En Estados Unidos 1994, Gabriel Batistuta dejó una huella imborrable con un gol que combinó técnica y potencia, convirtiéndose en una de las joyas eternas de los Mundiales.
24/03/2026 18:30
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En el Campeonato Mundial de Estados Unidos 1994, la selección de Argentina protagonizó una actuación memorable en la fase de grupos al imponerse con autoridad sobre Grecia, en un partido que tuvo como gran figura a Gabriel Batistuta.
El delantero argentino firmó un triplete en aquel encuentro, pero fue su segundo tanto el que quedó grabado en la memoria de los aficionados. Con una definición magistral, tras un control preciso, Batistuta demostró toda su calidad para enviar el balón al fondo del arco y sellar uno de los goles más recordados del torneo.
A lo largo de su carrera mundialista, el atacante logró marcar en tres Copas del Mundo, consolidándose como uno de los grandes goleadores de la historia del fútbol argentino. Sin embargo, aquella tarde en Estados Unidos dejó una huella especial.
Ese gol, por su técnica, potencia y ejecución, es considerado hasta hoy como uno de los “goles eternos” de los mundiales, una joya que sigue viva en la memoria del fútbol.
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