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¿Tu mascota podrá “hablar”? Crean collar con IA que interpreta ladridos y maullidos

El proyecto, que ya genera interés internacional en plataformas de financiamiento, combina biometría y análisis de datos, aunque la comunidad científica pide prudencia hasta contar con estudios independientes.

Crean un dispositivo con IA que promete interpretar el lenguaje canino. Foto de Dilara Albamya/Pexels
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En el mundo del cuidado animal, el deseo de comprender exactamente qué sienten o necesitan nuestras mascotas ha sido una constante para los tutores. Ahora, la tecnología busca ofrecer una respuesta. Una startup de origen asiático captó la atención del mercado internacional tras presentar PettiChat, un dispositivo en formato de collar inteligente que utiliza inteligencia artificial (IA) de última generación para interpretar las vocalizaciones y comportamientos de perros y gatos.

El dispositivo, que combina herramientas de monitoreo físico con algoritmos avanzados de aprendizaje automático, se convirtió en uno de los temas más comentados dentro de las tendencias globales de tecnología aplicada al bienestar animal.

¿Cómo funciona el dispositivo?

El collar es un aparato liviano de apenas 27 gramos, diseñado para ser cómodo en el día a día del animal. Cuenta con una certificación IP65 de resistencia al agua, conectividad GPS para el rastreo en tiempo real y una batería que ofrece una autonomía de hasta 100 horas de uso continuo o hasta dos semanas según la intensidad del rastreo.

Su funcionamiento se basa en tres pilares técnicos:

  • Micrófonos de alta sensibilidad: Captan la intensidad, el tono, la frecuencia y el ritmo de los ladridos o maullidos.

  • Sensores de movimiento: Registran la actividad física, las posturas y las expresiones corporales del animal para aportar contexto a los sonidos.

  • Procesamiento en la nube y dispositivo (IA Híbrida): Utiliza un algoritmo entrenado con una base de datos de más de un millón y medio de muestras de audio y video validadas por profesionales etológicos y veterinarios. Según los desarrolladores, la información se procesa en un tiempo estimado de entre 1,1 y 1,2 segundos para enviar una interpretación a una aplicación móvil.

Además de procesar lo que el animal expresa, el sistema promete una función bidireccional, utilizando un pequeño altavoz integrado que busca trasladar las palabras del tutor a un estímulo sonoro comprensible para la mascota.

Precisión del algoritmo

Los desarrolladores del proyecto señalan que, tras dos años de recopilación de datos en diferentes contextos, el algoritmo alcanzó niveles de precisión teóricos del 94,6% en el lenguaje felino y del 92,3% en el lenguaje canino para identificar estados generales como estrés, ansiedad, miedo, hambre o deseos de jugar. La firma asegura que el sistema cuenta con capacidad de aprendizaje continuo, lo que significa que el software se adapta progresivamente a las particularidades y modismos individuales de cada mascota a medida que se utiliza.

Actualmente, el proyecto se encuentra en fases de financiamiento y preventa internacional a través de plataformas de micromecenazgo como Kickstarter, con precios de reserva que parten desde los 119 dólares americanos (alrededor de 799 yuanes en su mercado local), proyectando las primeras distribuciones globales para mediados de este año.

La postura de los expertos: Interpretación vs. Traducción Literal

A pesar del entusiasmo que generan estas herramientas en las familias que consideran a los animales como miembros fundamentales del hogar, la comunidad científica e internacional mantiene una postura de prudencia y pide cautela a los usuarios.

Especialistas en comportamiento animal y veterinarios aclaran que la comunicación interespecies es sumamente compleja y depende de una red de factores biológicos, ambientales y del vínculo específico entre el tutor y su mascota.

Advertencia de los expertos: Los etólogos señalan que actualmente no existe validación científica independiente que respalde un 95% de efectividad en una "traducción literal". Estos dispositivos deben ser evaluados como herramientas de apoyo interpretativo y monitoreo de bienestar emocional o de salud preventiva, y no como traductores capaces de formular oraciones humanas exactas a partir de un ladrido o maullido.

El verdadero valor de estos avances, coinciden los expertos, radica en su capacidad para ayudar a los tutores a identificar de forma temprana alteraciones en los patrones de actividad o signos de malestar físico, facilitando así una atención veterinaria preventiva y oportuna. Su eficacia real a gran escala se determinará una vez que las primeras unidades comerciales sean evaluadas de manera independiente por la comunidad veterinaria global.

Con datos de Diario de Morelos, Marca y TN.

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