En medio de la tristeza, el club encontró un momento para recordar a quien fue mucho más que un futbolista: un compañero, un amigo y una persona muy querida dentro de la institución.
08/11/2026 11:30
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El dolor todavía está presente en el CD Tenerife. La muerte de Jesús de Miguel, el pasado 3 de noviembre de 2026, dejó un profundo vacío en el vestuario blanquiazul y golpeó a todo el fútbol. A sus 30 años, el delantero perdió la vida después de sufrir graves lesiones en el tórax durante una acción de juego que terminó en tragedia.
La noticia sacudió a sus compañeros, dirigentes e hinchas, que todavía intentan asimilar lo ocurrido. En medio de la tristeza, el club encontró un momento para recordar a quien fue mucho más que un futbolista: un compañero, un amigo y una persona muy querida dentro de la institución.
Este sábado 8 de noviembre, el estadio Heliodoro Rodríguez López, escenario de aquel trágico episodio y tantas veces defendido por Jesús de Miguel, se convirtió en el lugar de un sentido homenaje. La jornada tuvo un significado todavía más especial por la presencia de su mujer y de su pequeña hija Carla, de apenas un año.
Una ovación que terminó en lágrimas
La ceremonia, conducida por José Manuel Pitti, comenzó con un minuto de silencio que dio paso a una ovación para recordar al jugador bajo una frase que resumió el sentimiento de todos los presentes: “Siempre en nuestro recuerdo”.
El silencio, los aplausos y las lágrimas marcaron los primeros momentos de un homenaje en el que resultó difícil contener la emoción. Poco después, Enric Gallardo, capitán del CD Tenerife, tomó la palabra para despedir públicamente a su compañero y amigo.
Con la voz entrecortada, le dedicó unas palabras que reflejaron el dolor que atraviesa el vestuario:
“Demi, siempre serás uno de los nuestros”.
El capitán reconoció que todavía cuesta aceptar su ausencia y recordó aquellas situaciones cotidianas que compartían dentro del equipo.
“Todavía nos cuesta creer que ya no estés con nosotros, que no volvamos a verte entrar en el vestuario, compartir un entrenamiento, preparar un partido, escuchar tu voz o coincidir contigo en cualquiera de esos momentos cotidianos que, sin darnos cuenta, terminan siendo los más importantes”, expresó.
Gallardo también quiso destacar cómo era Jesús lejos de los focos y de los terrenos de juego. No habló de goles ni de estadísticas, sino de la persona que sus compañeros tuvieron la oportunidad de conocer.
“Eras sencillo, discreto, natural y cercano. Nunca necesitabas llamar la atención ni ser protagonista”, recordó.
El mensaje más emotivo fue para su hija Carla
Uno de los momentos más difíciles de la ceremonia llegó cuando Enric Gallardo se dirigió a la familia del futbolista, especialmente a su mujer y a su pequeña hija Carla, que con apenas un año tendrá que crecer sin la presencia de su padre.
El capitán quiso dejarle una promesa en nombre de todo el equipo: que Jesús de Miguel seguirá siendo recordado y que su hija siempre podrá conocer el cariño y la admiración que despertó entre quienes compartieron su vida.
“Queremos que Carla crezca sabiendo quién fue su padre. Que pueda mirar atrás y descubrir el cariño, el respeto y la admiración que despertabas. Queremos que pueda sentirse orgullosa de papá, no solamente por el futbolista que fue, sino por la persona que eras”, manifestó.
Sus palabras pusieron el foco en lo que representa esta pérdida para una familia que deberá aprender a vivir con una ausencia irreparable.
Gallardo cerró su discurso con una frase que quedará grabada en la memoria de quienes estuvieron presentes y que también resume el compromiso del Tenerife de mantener vivo el recuerdo de su compañero:
“Cada vez que entremos al vestuario, que veamos tu fotografía en esa puerta o que salgamos a defender esta camiseta, habrá una parte de ti con nosotros”.
Así, entre lágrimas, aplausos y abrazos, el CD Tenerife despidió a Jesús de Miguel en el estadio que tantas veces lo vio defender sus colores. Fue un homenaje marcado por el dolor, pero también por el cariño de una institución que quiso dejar claro que su compañero no será olvidado.
Porque, aunque Carla todavía sea demasiado pequeña para comprender lo que ocurrió, algún día podrá saber que su padre dejó una huella profunda en el club, en sus compañeros y en todos aquellos que este sábado se reunieron para recordarlo.
