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¿Qué pasa si los extraterrestres nos contactan? La ciencia actualiza las reglas de un encuentro histórico

La Academia Internacional de Astronáutica actualiza su manual de instrucciones ante un posible contacto. El objetivo: frenar la desinformación, la IA y los deepfakes, aislar el fenómeno OVNI y prohibir las respuestas improvisadas.

¿Qué pasa si los extraterrestres nos contactan? Imagen de Thor Deichmann en Pixabay
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La idea de un encuentro con una civilización alienígena volvió a encender la imaginación colectiva, impulsada en parte por las expectativas de Disclosure Day (El Día de la Revelación), la nueva película de Steven Spielberg. Sin embargo, en el mundo real, los científicos no piensan en naves espaciales aterrizando en el jardín de la Casa Blanca, sino en pantallas de computadora, datos abstractos y, sobre todo, en el peligro de la desinformación.

En una era dominada por la inteligencia artificial y los deepfakes, el verdadero reto no sería ocultar el hallazgo, sino demostrar que es real. Por ello, la Academia Internacional de Astronáutica (IAA) actualizó por completo su Declaración de Principios sobre la Conducta de la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, un protocolo estricto que sustituye las directrices del año 2010 para adaptarlas a la compleja realidad tecnológica actual, según publica el portal wired.com.

El documento, coordinado por el astrofísico Michael Garrett (Universidad de Manchester) junto a un equipo de antropólogos, juristas y comunicadores, funciona como una guía de supervivencia informativa para el día en que la humanidad detecte una señal del espacio profundo.

Paso 1: Prohibido celebrar antes de tiempo (Verificación absoluta)

El protocolo es tajante: la prisa es el peor enemigo de la ciencia. Con la llegada de megaobservatorios de última generación, como el Vera C. Rubin o el Square Kilometer Array, la cantidad de datos rutinarios será tan inmensa que cualquier astrónomo, incluso por accidente, podría toparse con una anomalía.

Antes de lanzar un tuit o convocar a una rueda de prensa, la señal candidata debe ser sometida a un escrutinio feroz. Las directrices exigen:

  • Observaciones independientes: Múltiples telescopios alrededor del mundo, utilizando diferentes instrumentos, deben confirmar el hallazgo.

  • Revisión por pares: El descubrimiento debe ser analizado formalmente por la comunidad científica internacional.

Si los datos se filtran antes de tiempo, las instituciones médicas y científicas tienen la obligación de intervenir de inmediato para contextualizar la información y frenar las inevitables teorías de conspiración.

Paso 2: Transparencia radical contra las "Fake News"

— Carl Sagan, fundador de SETI.

"Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias".

Si la señal supera los filtros, el protocolo pasa a una fase de apertura total. "Si encontramos una señal creíble, el público lo sabrá de inmediato y no habrá secretos ocultos", asegura Garrett.

Para evitar que los escépticos sospechen de un montaje generado por IA, la IAA establece que todos los datos brutos, el código informático utilizado para el análisis y los métodos de investigación se publicarán en acceso abierto. Además, los datos se almacenarán en al menos dos repositorios geográficamente separados para evitar pérdidas o manipulaciones, y se coordinará con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para blindar la frecuencia de radio de cualquier interferencia terrestre.

Criterio científico: Nada de ovnis en la atmósfera

Un detalle clave del nuevo protocolo es lo que queda fuera de él. El documento se aplica estrictamente a la búsqueda de tecnofirmas (evidencia observable de tecnología fuera de la Tierra, como láseres, señales de radio de banda estrecha o megaestructuras estelares).

Por el contrario, el comité decidió excluir deliberadamente los Fenómenos Anómalos no Identificados (FANI, antes conocidos como OVNIs) que ocurren en la atmósfera terrestre. La jurisdicción de la IAA empieza a partir de la línea de Kármán (a 100 kilómetros de altura). Con esto, la comunidad científica busca proteger su credibilidad frente a avistamientos anecdóticos que carecen de pruebas instrumentales que se puedan replicar en un laboratorio.

El dilema final: Visto el mensaje... ¿respondemos?

Supongamos que la señal es real, verificada y de origen alienígena. ¿Qué hacemos? El protocolo de la IAA le quita esa enorme responsabilidad a los astrónomos.

"No es nuestra responsabilidad", aclara Garrett. Un astrofísico sabe leer el cielo, pero no está capacitado para gestionar el impacto sociológico, ético o político del mayor descubrimiento de la historia humana. Ese peso recaerá en un comité posterior compuesto por filósofos, éticos, abogados y expertos en comunicación de riesgos.

¿Y respecto a enviar una respuesta al espacio? El documento impone un silencio absoluto: mientras no exista un consenso y una consulta internacional entre todas las naciones de la Tierra, nadie debe responder. En pocas palabras, si el universo nos llama, la instrucción oficial por ahora es dejar a los extraterrestres en "visto".

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