al sur argentino
La investigación, que demandó meses de seguimiento, determinó que la red era comandada por un poderoso capo de la droga radicado en Cochabamba, apodado "El Padrino", según reporta Infobae.
El esquema criminal operaba de la siguiente manera:
Ingreso ilegal: La cocaína cruzaba la frontera desde Casira (Bolivia) hacia el paraje Casira (Argentina) a través de mochileros por pasos no habilitados.
Logística terrestre: La droga era acondicionada en una flota de vehículos (autos, camionetas y camiones) para ser trasladada principalmente hacia el sur del país.
Estrategia de fechas: Los traslados se planificaban utilizando claves como "calendario libre" para coincidir con días feriados o partidos de la Selección Argentina durante la Copa del Mundo, aprovechando que la atención pública y policial disminuía.
La estructura local contaba con ramificaciones complejas: un interno alojado en el Complejo Penitenciario Federal NOA —encargado de coordinar las fechas por teléfono—, un policía en actividad, un efectivo retirado y un custodio armado conocido como "El Diablo", quien se encargaba de proteger la mercancía de posibles robos internos ("mexicaneadas").
La clave del caso: un malabarista
A pesar de las escuchas telefónicas y el seguimiento, los investigadores enfrentaban vacíos de información que dificultaban dar con los galpones y vehículos de la organización. En ese escenario, un malabarista que trabajaba en la vía pública resultó ser la pieza clave. Su rol de observación en los semáforos permitió reconstruir los movimientos de los sospechosos y ubicar el centro de operaciones.
Resultados del operativo
Tras los allanamientos coordinados por la PROCUNAR NOA y el Juzgado de Garantías Federal N°1 de Jujuy, los resultados fueron contundentes:
Cinco personas detenidas, incluido "El Diablo".
Incautación de 45 vehículos ocultos en un galpón.
Secuestro de dinero en efectivo en pesos y dólares, 24 teléfonos celulares y armas de fuego.
La causa mantiene actualmente a tres prófugos de nacionalidad argentina mientras continúan las indagatorias.
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